¿Literatura Juvenil?


Recuerdo cuando leí mi primer libro. Tenía ocho años y mi abuela, de vista ya muy cansada, me pidió que día con día le leyera algunas páginas de un libro sobre dragones, caballeros, magia y amor. Para mí no era nada más que eso, para mi abuela era un libro lleno de enseñanzas sobre la vida con las que estaba de acuerdo, para mi ahora es un libro de superación personal.

Seguido de ese libro vino la serie entera de Harry Potter bajo la cual me mantuve como un fiel seguidor de las aventuras que Harry, acompañado de sus entrañables amigos, me tuvieron en constante desesperación, ansia y  emoción hasta mis 17 años cuando leí el último libro con una gran tristeza, no por el fin de la serie, sino porque el libro carece de calidad. Me tocó vivir el crecimiento de Harry Potter, el revivir de la bruja del hielo, las niñas (y algunos niños) con libros como ladrillos que trataban sobre algo así como vampiros (sí… los leí), la saga con malas ventas de Resident Evil, el largo viaje de Frodo y el comienzo de las aventuras de Éragon jinete de Dragón. A la par se presentaron a mi Eusebio Rubalcaba y su Hilito de sangre, José Agustín con De perfil y La tumba, Carlos fuentes y el aburridísimo pero magnifico Aura, Márquez con su inigualables cuentos, sus Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, Pacheco y El principio del Placer y obviamente Batallas en el desierto y finalmente Oscar de la Borbolla y Las vocales malditas. A medida que leía un texto y seguían apareciendo más historias ante mí resultó más fácil tener claro lo que significaban los buenos escritores y aquellos que solo querían entretener, que no hacían literatura, sino te hacían pasar un rato agradable pero después de leerlos un vacío era lo que los acompañaba. 

Al entrar a la universidad me despedí por completo con Cazadores de sombras de esa “literatura Juvenil” que ha venido lentamente a invadir nuestros estantes ocupando un gran espacio con mucho vacío y silencio en el interior. El señor de los anillos podrá ubicarse en las librerías en el área de jóvenes, pero es una literatura universal bastante rica en contenido, no merece que le pongan al lado el Amanecer de Mayer. No satanizo este tipo de textos porque ni siquiera infunden en mi un sentimiento más que de vacío.

¡Pero David! Mínimo los jóvenes están leyendo. Éste es uno de los lugares comunes que ha venido a impulsar este tipo de libros. Los niños si necesitan libros infantiles, la gente falsa, presuntuosa, farolera, y creída también necesitan libros especiales de esos que te dicen que es la vida y como vivirla. Pero los jóvenes no.

Un niño aún no entiende lo grandioso y complicado que puede ser el mundo, está adquiriendo las armas para introducirse en una segunda sociedad que ya no será su familia: la escuela. Necesitan libros que les enseñen el nombre de los animales, que les muestren otros universos, otros mundos, otras personas, otras formas de vivir, libros que los hagan despertar y que los conviertan en ciudadanos con ganas de conocer, ya no se diga de leer, sino de saber.

Los jóvenes ya no son niños, son seres que se están formando un carácter y que tienen la mente en todo, concentrando su interés en las ganas por parecer o simular las sensaciones de los adultos, así los escuchamos decir que se enamoraron perdidamente, que conocieron al amor de su vida o que se sienten decepcionados y traicionados por el destino. Son seres muy capaces de pensar y de discernir entre lo que está bien y mal, entre lo que les gusta y lo que no. Son reflexivos con sus limitaciones derivadas de su naturaleza en la edad y de ello hay que prendernos para ahondar en sus mentes y detonar algo que los ayude a ser más críticos y pensantes de lo que ya son. Lewis Caroll en su ensayo Alimentar la mente habla un poco de que así como nuestro cuerpo refleja la manera en la que llevamos una dieta, nuestra mente hace lo mismo con los que le damos a digerir. Por ello no creo que esté mal leer ocasionalmente algo que nos relaje y no nos haga pensar demasiado, sólo para pasar el rato, pero eso no quiere decir que vamos a leer un texto sin calidad. Generalmente los sentimientos de enamoramiento y dramas del corazón que expresan los jóvenes son meras fantasías de las que vendedores como Meyer se han colgado y han decidido hacer la línea sobre la que van a trabajar sus obras, adornan el tema con más lugares comunes y los rellenan de paja de colores para que los jóvenes no se despeguen de estos tabiques de papel.

Pero existe otro tipo de personas que tocan los mismos temas para las mismas personas… y los demás. Escritores -no solo autores- de obras con contenido bastante rico. El joven ya entiende una gran parte del mundo y ya posee ciertos referentes a los cuales asirse ante un texto con calidad. No necesita que lo engañemos más y que le demos un hueso para que esté entretenido, necesita carne, sustancia, verdaderos textos, y es que cuando enfrentamos el vampiro de Crepúsculo contra el de Drácula no solo hablamos de un personaje mejor desarrollado, sino que engloba un discurso bastante complejo, un texto que puede ser leído bajo diferentes miradas y que nos va a significar algo de carácter trascendente.

Actualmente la diferencia entre “literatura juvenil” y los textos que pueden leer los jóvenes se ha acentuado mucho y está línea que los separa es la calidad. Peter Pan podrá parecer un cuento sencillo pero es una novela con una idea bastante firme y con un mensaje saturado de información. Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo para muchos resulta un cuento clásico, pero es un discurso de crítica social un tanto desagradable. Algunas veces queremos textos que sólo nos hagan pasar un buen rato y que no confundan nuestra cabeza, pues esos textos existen y no por ello carecen de calidad.

Motivado por la curiosidad sobre el producto que ofrecemos decidí revisar la novedad y boom en ventas de la “literatura juvenil” y así fue como después de treinta páginas le retiré mi oportunidad a la serie de Los juegos del hambre que se maneja bajo la misma fórmula exitosa y llena de paja. Una historia que por cierto nos remite (por no decir que medio copia) a Battle Royale de Koushun Takami públicada en 1999 y que tiene mucho mas interés que una obra con cierto sentido nacionalista.

