Viendo: Nausicaä of the Valley of the Wind


Ayer me reencontré con el gusto de algo que casi no comento, un gusto que desde pequeño he tenido y estoy seguro muchos de nosotros también hemos disfrutado, un entretenimiento muchas veces sano y que a medida pasan los años ha encontrado nuevas formas de mostrarse ante nosotros, nuevas formas de capturar nuestra atención abordando un sinfín de ideas que surgen cada una de nuestras cabezas, muchas veces pensamos en cómo es posible que se les ocurra tanta genialidad, tantas historias que al avanzar abordan temas mas complejos o los presentan de diferente manera escarbando en las entrañas de la temática del argumento sobre el que giran.

El ¡¡¡Kame Hame Haaaaaaa!!! para muchos de nosotros representa nuestra infancia y los juegos de recreo, para otros representa una obsesión, para Dios personifica la competencia y otros tantos no tiene idea de lo que significa la expresión que evoca en nuestra memoria una imagen de un hombre corpulento de pelos parados, en palabras de la tía, con carisma incomparable y que siempre tendría la victoria sobre aquello que atentara contra el universo.

El Anime es una de las tendencias culturales a las que acuden muchos de los adolescentes, así como con los cómics claro está, en lo personal he estado cerca de cruzar al umbral de los otakus (designación a aquellos obsesivos del anime) viéndome envuelto en colecciones de objetos y lecturas de mangas que no son sobre mujeres de busto grande que hacen rebotar al afirmar una oración, son planteamientos de hipótesis y problemas cada vez mas relacionados con nosotros y con la sociedad, desde el conflicto del YO, la percepción del otro y la conformación  del ego mostrada en Evangelion, hasta la moralidad y problemas de ética que se vislumbran ya en Death Note. Todas estas lecturas o proyecciones a las que he tenido acceso me han mostrado otra manera de ver problemas atacados desde puntos diversos y mostrados en historias complejas. El mundo del anime es un mundo muy grande que ha crecido y que ya no es solo un primer Astroboy , es un sinfín de material que podremos revisar conduciéndonos  por ser críticos ante lo que nos estemos presentando pues que quede claro; como en todo hay cosas con calidad y otras tantas de mediocridad incalculable.  

Ayer me recordaron que tenía tiempo sin escribir para Neotraba, camino a mi casa pensaba en algo para escribir, en ese algo que quiero compartir. Al llegar a mi casa lo encontré.

Nausicaä of the Valley of the Wind es una película japonesa de 1984 que cuenta la historia Nausicaä, la princesa del Valle del viento, quien se verá envuelta en la guerra entre pueblos que luchan por reestablecer el orden en la tierra. Nos situamos en un periodo en el que la tierra se ha visto devastada por el Mar de la descomposición, una parte de la tierra que aumenta llevando insectos gigantes y esporas toxicas para los humanos. Nausicaä se entera del génesis de este problema y tiene la solución a ello, todo está en establecer un estado de armonía y respeto con la naturaleza, con la vida y con uno mismo. Se que suena un poco trillado esto del amor y la armonía, pero el filme desde sus inicios te envuelve y cautiva. Dirigida por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, El castillo vagabundo ó ambulante) la película nos llenara de emoción en un una travesía colmada de acción y que nos hará pasar un muy buen rato.

Sin animaciones complicadas o colores que nos pierdan en su interior la película dará lugar a escenarios diversos y fantásticos, lugares en los que nos gustaría poner ambos pies a pesar de saber lo peligrosos que son. Las emociones que se gestan en nosotros son el coraje y la angustia ante un pueblo que está siendo sometido por otros, pensaremos en cuantas veces no hemos abierto la boca lastimando a otras personas y cuantas veces no hemos decidido colocarnos en la postura del que siempre tiene razón por el miedo de ser evidenciado ante nuestros errores. Insisto en que es una película de carácter moral, que para los niños será un cuento con enseñanza y para nosotros un recordatorio de que algunas veces hay que poner los pies en la tierra para no dejarnos llevar por un mar atestado de pretensiones, armaduras y mascaras, trayendo a nuestra memoria a los verdaderos amigos, aquellos que están posados en nuestro hombro sea cual sea la adversidad del problema.

