Leyendo: Bartleby el escribiente.


“Me llamaban Ismael”, así dice una línea de una canción que me recuerda a mi mejor amiga y a uno de mis escritores favoritos; me lo recuerda por el nombre del personaje principal en una novela clásica sobre una ballena blanca.

Me refiero al mismísimo Herman Melville y su gigantesca Moby Dick, tan grande como la ballena… de la que no voy a hablar, sino que hablaré de uno de sus cuentos más simbólicos, tristes y para algunos, adelantado a su tiempo, un cuento que ha sido publicado miles de veces y estudiado por diversas ciencias sociales, que muestra una imagen de nihilismo tras un velo que aún no es descrito, del que Vila-Matas adopta la idea para su obra Bartleby y compañía.

Bartleby, el escribiente, publicado en 1856, es un cuento clave en la literatura inglesa donde Melville trabaja con un momento de su propia vida en el cual no tenía ganas de vivir ni hacer nada, donde el hecho de la existencia por la existencia dejó de ser válido y se convirtió en el motivante del ser para existir; es decir, la perdición del sentido llevada a los extremos.

Bartleby es un hombre joven que trabaja como escribiente pero que con el transcurso del tiempo deja de hacer las cosas, deja de encontrar una razón para seguir haciendo algo, es sorprendente la manera en la que el desgano lo va inundando y más aún cómo no notamos esta transformación en él: nos resulta ajena y extraña, la entendemos cuando ya es muy tarde para nosotros y para él.

Melville tuvo una vida llena de tropiezos e incidentes que lo desmotivaron, orillándolo a pensar que su literatura no serviría de nada, pero al conocer a Hawthorne se le revela algo importante para que siga escribiendo, ambos han alcanzado la eternidad, el mismo Melville lo dice después de largas charlas con su amigo y tras comprender que su obra sería recordada.

En sus relatos y obras encontraremos personajes desarrollados en el ámbito psicológico, algunos piensan que debería ser considerado dentro de los modernistas en la literatura, pues así como Kafka, Joyce y Proust, su literatura guarda un serio sentido en el reflejo de esta nueva psique social o colectiva. Sin embargo sus relatos no dejan de mostrar el estilo acostumbrado por los demás autores de su época, aunque Melville se ve mucho más desenvuelto y desenfadado que sus coetáneos, como Hawthorne, por ejemplo.

Actualmente existen muchas ediciones que tienen por contenido este cuento no tan breve. La editorial Veracruzana, en su colección “Biblioteca del Universitario” ha decido incluirla junto con otros de los principales cuentos del autor mientras que la editorial Nórdica ha decidido hacer una edición dedicada únicamente al cuento con ilustraciones de Javier Zabala, Premio Nacional de Ilustración 2005, quien ha ilustrado mas de 60 libros en todo el mundo, sin duda una edición lista para ser disfrutada por el lector.

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