Creo que los jóvenes somos bastante capaces de leer un buen texto y que hay que darle una oportunidad a aquellos verdaderos autores y escritores que se esfuerzan en crear una novela y no un producto de venta, que existen muchas historias bien contadas y que con el recomendarlas a alguien según sus gustos podremos convencerlos de darles una oportunidad de la que no se arrepentirán.

Leyendo: Frankenstein se lleva el pastel.


Mary  Wollstonecraft Shelley dio vida a uno de los personajes más importantes de todos los tiempos. Su nacimiento en la novela de Frankenstein o el Moderno Prometeo sería el inicio de muchas apariciones a las que el personaje, ya de dominio público, haría aparición. Películas, series de televisión, caricaturas e incluso; el regreso a los libros. Ha circulado por tantos lugares que se ha deformado su nombre y de ser “el monstruo del doctor Frankenstein” ha pasado a ser Frankenstein a secas.

Durante su recorrido en el mundo se ha visto envuelto en diferentes historias: le han conseguido novia, lo han casado, acomodado algunos hijos, incluido en un familia, integrado a la sociedad, conseguido trabajo, cambiado el nombre, modificado el look y muchas variaciones que sufren los personajes cuando se vuelven de dominio común. Frankenstein se lleva el pastel de Adam Rex es una de esas adaptaciones que se le han hecho a este personaje clásico pero que en cierta medida recupera mucho de lo que pocas personas, que conocen e intentan trabajar sobre él, consiguen. Me refiero a la integración de muchos de los elementos que acompañan su recorrido en el mundo y que de cierta forma se han convertido en clásicos, en referentes o en ideas que acompañan a Frankenstein en su mención: otros personajes e incluso nuevas historias.

Adam Rex es un (pinche y sensual hombre guapo con cara de interesante) artista e ilustrador estadounidense nacido el 16 de mayo de 1972 en Ohio. Su carrera cuenta con diversas publicaciones: ilustraciones en libros de temática fantástica, dibujos para cartas de juegos de roll y libros para niños de los que él mismo ha hecho las historias y las ha ilustrado. Su técnica es muy versátil. Aunque la predominante es el uso de las acuarelas no se limita a ésta, usa fotoshop, colage, dibujo, lienzos y algo de fotografía. Su estilo es muy de la estética Sci-Fi incluyendo elementos referenciales, posturas o escenarios que nos remiten a cuentos fantásticos, de ciencia ficción, de terror o de mundos mágicos, en su mayoría medievales. Personajes de folklore, clásicos o monstruos que han atormentado culturas enteras. En su obra vemos que es conocedor de todo ello y que probablemente sea de lo que se ha alimentado y le ha inspirado a crear muchos de los textos (visuales en su mayoría) que nos ofrece. Es probable que Adam haya visto infinidad de veces esas magnificas películas interpretadas por Boris Karloff o las dirigidas por James Whale entre 1930 y 1940 y que sean de sus gusto las actuaciones de Colin Clieve, Vincent Price o la misma Elsa Lanchester en el papel de la novia de Frankenstein quien también interpreto a la primera niñera en Mary Poppins.

Es una persona con un sentido del humor bastante desarrollado y que sabe arrancarte una sonrisa con facilidad, todas sus publicaciones infantiles ridiculizan a los monstruos y los exponen haciéndonos pasar un buen rato. Ésta publicación es en cierta forma la segunda parte de Frankenstein Makes a Sandwich, y digo en cierta forma puesto que no es la secuela, solamente retoma muchos de los personajes de esa primera obra para insertarlos en un nuevo libro. Él mismo advierte en el inicio del libro, a manera de broma, que tras el éxito de su primer libro de monstruos y el despilfarro de dinero que vino con la fama, tuvo que sentar al propio Frnakenstein a escribir este nuevo libro. Frankenstein se lleva el pastel es un libro infantil que trabaja sobre una temática: la boda de Frankenstein.  Así Drácula por accidente come pan de ajo en una boda o al Jinete sin cabeza se le echa a perder su calabaza teniendo que sustituirla por una lata de jugo de la misma. Todo este humor lo narra en dos páginas que dura cada uno de los cuentos que él mismo ilustra, pequeñas historias con algún tema bien definido, el de ser una carta de presentación, el cuarto donde escribe Allan Poe, el Blog del Jinete o un comic en el que el hijo de Drácula se parece mucho a Charlie Brown. El estilo que escoge Adam para  contar estas bonitas y sencillas historias son rimas con mucho ingenio, breves y musicales, que en el ejemplar en español han sido traducidas conservando todos estos detalles. Todo el libro se disfruta con facilidad, es atractivo visualmente y no solo los niños se divierten leyendo lo que Adam nos tiene para contar.

Finalmente les dejo la página de Adam para que le den una checada a su trabajo que está ¡¡¡pfffft!!!

http://www.adamrex.com/ ¡disfrútenlo!

Leyendo: El ladrón de sueños.


No tenía idea de que Bernardo Fernández, también conocido como BEF, era un novelista, cuentista e ilustrador de diferentes obras. Recordaba su pseudónimo por una novela gráfica de Juan Villoro que pensé  era una copia de Indiana Jones. Después de hojearla me di cuenta de que solamente retoma el tema del objeto de leyenda pero que no es lo mismo y mucho menos un plagio de la historia.

Recientemente he estado leyendo obras con mucha violencia, con escenas desagradables o que te revuelven las entrañas, con cuadros de sexo que dejan poco a la imaginación. Al encontrarme con El ladrón de sueños de BEF pude tomar un respiro de todo aquello que me hace volar la cabeza generando imágenes muy pesadas y sorprenderme ante un texto agradable, bonito, fácil y atractivo para un determinado público. Leer a BEF no implica poner a pensar y sobrecalentar el cerebro, lo único que hace falta es dejar que las palabras nos hagan imaginar esos dos universos donde nos sitúan los narradores.