La película es buena, tiene un discurso claro que no trata de esconder nada, tiene pocas capas de resistencia a su mensaje y lleva a cabo el objetivo que se ha fijado desde el planteamiento del argumento. No se complejiza en su interior y ello le permite extenderse en un plano lineal al que adereza con precisión para que el receptor disfrute sin estar adoptando mas posiciones en el sillón.

Los dejo con el trailer para que se animen.

Leyendo: La verdadera historia de los superhéroes


¡POW! ¡BAM! ¡¡¡ZAZ!!! ¡KAABOOOM! A muchos de nosotros la simple mención de estas onomatopeyas nos remite a una golpiza propinada por los grandiosos héroes que nos han acompañado de manera directa o indirecta en nuestra vida.

El tema de los superhéroes nunca se ha dejado de lado y se ha trabajado en todo tipo de artículos: videojuegos, ropa, series, películas, mochilas, loncheras, refrescos y un sin fin de productos de uso común. ¿Quién de nosotros puede decir que no tuvo algún objeto de un superhéroe? Son figuras que pertenecen al mundo ya de manera autónoma, un referente universal que ha traspasado todos los límites y que sigue en constante evolución (linterna verde ahora es gay, por ejemplo). Todos sabemos que cada uno de ellos es el resultado de un terrible destino al que ahora tendrán que afrontar con valor y que si no fuera por ellos, nuestro mundo (generalmente nuestro mundo se reduce a E.U.A.) quedaría destruido por fuerzas que continuamente lo están agrediendo.

La figura de estos personajes ha causado impacto en la sociedad, se incluye en la cultura pop y continuamente vemos escenas de estos íconos que ahora dan vida a discursos sociales, políticos y religiosos. Partiendo de la idea de que el superhéroe es aquel quien da la vida por sus seres amados, capaz de afrontar todo tipo de adversidades por mantener el bien de quienes, en cierta medida dependen de él, surge el libro La verdadera historia de los Superhéroes de Dulce Pinzón.

El libro de Pinzón nos muestra una serie de inmigrantes inmersos en la sociedad estadounidense, con empleos que sirven para su mantenimiento y el de la familia. Las fotografías vienen acompañadas del nombre de la persona que sirve como modelo, su lugar de origen, el trabajo que actualmente hace y la aportación en dólares que hace a su familia. Pero la fotografía nos ofrece un discurso bastante claro; al estar disfrazados nuestros modelos con el atuendo de un superhéroe como Batman o Wonder Woman se descubre esta idea del ser que deja todo para el bienestar de los que ama. Los vestuarios corresponden al oficio de cada persona: “Luis Hernández del estado de Veracruz trabaja como de moledor en New York. Manda a casa 200 dólares a la semana” reza el pie de una fotografía que muestra a Luis Hernández haciendo su trabajo en el traje de La Mole de los Cuatro Fantásticos.

Así vemos en cada una de las páginas que componen el libro héroes reales, puede que no para el mundo, pero sí para sus familias. Después del incidente del 11 de septiembre, Dulce Pinzón prestó atención a las personas que estaban ahí y cuyo final resulto trágico. Es probable que ya se hayan visto algunas de estas fotografías, pues circularon durante algún tiempo en la red y en nuestras bandejas de entrada, pero es en este título que entendemos completo el discurso de la fotógrafa y su trabajo descubriendo La verdadera historia de los superhéroes.

Leyendo: Un chico de cuidado


Francisco Hinojosa nos deja un agradable sabor de boca con sus cuentos en Un tipo de cuidado; donde nos muestra un autor menos preocupado por presentar un buen texto y más bien impresionista.

Un tipo de cuidado está lleno de cuentos en los que siempre (exceptuando uno), hay un muerto; mata a sus personajes a diestra y siniestra. Incluso en uno de los cuentos el personaje es un escritor que mata a sus personajes, un novelista que se mueve entre el terror y la línea policiaca. Los cuentos no dicen mucho, o más bien están tan cargados de puntos clave en la vida de los narradores, que muestran como en cámara rápida todo lo que les pasa, así discurren de manera ligera amoríos, matrimonios, sexo, infidelidades, golpes familiares, muertos (como queriendo resaltarlo), y tantos datos que hacen que la vida del personaje al que podríamos presentar mucha atención, no parezca más que un chisme que se pasa de boca en boca.

