Plática 1


La mañana comienza con tu respiración acompasada y aire tibio, con tus ojos débiles que no quieren abrirse, que no quieren percibir la luz de la madrugada, con el olor a alcohol del agua bendita,  con el sonido de los pasos de tu madre apresurando a tu hermana por el pasillo que yace fuera de tu cuarto.

Te despiertas sintiéndote la mañana, con el cielo gris y alojando el calor dentro de la ventana donde los cristales se empañan por tus sueños que han sido discursos absurdos durante tres horas, pensando en escribirlos o contarlos al primero que pase, tal vez a mi.

Siento que probablemente uno de estos días dejaras de escucharme y dejare de verte como me veo, dejare de pensar en que es triste saber que siempre, de alguna manera inusual, te sientes inferior, impotente, estúpido, absurdo ante los demás, y que en algún momento del día, justo antes de que tus pies toquen el suelo, al abandonar la cama, discurres entendiendo que estos sentimientos no se basan comparándote con ellos, los que te rodean, sino de ti ante tu idea de ellos sobre ti, ante ese que se crea cuando te veo frente al espejo observándote como yo lo hago al observarlo a él, el mismo que me atemoriza antes de que mis pies toquen el suelo, antes de sentirme dormido nuevamente.

Tomas la llave y abrimos el armario, escojo tu ropa pensando en lo que te hará ver mejor para gustarles, tiendes la ropa en la oscuridad, solo con el ruido de los carros que hace cuatro horas no estaban afuera, que no tienen idea de quien eres pero de aquellos que observas desde la delgada tela que te separa de ser expuesto mientras te desnudas a su lado. Abres los ojos.

Roza el encaje del edredón tu cuello, tus sentidos advierten el olor a café junto a tu cama, la lluvia ha humedecido la acera, la penumbra se va distrayendo pero aún acapara el resto de mi habitación, vislumbro los bordes tu sillón y de tu rostro en el espejo, se siente el frió, se tiene el frío, dos minutos mas y el sonido de la ciudad dormida sera interrumpido por el silencio de los pensamientos que se han transformado en instrucciones para poder completar la rutinaria tarea, vivir. Tomas la ropa que dejaron sobre mi cama, algunas veces quisiera verme como tu. Me besas la mejilla y sales llevándote los abrazos que desde hace tiempo trato de darte y que aún se transforman en aire cuando te tomo por la cintura.

Abro los ojos con la cabeza en mi almohada, la oscuridad es casi absoluta, nuevamente te extraño, nuevamente quiero besarte y tocarte y volverme loco con cada cosa que dices sobre mi, abro los ojos y mi armario esta abierto y la taza vacía y tu reflejo se ha ido ya.

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2 comentarios el “Plática 1

  1. harukaxz dice:

    Me gusta! ¿Cómo en unos cuántos minutos de la mañana pueden suceder tantas cosas tan rápido, pero en la mente tus pensamientos nadan lentamente? Son cosas que pasan y muy seguido 🙂 Saludos!

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