El ladrón de sueños cuenta la historia del Dr. Ventosa, Andrea y unos niños que han sido secuestrados por el mismo doctor. Es una novela para niños un poco grandes y para jóvenes con ganas de entretenerse, y claro, también para todo aquel que tenga entusiasmo por leerlo. Los narradores son uno omnisciente que a la par de la voz de Andrea, el otro narrador, irán contando la historia de un científico loco obsesionado con la idea de crear una consola de videojuegos generadora de pesadillas que serán robadas por el Somnirraptor, el mejor invento del doctor Ventosa. Una maquina mitad robot, mitad insecto, que tiene un detector de pesadillas el cual lo conduce a aquellas cabezas que tienen sueños desagradables por las noches. En la historia jugará uno de los papeles principales Andrea. Un día en el que se queda a dormir con su mejor amiga para jugar el WaRP II, consola producida por HumaCorp, empresa en la que trabaja el Dr. Ventosa, Andrea tiene una pesadilla que la despierta y alcanza a ver a un gigantesco insecto que está por robar aquel sueño incomodo que afecta a su amiga. Ella brinca para atrapar al Somnirraptor y termina aferrándose a él saliendo por la ventana del edificio, encaramándose en una aventura nocturna en la que se encontrara con los niños secuestrados, que tienen curiosos nombres populares para muchos de nosotros remitiéndonos a un gato y sus amigos de pandilla. Los niños fueron secuestrados por el doctor para ser sometidos a un eterno sueño generador de pesadillas que se convertirán en videojuegos.

Así entre un México ficticio se genera una historia contada con humor y fluidez que reúne entre sus páginas la aventura, la ciencia ficción, los mundos virtuales de los videojuegos, la amistad, la fantasía y el amor.

La historia viene ilustrada por Patricio Betteo, quien nos muestra muy a su estilo la idea que tiene sobre los personajes y los escenarios. En lo personal, preferiría que fueran omitidas estas imágenes pues el texto por sí mismo es capaz de hacer que lo imaginemos todo sin problemas, aunque claramente éste elemento lo hace más atractivo para su principal público. Algo que podría confundir un poco al joven lector es la manera en la que está segmentado el libro puesto que los capítulos siguen el orden de las fases del sueño pero también hay un inserto de temporalidad ajeno a lo que sucede en el tiempo del relato principal, no es muy complicado, solo hay que prestar atención a esta parte que sirve muy bien para causar un poco de tensión y emoción en la historia.

No es un libro complicado y mucho menos pretende ser la mejor novela, pero consigue lo que se propone que es entretener a un público joven con un idioma familiar y bien emplead

Leyendo: El perfume.


Cada uno de nuestros sentidos está destinado a comunicarnos algo, a proveernos de la información necesaria para descifrar aquello que sentimos, la percepción se nos presenta. Actos en los que nuestro sentidos se hacen participes son actos de disfrute del cuerpo, de goce sensorial, de erotismo, de repulsión. Nos confundimos ante la presencia de algo desconocido, ante el roce de nuestra piel con texturas diversas. Hemos trabajado la vista hasta entender los discursos que captamos con ésta, hemos estudiado todo cuanto nos rodea tratando de darle una explicación a aquello que construimos día con día, nuevas imágenes, nuevos relatos, nuevos sonidos, nuevos textos perdidos en el sentido hasta que no los desentrañemos.

Pero hay un discurso que no ha sido tratado con mucha recurrencia, discurso tan inasible por etéreo quizá, por presentarse ante nosotros como un fantasma, como el alma de las cosas que nos rodean y de lo que se compone. Nos remite a momentos específicos de nuestra vida pues con lo que más trabaja es con la memoria y los recuerdos por ser la única parte de nuestro cuerpo en la que se puede alojar, por no tener un medio mas donde permanecer de forma significativa. En instantes nos puede provocar tanto con solo ser percibido, hambre, deseo, tristeza, añoranza, alegría, repulsión, confusión, embelesamiento… enamoramiento.

Jean-Baptiste Grenuille nació en un espacio donde todo era podredumbre, muerte, descomposición, donde cada superficie desprendía un hedor repulsivo. Estuvo a punto de morir de la misma forma que sus hermanos mayores; debajo del puesto de pescado de su joven y atractiva madre quien dio a luz cómo otras tantas veces. Pero Grenuille, entre la delgada línea que lo dividía de la muerte y de ser como los demás, decidió que no quería morir, que aquello que lo hacía distinto sería su principal arma para poder sobrevivir. Sus fuertes pulmones le ayudaron a gritar y todos notaron que existía, incluso su madre quien tras ser acusada por deshacerse de él fue condenada muerte.

Jean-Baptiste creció distinto a la mayoría de los hombres. Concebía el mundo por su escancia, por su aroma, vivía en el mundo de los olores y era el que conocía yel único que podía nombrar, no entendía bien que era dios y por qué la gente lo adoraba a pesar de que aquello que lo presentaba tenía olores tan insulsos y pobres. Pero sí pudo advertir el tipo de comportamiento que tenían los demás cuando entraban en contacto con algún aroma. Grenuille decidió que quería poseer todos los aromas del mundo, aprender a preservarlos además de crear esencias nuevas y extraordinarias. Alimentado por esta obsesión se encaramó en la misión de conseguir aquellos olores capaces de crear el mejor perfume del mundo, uno ante el cual el mundo entero se arrodillara y se entregara por completo, uno que fuese superior al que anuncia a el Dios de los hombres.

Grenuille fue aquel que consiguió dominar el lenguaje de los aromas, encantando y engañando a las personas con discursos que los idiotizaban, confundían o transformaban. Cada uno de sus experimentos es prueba de ello y nos expone a una fragilidad ficticia pero no por ello distante. El texto propone un personaje que conoce el mundo de los olores y que tras un proceso lento y dedicado consigue dominarlo por completo. Nos muestra un ser ajeno al mundo en el que la mayoría vivimos y que al ser un “artista” de los aromas, sufre el proceso de creación.