Pero el libro no está perdido, para nada, así como lo consigue en “A los pinches chamacos”, un cuento con humor negro negro y retorcido retorcido, como él mismo lo dijo en una conferencia (en la que me gané una de sus firmas). Los relatos nos atrapan fácilmente, nos enganchan, por ello cualquier lugar será el sitio perfecto que nos permita leer los cuentos, dejarlos en pausa y retomar la lectura nuevamente, no son aquellos textos en los que basta un pestañeo para perder el hilo de lo que se está hablando y más aún de lo que se viene cocinando dentro del texto. El relato es bastante noble y nos aguarda para que lo interceptemos en cualquier momento.

El libro toma el título por el segundo cuento, que no es el más importante probablemente como aquellos, dentro del mismo libro, que hablan de la sociedad en ese tiempo, de revueltas escolares, y de eventos reales, a excepción un cuento donde reviven muertos. Son ocho relatos entretenidos en los que, sin decir mucho, sucede toda una vida.

En definitiva el libro tiene algo que lo rescata de las sombras y nos recuerda que nos encontramos ante un escritor que sabe contar historias. Es el último de los cuentos, donde vemos, o nos situamos, en un ojo que ve muchos acontecimientos en una sola noche, una cámara que salta de lugar en lugar y que conduce a los personajes como una cadena. Una serie de sucesos en los que estamos situados en un lugar donde alguien más se sitúa y que nos arrastra a ese nuevo espacio en el que se mueve, que a su ves fluctúa con otro personaje que nos conduce por otro camino. Así hasta darnos cuenta de que estamos en un universo que es un círculo lleno de historias que se engarzan entre si… o mejor dicho… en una infinita y consecuente espiral.

Leyendo: El pequeño Larousse de la cocina.


¡Oh si! ¡¡OH SI!! FINALMENTE EN MIS MANOS UN BUEN LIBRO. Un libro con el que me identifico, que me transmite ideas, sentimientos, que puede transportarme a diferentes lugares, que genera en mi sentimientos y emociones diversas, que me hace dar gracias a la vida que me ha dado tanto, que me involucra con él, que se convierte en un compañero de viaje, un libro casi de cabecera, que podría amar, que me a cautivado desde el momento en el que lo toque. Tan grande como la Biblia, tan rico en contenido como el Quijote, tan lleno de sabor como los Chilaquiles, tan atractivo como Peña… ejem… como yo. Un libro que me vio, lo vi y supimos que nuestra unión era un vinculo de amor puro.

“Mas de 1800 recetas internacionales” reza la portada, El pequeño Larousse de la Cocina cumple lo que promete, puede que no esté lleno de imágenes y que a manera de diccionario nos deje ver un mundo encerrado que busca ser despertado en nuestras cocinas, que busca lugar en los platos y que exige alojar su contenido en nuestro estomago, no es un libro cualquiera para personas que cocinan, es un libro de cocina para cualquier persona que va desde lo mas básico hasta platillo inimaginables y a veces ridículamente extraños.

El pastel Saboyano está listo para ser sacado del molde mientras los camarones se fríen lentamente con hierbas de olor y ajo picado, el globo yace sucio en el fregadero por el delicioso punto de turrón que aguarda capear los camarones que ya están casi en su punto. La ensalada Du Barry esta fresca en un recipiente y los comensales al parecer están por llegar, son muchos debido a un sazón que has tenido tiempo de practicar con los años, tu madre, tu abuela te han pasado esas recetas tan deliciosas que parecían difíciles en un principio pero que ahora atesoras y preparas con habilidad. Recetas de todas partes del mundo, recetas que hacen que las personas, babeen y por las que yo, en lo personal, quiero que los demás prueben.

El este diccionario de recetas facilita la vida a todos los que no tiene idea de que es el punto de turrón, los picos blandos, cuándo sacar un pastel del horno, cómo reparar merengues o como rellenar un pollo sin muchos problemas. Una excelente opción para todos aquellos que decidan y que quieran experimentar con los demás sabores de la cocina que aguardan nuestra llegada.

Leyendo: Verde Blanco Rojo en la cocina mexicana.