El texto se desarrolla bajo la voz de un narrador vivo, con emociones y sentimientos que se desprenden a lo largo del relato soltando oraciones con algunos juicios de valor y siendo como aquellos cuenta cuentos que nos interrogan a la mitad de la historia preguntándonos qué pensamos pueda suceder. El titulo anuncia ser la historia de un acecino, pero anuncia mucho de lo poco que sucede puesto que a lo largo del libro se muestra la vida de Grenuille solo perfilando al artista-acecino que reúne lo necesario para crear su gran obra.

Por mucho que el texto nos evoque aquellos aromas desagradables y agradables que están en el universo del relato, y que son una imitación del nuestro, queda muy marcada la intención de Patrick Süskind de que todo el tiempo captemos (imaginemos) los olores, pero a medida que avanzamos en la historia, este recurso se va dejando de lado y luego vuelve a  ser retomado de manera abrupta y en ocasiones forzada lo cual puede llegar a hacer que nos confundamos puesto que ya habíamos desarrollado fragancias en torno al escenario donde se supone está situada la narración. Me parece que es loable este intento pero no suficiente pero no por culpa del escritor, más bien por la naturaleza de aquello con lo que se está tratando y que es el plano de los aromas, el discurso del olor al que es difícil tener acceso e imposible, diría yo, cuando se trata de ir mas allá de la evocación.

Un texto agradable y entretenido, sin ser complicado y bastante claro en lo que se nos presenta, descripciones exactas y detalladas que nos transportan con facilidad a la Francia del siglo XII. Süskind hace algunas referencias al marco histórico que rodea la novela, pero bien son detalles sin mucha importancia que enriquecen el texto pero que al mismo tiempo reducen su calidad al ser imprecisos y poco claros. Bien se pueden omitir y contar la historia con mayor calidad a incluir estos elementos que solo distraen un poco la mente del lector. Un libro para esas ganas de leer algo sin complicarse la mente.

Leyendo: El beso de la mujer araña.


 

Las relaciones humanas siempre son algo complicado, siempre están en un continuo fluctuar de emociones que a veces están en el mismo canal y otras tantas en lugares distanciados que hacen perder la cordura. El tema de la relación en pareja es más complejo, creo yo. Es difícil entender al otro y a uno mismo en relación con el otro, es un complejo vaivén de interpretaciones, sobreinterpretaciones, emociones y pensamientos confusos. La relación de pareja nos confunde muchas veces, ya sea con nuestro mejor amigo, nuestra hermana o nuestra madre, siempre hay algo más que se escapa de nuestras manos y que estará generando un conflicto al que damos solución día con día. Esta es una de las premisas que componen El beso de la mujer araña de Manuel Puig, una intensa historia entre dos personas destinadas a estar juntas en el mismo espacio. Dos personajes muy distintos que lo único que comparten es la celda de una fría prisión.

La historia se cuenta de manera especial, en sí lo que más sorprende es el estilo de Puig en la medida que te va dando información de muchos tipos: una historia seria de la homosexualidad que te sirve para explicar a uno de los personajes y la relación que se da entre ambos en medida de las preferencias sexuales del miso. Dicha historia es una teoría bien formulada que se va integrando a medida que avanza el texto hasta que te puedes servir enteramente de ella para la culminación. También contamos con los capítulos ajenos al escenario principal que darán un giro total a aquello que nos hemos venido formulando sobre la historia y que en el momento en el que creemos el relato perdido o en declive, asciende abruptamente para mantenernos en la historia.

El elemento que más puede atraer dentro de la novela son las historias que se cuentan por uno de los personajes, que no son inventadas, sino la trama de algún filme existente que podemos relacionar un poco con la relación de ambos en prisión. Una intertextualidad que permite una lectura de mayor cercanía a ambos personajes. De momento pueden parecer fastidiosas e innecesarias, pero resultan bien para el fin del dialogo y del mismo relato pues nos internan en historias que yacen en la historia, cuentan tramas que se entrelazan con otras que pueden estar pasando en la mente de uno de los personajes o en la misma relación de ellos. Interesan mucho más al relato, me parece, pues son un elemento clave para que sigamos prestando atención, pues en ocasiones, cuando una de las tramas está en su punto más importante, sosteniendo la tensión, se ve interrumpida por una acción externa a la película o viceversa, se nos dosifica la forma en la que las acciones se suscitan en la celda volviéndolas lentas debido a la narración, también interrumpida, de los filmes.

El beso de la mujer araña no es un texto sencillo, ha sido trabajado con cuidado y por ello podría resultarnos tedioso o estancado en algunos puntos, pero hay movilidad, hay soltura en la forma de escribir y hay un desarrollo profundo en los personajes, son reales hasta cierta medida y por ello el texto deriva en emociones difíciles de contener por parte de los personajes. Es fácil relacionarlo con algunas experiencias propias con sus limitantes y aunque nos pueda arrastrar un poco en lo emotivo, aparecerá esa técnica que nos recuerda que estamos frente a un texto, ante una obra en proceso de ser entendida.

A pesar de que el lenguaje está cargado de Argentinismos de los años setentas y posteriores debido a que en su mayoría el texto es un dialogo, no es una limitante para ser comprendido puesto que el mismo contexto te hace entender  aquello de lo que se habla. El que sea un dialogo la forma en la que se sostiene y se va construyendo la obra, tampoco es una limitante para darnos cuenta de las acciones que los mismos  personajes indican o que no se obvian en tanto que pueden ser comprendidas con facilidad por sentido común o por instinto para con la narrativa.

Las adaptaciones y obras que hacen referencia a esta obra prohibida por un tiempo por la dictadura militar argentina son muchas: una película dirigida por Hector Babenco con William Hurt y Raul Julia, un musical interpretado por Chita Rivera, teatro dirigido por el mismo Puig y otras obras literarias que retoman el tema propuesto por Manuel. Es un texto que se presta para ser leído de distintas formas y de manera minuciosa, por ello muchas de las adaptaciones han tratado el tema y lo han apropiado con dificultad pero de manera orgánica.

Viendo: De Roma con amor.


Imaginemos una película con Gael García, Ana Claudia Talancón, José María de Tavira, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Matthew McConaughey (Ay wey), Jonny Weston, Abigail Breslin, Michael Cera y una aparición casual de Silvia Pinal (o alguien del estilo, igual no es muy importante, sólo le vamos a hacer una aparición casual). Ahora, escogemos los que se vean mejor juntos y tengan algún tipo de coincidencia en su carrera actoral cómo que sus películas gusten al mismo público o que se caractericen por interpretar algún tipo de cintas. Luego a estos grupos les hacemos una historia que valla de acuerdo con sus perfiles y estas historias las sacamos de otras películas que ya hallamos dirigido, le aplicamos formulas por las que ya nos conocen en el mundo del cine y por qué no, una de las historias trata sobre nosotros, porque muchas de las películas que hemos dirigido ya tratan sobre nosotros. Las shitstorias suceden todas en la capital de México, el fabuloso DF, pero no en el que se vive día con día, sino en el que nos anuncian los comerciales de agencias turísticas. Así todo pasa en el zócalo del DF al atardecer, en un café de La Condesa, en la colonia Roma, en las ruinas del centro, en el palacio de San Idelfonso, en una de las típicas chalupas de Xochimilco, en una Terraza de algún hotel o restaurante de “buen gusto” o en una calle escondida que se vea sumamente bonita. Listo. Ahora sólo falta la música, qué mejor que ambientar con ritmos latinos o con boleros, todo dependiendo del contexto, siempre canciones de esas por las que nos caracterizamos en el extranjero. Iniciar el filme con una canción famosa, no el Rey porque esa no va con lo que queremos retratar, qué tal… qué tal cielito lindo o mejor aún, un bolero famosón, uno del Flaco de Oro, ¡O Bésame mucho! ¡Sí! Esa me gusta, también la pondremos al final para despedirnos de un Distrito Federal de sueño, será orquestada o con mariachi. Tenemos cuatro historias con los actores listos para hacer su trabajo, con una fotografía de tríptico turístico y un ambiente que hemos cuidado hasta el mínimo detalle sea agradable, encantador, cozy por donde veamos. La ropa de los actores ciertamente corresponde a estos personajes comunes y casuales de México que en la vida real nadie usa. La historia de nuestro personaje, es la de nosotros mismos porque siempre somos el centro de nuestros filmes menos cuando no. La película comienza, suena Bésame mucho, vemos los títulos seguidos de imágenes del Distrito Federal soñado e irreal, atractivo y antojadizo, nos conduce la cámara como por un pequeño tour hasta que nos topamos con un personaje pintoresco (otro elemento de trípticos de viajes que al final de la cinta dirá lo mismo que éste primero pero que nos lo mostrará en otra visita al Distrito Federal) cómo la señora que prepara antojitos, la vemos trabajar un rato, disminuye el volumen de la canción de inicio y la escuchamos hablar diciéndonos: En México suceden muchas cosas, infinidad de historias que pueden ser contadas, historias de amor y esperanza, de bla bla bla, sucede algo gracioso, se le quema algo en el comal, y todos nos reímos porque es graciosos según Woody Allen. Todo esto es “De DF con amor”, la nueva peli de Allen grabada en nuestro país… o en Roma, da igual, es eso.

Woddy Allen se caracteriza por ser un workaholic (como su personaje)que hace cine incansablemente y que de todo lo que hace en ocasiones tiene aciertos por los que aplaudimos su trabajo o fallas que nos hacen pensar cómo es posible que pagáramos cuarentaicinco pesos por ver eso y no El caballero de la noche asciende.  En la sala casi vacía solo una persona se atacaba de la risa y era en aquello que hacía a la película insoportable o aburrida. Cabe aclarar que soy de los que pocas cosas no les gustan, basta con ver las otras películas de las que luego hablo. Yo imploraba a los dioses que esas casi dos horas que para mi fueron seis, terminaran. Ninguna de las historias me agrado, las actuaciones de los actores tuvieron poco interés y supongo que en su mayoría fue por tener un personaje carente de provecho o ser uno que han interpretado toda su vida: ellos mismos. Me parece que lo más triste (y triste me refiero a triste en el sentido de que es triste, deprimente, nada bonito, feo en el estomago, incomodo, vergonzoso) fue ver una película de un director interpretándose a él mismo en una historia en la que nos tenemos que burlar de él puesto que así lo quiere. Reírse de uno mismo, pero hasta en eso hay formas de no ser tan pobre.

La película se compone por cuatro historias que nunca se juntan  y que no tienen relación una con la otra más allá de ser una película ya dirigía por él previamente y por estar llenas de lugares comunes y escenas pintorescas. Una amiga me dijo que con él no se sabe si está haciendo algo para reírse de nosotros o para que lo sobre interpretemos o para algo más, pero algo seguro en él es que no es un imbécil, cómo él se autodenomina en la cinta, y que las cosas no las pone así porque sí. Nos ha demostrado que en verdad sabe ser bueno y no a un nivel mediocre.