Dicen que a un hombre se le enamora por la comida, que el amor le entra por la panza…

Yo no hablo por todos los hombres pero sí hablo por mí, que soy un hombre bastante complicado en sus gustos pero muy fácil de complacer, y esto se debe a mi dificultad para hacer elecciones y más cuando me presentan muchas posibilidades. Pongamos un ejemplo: llegas a un lugar donde venden desayunos y la carta es todo lo que tú quieres pero sólo puedes escoger uno de esos productos, finalmente te decides y ves que tiene posibilidades de combinación, que con pollo, que con cecina, con huevos, con tocino… entonces haces tu elección, llega el mesero y te pregunta que con qué los chilaquiles,  tú le respondes un poco avergonzado: “¿Se puede con todo menos huevos?”, el mesero te ve extrañado y formula la pregunta que causa eco en tu cerebro y te hace pensar en cuánto amas la cocina mexicana: “¿Verdes o rojos?”… Pues… diría… ¡bandera!

Lo más delicioso de la cocina mexicana, sin importar el estado del que provenga, es que se ha mantenido con el tiempo, tratando de ser lo más cercano a la cocina real, la cocina que todo mexicano come y no la alta cocina mexicana que incluye ingredientes que, por lo general son casi imposibles de encontrar. La cocina mexicana tiene historia y los mexicanos la hemos cuidado con mucho recelo, somos cuidadosos al pasar las recetas y mucho más a la hora de prepararlas (cuando generalmente terminamos agregando algo extra).

Fue una sorpresa la mía cuando buscando en los estantes un libro de cocina me encontré con el Verde blanco rojo en la cocina mexicana de Ricardo Muños Zurita. Al principio fingí desinterés debido a que generalmente los libros de cocina mexicana o los recetarios se dedican a la alta cocina. No es porque piense que es mala comida, sino porque necesito cantidades abundantes de alimento para poder funcionar como es debido. Sin embargo dije: David, por qué no hojearlo, ya fingiendo menos mi desinterés, y así lo hice.

Imágenes deliciosas, olores imaginarios, colores vivos y lo mas importante: recetas netamente sacadas de las cocinas mexicanas, tamales, pipián, moles, adobo de cerdo huasteco, aguacates rellenos de jaiba, calabacitas rellenas de elote, chileatole, chiles en nogada, papadzules, lomitos de Valladolid, rajas con crema, queso en hierbas mexicanas, pulques y demás recetas listas para ser puestas a fuego y luego a la mesa.

El libro es bastante útil para aquellos que quieren incursionar en la preparación de los sagrados alimentos, para aquellos que ya no se nos bate el arroz y para los que orgullosamente son las señoras (o señores) de la casa y se las saben de todas todas en la lumbre. Las recetas, que en algunos casos son complicadas, resultan bien explicadas y se muestran fáciles para la preparación, además de que al inicio cuentan con una nota del autor referente al platillo en cuestión. El libro se divide en: Verde, Blanco, Rojo, Tricolor y Recetas complementarias, contando con un glosario para aquellos que desconozcan algunos de los ingredientes.

En cuanto al autor no tengo más que decir que es un antropólogo de la cocina mexicana, o así se le ha denominado por el interés y la atención que ha prestado a la gastronomía de nuestro país. Las recetas tratan de apegarse a lo tradicional y las buenas costumbres de las cocinas, es un cocinero que se ha formado en cocinas parisienses y estudios en el extranjero, pero por encima de ello, hijo de familia mexicana con un restaurante de sabores de la costa.Un libro completo y listo para ponerse a la mesa… que, además, estoy seguro, lo quiere mi mamá.

Leyendo: La melancólica muerte del Chico Ostra.


 

“El niño de ojos de clavo

de estaño en un solo día terminó de montar su árbol

Pero se veía muy raro

pues él mismo no veía.”

 

 

Así cuenta uno de los pequeños relatos que nos ofrece el genio de cabellos retorcido detrás de Batman, El extraño mundo de Jack, Marcianos atacan, Joven manos de tijeras y tantos filmes que a lo largo de un tiempo nos han hecho pensar en que el cine de Holliwood no sólo está lleno de explosiones y dramas, si no que está la posibilidad de construir dentro del mismo formato algo distinto, y cabe decir, no es cine independiente o “de arte” como lo catalogan en algunos videocentros.

La melancólica muerte del Chico Ostra es un libro publicado en diciembre de 1999 (no se si esto tenga que ver con que Burton tiene una relación intima con la navidad) y que trae entre sus páginas muchos personajes con diferentes historias, la mayoría de ellos, niños con problemas de contacto social, seres solitarios y con desvaríos que yacen en su naturaleza, relatos que a manera de cuentos en rima dan vida a pequeños fragmentos de la historia de estos personajes, con los que titula generalmente cada uno de sus cuentos.