Una historia es la de un hombre que va con su mujer a Roma de luna de miel (que bonito lugar común como las lunas de miel en ciudades como Roma) y que piensa quedarse para siempre por cuestiones de trabajo. Al llegar al hotel, Milly (Alessandra Mastronardi), la esposa de Antonio (Alessandro Tiberi) – ¡Dios! hasta los nombres son casi idénticos- decide salir a hacerse un peinado y se pierde en la gran ciudad, encontrándose con una actriz famosa del cine italiano que se interpreta a sí misma (nuestra querida Silvia Pinal) quien le presenta a un actor famoso que intentará acostarse con ella, al llegar al hotel aparece un ladrón y se arruina ese encuentro sexual… aunque ella termina acostándose con el apuesto Ricardo Scamarcio, el ladrón en cuestión. Por su parte Antonio tiene que presentar a su nueva esposa a la familia, pero le han juagado una broma, no su familia, alguien más, y es que una prostituta, Penélope Teamo Cruz, ha sido contratada para él. Su familia hace acto de presencia y en ausencia de Milly la sustituta como su mujer será Penélope. Irán a comidas importantes y sucederán cosas graciosas pero que no salen de lo predecible cómo personas que reconocen a Penélope en la comida con los empresarios. La historia finaliza con ambos personajes reuniéndose en el hotel, después de haber tenido relaciones con alguien más, y decidiendo irse de Roma después de una tarde romántica en el hotel. Creo que lo mejor de ésta historia y en general en la película es Penélope, llegó, hizo su trabajo de la mejor manera y desapareció.

Otra historia es la de un arquitecto que se encuentra con un arquitecto más joven que vive con su novia quien le dice que va a llegar su amiga loca-histérica-atrapahombres a vivir con ellos por un tiempo. El arquitecto mayor (Alec Baldwin) le advierte a Jack, el joven interpretado por Jesse Eisenberg, que terminará mal, pues él ya lo vivió. El triangulo amoroso nos recuerda un poco a Vicky Cristina Barcelona a acepción de que Ellen Page, la amiga loca, es una actriz mentecata, en su personaje… y probablemente en la vida real también lo sea. Su papel como mujer que atrapa a los hombres es lo más patético y alejado de lo que puede ser una mujer loca, sensual, atractiva y peligrosa y eso es claro en tanto que Page no ha salido de su estúpido y aburrido papel de Juno. Creo que lo único bueno en lo que ha estado Page es el Origen, aunque su actuación es igual de pendeja. Su voz es irritante y nasal, hasta lenta, su actitud insoportable, su mirada, su cara, toda ella es justo lo que Allen necesitaba para el papel de la actriz nada brillante. Qué mejor que juntar en esta historia a dos actores del cine alternativo o para gente joven. Pueden adivinar en que termina, fornican en un carro, él está enamorado de ella y en el momento en el que él va a terminar con su novia ella recibe una llamada para hacer una película. Obviamente lo deja y él sigue con su novia. Primero pensé que el papel de Baldwin era innecesario, pero por el contrario es un personaje que sirve para explicar la naturaleza de los otros personajes, sirve para hablar de lo falsa que es Page en el papel de Mónica (inicial con la que inicia María Elena, el personaje de Penélope en Vicky Cristina, no hay relación probable pero me pareció curioso) y nos explica su forma de actuar, citar frases de escritores sin conocer sus obras, en sí de hablar de todos estos posers intelectuales.

La historia de Benigni es sobre un hombre normal, común en Roma, de esos que se levantan todos los días y tienen una rutina y una oficina y una familia y un carro y demás cotidianidades. De momento, sin saber por qué, se vuelve famoso y él al preguntar sobre su fama le responden que es famoso por ser famoso, que hay muchos famosos que sin hacer nada solamente hacen eso: ser famosos… tremenda barrabasada y mensaje de fabula. La historia es aburrida hasta el cansancio y Benigni nos fastidia con una más de sus interpretaciones que tanto detesto. Si lloraron con Bambi y La vida es bella tengan por seguro que con esta van a reír eternamente y entonces es hora de leer El diario de Ana Frank que también es detestable… a mi parecer cabe aclarar. La historia concluye en que deja de ser famoso y pide nuevamente atención. Se encuentra a su ex chofer y éste le dice otro mensaje muy de cuento y enseñanza de vida.

Finalmente, la historia que menos me aburrió, fue la del mismo Allen quien interpreta a un jubilado hombre de la industria musical. Allen viaja a Roma para conocer a su futuro yerno, el guapo de Flavio Parenti en el papel de Michelangelo (por qué no una María más en nuestra película) quien conoció a la tierna actriz con cara de mustia Alison Pill interpretando a Hayley, quien, por qué no también está metida en el mundo de las artes. Allen está en desacuerdo con ese matrimonio y en una comida familiar, mientras  Giancarlo (Fabio Armiliato), el padre del novio, se está bañando, se escucha una angelical y talentosa voz que proviene de la regadera. Allen se maravilla y decide convertirlo en una estrella de ópera. La tradicional familia que nos intenta mostrar Allen se rehúsa y viene un enredo en el que al final Giancarlo se convierte en un cantante de ópera de regadera. La puesta en escena sólo puede ser con Giancarlo dentro de una regadera en el escenario, de lo contrario no podría cantar con ese talento suyo. Al final las criticas son buenas para con el cantante de arias pero para el personaje de Allen (no importa el nombre, todos sabemos que es Allen) desfavorecedoras e incluso lo llaman imbécil, palabra que Allen “no entiende” y la adopta con fingido gusto.

Sé que siempre les recomiendo algo para ver. Esta ocasión les recomiendo que vean Batman: el caballero de la noche asciende o Spiderman. Pero ésta no, no paguen el cine y cómprenla después para verla en la comodidad de su casa. O vean un anuncio de turismo por Europa, lo mismo pasó con Media noche en París. Espero la nueva película de Allen, que siempre nos da algo de qué hablar y por favor, el que Allen sea Allen no es gracioso, lo gracioso es que un director haga algo gracioso de verdad. El renombre a la hora de la calidad no le da o le resta puntos a algo.

Leyendo: Brama.


La Sonrisa Vertical es la colección de la editorial Tusquets que publica libros de tinte erótico. El nombre deriva de la idea en la que el sexo femenino, visto desde una perspectiva distinta a la ordinaria, se asemeja a una sonrisa apreciada verticalmente. Imagínenlo.

La publicación más reciente de ésta colección lleva por título Brama y con un tremendo sentido que nos puede referir este concepto se idea una novela en la que, al entrar en contacto con ella, nos decepciona o desaparece. El título sin duda fue un desacierto pues no nos llena y terminamos pidiendo más de lo que se nos anunció.

Brama es la historia de dos hermanos, sus padres, dos mujeres y una casa que será el escenario de una lucha de autoridad. La historia comienza situándonos en un tiempo en el que ha sucedido todo lo que después se contará, por ello resulta un poco ajena esa primera parte y después es esa pieza que estuvo aguardando ser colocada en el rompecabezas. Me refiero que no inicia en el principio que compete al tiempo de la historia. Los demás capítulos con las voces de cada uno de los personajes que interesan a la historia, en la que sus experiencias y recuerdos (en su mayoría) darán movimiento a un espacio estático donde pensamos que ya no sucede nada, un espacio muerto y estéril para las relaciones humanas, pero latente para la naturaleza y los instintos animales.

La técnica empleada por David Miklos refleja experiencia, paciencia y gusto por su oficio ya que muchas de las emociones de los personajes se nos transmiten a través del texto de manera exitosa y gracias a ello podemos llegar a conocer mucho de ellos mismos. Incluso el humor hacer su aparición constantemente. Cada una de las voces que compone Brama está bien desarrollada y trabajada. No se escribe de la misma manera la voz de uno de los hermanos a la de su padre o su mujer así como no hablan de la misma manera. Por ello el carácter de cada personaje hace que pensemos que realmente es él quien nos cuenta la historia desde su punto de vista y no un narrador exclusivo creado por el autor para conducir el texto. Todas las voces se unen construyendo la historia en un narrador colectivo y cada voz está consciente de su papel en el texto. Ellos mismos, los personajes-narrador, te advierten de su presencia en el relato y de cuanto ellos te pueden contar a ti, hablan contigo, entablan una conversación con el lector. Los personajes parecen estar situados junto a ti y saben que su momento de contar algo se acaba o dará pie a otra cosa que tenga que decir uno de los otros protagonistas.

El morbo y la libido a que queremos vernos expuestos en el libro, quedan un poco sofocados. Si bien hay instantes donde la tensión sexual se libera y los deseos y necesidades son saciados, no son más que meros instantes, importantes por ser algunos de los pilares que sostienen y ejemplifican este argumento de la autoridad y el poder. Hay imágenes agradables que pueden despertar ese interés a lo erótico, pero a pesar de ser muy claras y digeribles son muy ligeras y poco impactantes. No es pornografía claramente, pero se reserva mucho y se limita a imágenes que ya nos son familiares.

Un buen texto desde la forma en la que está contado, que aunque deje algo que desear, nos brinda muchas otros elementos en su construcción que podemos disfrutar.

Leyendo: El percherón mortal.


Almadía estrena su colección de novela negra con dos aciertos y un fallo. Los aciertos son las dos novelas con las que arranca: Al lado vivía una niña, primera novela de Stefan Kiesbye, y El percherón mortal de John Franklin Bardin, que me agradó más que la primera mencionada. El fallo está en la última novela, pues El percheron mortal no es una novela negra, es una novela policiaca. La novela negra podrá provenir de la policiaca, pero la obra de Bardin no reúne las características para estar clasificada como tal.

Aclarado este punto puedo decir que El percherón mortal es un texto para aquellos que gusten de la novela policiaca y que se quieran enfrentar a un estado continuo de confusión. El libro se coge a tu mente, se la folla constantemente y no sabes donde estas en la primera mitad. Hay un interés por parte del autor en mover el suelo en el que estamos parados y no estar del todo consientes de lo que está sucediendo. Se hace de recursos sencillos y un tanto engañosos como nombres de fácil asociación por sus la letra con la que inician. Los espacios temporales perdidos harán que la historia pierda continuidad y sea confusa para que queden eslabones abiertos que con el correr de la historia se irán uniendo poco a poco, engarzándose en una historia que hasta la última página es como se completa.

Los personajes son muy desagradables, poco empáticos y sumergidos en una constante alteración de sus sentidos. Viven en mucho estrés y te lo transmiten, puede que ésta sea la razón de que quieras seguir avanzando en tu lectura sin interrumpirla. Es un texto en el que te adentras y no te suelta fácilmente. En la primera mitad te sientes perdido, cayendo a un lugar en el que no sabes donde pararás. En la segunda mitad, eres el detective que siente la necesidad de advertir que pasará, te dan ganas de gritarles a los personajes o intervenir en algo que, hasta el último momento, consideras no se está manejando de la manera correcta.

La historia está narrada en primera persona por George Matthews, un reconocido psiquiatra quien en un día de trabajo recibe la visita de Jacob Blunt, un chico que llega preocupado ya que piensa estar loco. Blunt le expone su caso: tres leprechauns le piden que haga cosas extravagantes a cambio de dinero. Él las hace desde hace un tiempo pero interesado y convencido de que se está volviendo loco decide hacer la visita al psiquiatra. Matthews presta atención a su paciente y decide acompañarlo en uno de los encuentros que tendrá Jacob con uno de los leprechauns. La sorpresa de George es grande cuando frente a él aparece un ser de baja estatura. Hasta este momento y un poco más adelante, pensaremos que el elemento de lo fantástico y su mundo se ven incluidos en éste relato, pero con el discurrir del texto desaparecerá y es entonces cuando comienzan a jugar seriamente con nuestra mente, con las expectativas que tenemos y que nos hemos ido formando sobre lo que ya se nos ha dicho. Nos vemos forzados a entrar en un estado de neutralidad para abrirnos a la idea de que todo lo posible puede y va a suceder.