El título del libro lo toma del cuento más extenso que tiene lugar en un matrimonio donde un niño nace siendo mitad ostra a quien da muerte su propio padre. Cada uno de los relatos viene acompañado de ilustraciones que el mismo Burton dibujó, así que si ya conocemos su estilo y toda su estética sabremos de qué tipo de niños estaremos hablando. Algunas de las imágenes precisan de colores y otros son más que claros dibujados con unas cuantas líneas grises y manchones de lápiz.

Se que probablemente estarán pensando… ¡Pero David! El libro fue escrito en inglés, cómo te atreves a decir de esa manera que es un buen libro si ni siquiera has leído los textos originales y las traducciones en muchos de los casos se distancian del texto original o hace que este pierda su sentido y mas cuando tratamos textos en rima, no se puede pensar en la fidelidad absoluta de un texto que encima contiene la genialidad del maestro Burton y que bla bla bla bla… pues si, para aquellos que digan eso el libro también cuenta con los cuentos en inglés, digo, para que veamos en su totalidad el valor del libro.

Título que recomiendo para todos y todas las edades, para niños y niñas que estén cansados de las princesas que besan sapos y para señores y señoras que quieran un cuento para antes de irse a dormir.

Leyendo: Bartleby el escribiente.


“Me llamaban Ismael”, así dice una línea de una canción que me recuerda a mi mejor amiga y a uno de mis escritores favoritos; me lo recuerda por el nombre del personaje principal en una novela clásica sobre una ballena blanca.

Me refiero al mismísimo Herman Melville y su gigantesca Moby Dick, tan grande como la ballena… de la que no voy a hablar, sino que hablaré de uno de sus cuentos más simbólicos, tristes y para algunos, adelantado a su tiempo, un cuento que ha sido publicado miles de veces y estudiado por diversas ciencias sociales, que muestra una imagen de nihilismo tras un velo que aún no es descrito, del que Vila-Matas adopta la idea para su obra Bartleby y compañía.

Bartleby, el escribiente, publicado en 1856, es un cuento clave en la literatura inglesa donde Melville trabaja con un momento de su propia vida en el cual no tenía ganas de vivir ni hacer nada, donde el hecho de la existencia por la existencia dejó de ser válido y se convirtió en el motivante del ser para existir; es decir, la perdición del sentido llevada a los extremos.

Bartleby es un hombre joven que trabaja como escribiente pero que con el transcurso del tiempo deja de hacer las cosas, deja de encontrar una razón para seguir haciendo algo, es sorprendente la manera en la que el desgano lo va inundando y más aún cómo no notamos esta transformación en él: nos resulta ajena y extraña, la entendemos cuando ya es muy tarde para nosotros y para él.

Melville tuvo una vida llena de tropiezos e incidentes que lo desmotivaron, orillándolo a pensar que su literatura no serviría de nada, pero al conocer a Hawthorne se le revela algo importante para que siga escribiendo, ambos han alcanzado la eternidad, el mismo Melville lo dice después de largas charlas con su amigo y tras comprender que su obra sería recordada.

En sus relatos y obras encontraremos personajes desarrollados en el ámbito psicológico, algunos piensan que debería ser considerado dentro de los modernistas en la literatura, pues así como Kafka, Joyce y Proust, su literatura guarda un serio sentido en el reflejo de esta nueva psique social o colectiva. Sin embargo sus relatos no dejan de mostrar el estilo acostumbrado por los demás autores de su época, aunque Melville se ve mucho más desenvuelto y desenfadado que sus coetáneos, como Hawthorne, por ejemplo.

Actualmente existen muchas ediciones que tienen por contenido este cuento no tan breve. La editorial Veracruzana, en su colección “Biblioteca del Universitario” ha decido incluirla junto con otros de los principales cuentos del autor mientras que la editorial Nórdica ha decidido hacer una edición dedicada únicamente al cuento con ilustraciones de Javier Zabala, Premio Nacional de Ilustración 2005, quien ha ilustrado mas de 60 libros en todo el mundo, sin duda una edición lista para ser disfrutada por el lector.