La obra de Bardin trata de abordar a muchos de sus personjaes desde el conocimiento y manejo de la sique. Continuamente Matthews estará cavilando sobre acciones en los personajes que indiquen quienes son realmente, juega con ellos y trata de manejarlos a su conveniencia en determinado caso, los estudia, es el detonante para las reacciones que prevé sobre ellos, los analiza y perfila, sabe qué tipo de trato darles a cada uno por aquello que le revele el carácter. Toda esta idea la sostiene por un tiempo largo y le sirve como herramienta para darle continuidad a las acciones y no estancar el relato en un punto de incertidumbre. Quizá esto sea lo único de lo que podemos estar seguros al inicio del libro. Después lo abandona un poco para dar mayor movilidad a la narración.

Sin duda El percherón mortal  es un libro que se lee rápido por el interés que despierta en nosotros, que si bien no es un texto escrito con maestría, si hay mucha destreza en la forma en la que nos conducimos en un relato que al final nos emocionará.

Leyendo: Nueve cuentos


Desde que leí El guardián entre el centeno, entendí que en los textos de Salinger siempre hay algo que se cocina. Un texto en constante construcción dentro de nuestra cabeza que genera ideas e imágenes que nos hacen cuestionar la obra. Generalmente en la lectura de algún texto[1] reproducimos estas ideas en algo a lo que yo denomino imágenes cognitivas, (aludiendo a la lingüística pero sin ocupar el término en su totalidad), estas imágenes son el resultado de una descripción de un texto al que tenemos acceso. Las imágenes vienen con un sentido muy fuerte al que damos significación en el proceso de la comprensión de ésta. Ésta comprensión hace que entendamos la idea, la podamos digerir y produzca algo en nosotros. Los textos se ven acompañados de dos ejes importantes: la técnica y la sensibilidad.

Dicho esto quiero compartir una opinión sobre nueve cuentos que hacen eco en mi cabeza una vez terminados, no son impresionistas, no está en su naturaleza serlo. Relatos que son contados a manera de diálogos de los que se puede pensar se abusa el recurso estilístico. Narraciones que en el acto presente de la lectura no son difíciles, es más, se podría llegar a pensar que son conversaciones sin sentido, vacías o que no dicen nada. El momento en el que la bomba que las contiene detona es cuando tocas el punto final. No hay que reflexionar mucho para darse cuenta de los sentimientos que el texto te transmite, tristeza, vacío, coraje, miedo y una mirada ante la situación personal a la que dejamos de ser ajenos y en la que generamos empatía.

Salinger sentía afinidad por el mundo de los niños, por la forma en la que éstos conciben su realidad, motivo por el cual la mayoría de los relatos incluyen niños que en sentencias directas hablan del mundo. Actitudes de niños que crecen o que son el reflejo de lo que se les pide ser. Nueve cuentos en los que el mundo ha afectado a una sociedad. Existe una línea sobre la que se manejan las historias y es la guerra; soldados, mujeres desoladas, esposos muertos, hombres vueltos a la locura después de terminado su papel en la guerra.

Algunos de los personajes que toman parte en estos cuentos pertenecen a la familia Glass, una familia de ficción de la que Salinger ha creado una historia y una genealogía y de la que se habla en la mayoría de los relatos escritos por el autor. Así hacen aparición tanto en El guardian entre el centeno, nueve cuentos y Franny y Zooey. Estos personajes tienen relación con la vida del propio Salinger, por lo tanto podemos ver que el sentimiento con el que impregna a estos cuentos es algo de lo que el autor extirpa de sí.

Estos cuentos no tienen el propósito de contarnos una historia increíblemente grandiosa y magnifica o de volcarnos en impactos de imágenes pesadas que nos harán exclamar un ¡oh! Ante alguna línea (cómo lo hace en su momento Hinojosa con Un chico de cuidado). Son textos que buscan transmitirnos algo bastante grande, que alcanza inmensidades difíciles a nuestra percepción pero en las que está sucediendo algo y que con un dialogo hacen que nos demos cuenta de todo un universo, el de los personajes o nosotros, que no es estático, sino que también tiene movilidad fuera del marco visual.


[1] Todo lo que podemos leer y que va más allá de la escritura.

Leyendo: Píldoras Azules


Las historietas, o mamadoramente: novelas gráficas solo porque están dirigidas en su mayoría a adultos, tienen la facultad de contar historias sin ser tan descriptivos, tenemos el paquete de información ya representado ante nosotros, acciones y movimientos, objetos, escenarios, todo se nos está dando. El chiste es cómo.

Píldoras azules es la obra de Frederik Peeters en la que se cuenta la historia de Frederick, un escritor y dibujante, así como el autor, que conoce al amor de su vida en instancias espaciadas de tiempo, ella tiene un hijo con el que Frederik (el personaje) comienza a atañerse. Así vemos como se va construyendo una relación con sus discusiones y sus encuentros, sus acercamientos y los contactos sexuales que resultan una bomba entre esta pareja llena de química, un amor que va venciendo con muchos obstáculos y que aprende a manejar el principal, el hilo conductor de la novela: el seropositivo de Cati y su hijo.

El comic es un tanto informativo, educativo y explicativo ante la situación del ser seropositivo, pues en esta relación que va creciendo aparecen las dudas que atacan a las personas bajo esta situación, ¿Podemos tener relaciones sexuales? ¿Podemos ser amantes? ¿Qué dirán mis amigos, sus amigos y nuestros familiares? ¿Qué hago si me o le hago transmisor? Todas estas preguntas se van resolviendo de forma fluida, no se detienen a explicarte que sucede, te demuestra lo que sucede y así es cómo te enteras y entiendes la situación.

El trabajo mas importante dentro de la obra radica en el dibujo, en las viñetas cuadrangulares que contienen imágenes en movimiento, pues Frederik (el artista) consigue animar los gestos y las acciones de los personajes. Hay secuencia, movilidad, transiciones creíbles sobre planos fijos que dejan de ser estáticos ayudados por los diálogos y por  una historia que cuadro a cuadro se viene construyendo. Una novela grafica, ejem, bastante noble y conmovedora, que nos obliga a devorarla en un santiamén.