Leyendo: El beso de la mujer araña.


 

Las relaciones humanas siempre son algo complicado, siempre están en un continuo fluctuar de emociones que a veces están en el mismo canal y otras tantas en lugares distanciados que hacen perder la cordura. El tema de la relación en pareja es más complejo, creo yo. Es difícil entender al otro y a uno mismo en relación con el otro, es un complejo vaivén de interpretaciones, sobreinterpretaciones, emociones y pensamientos confusos. La relación de pareja nos confunde muchas veces, ya sea con nuestro mejor amigo, nuestra hermana o nuestra madre, siempre hay algo más que se escapa de nuestras manos y que estará generando un conflicto al que damos solución día con día. Esta es una de las premisas que componen El beso de la mujer araña de Manuel Puig, una intensa historia entre dos personas destinadas a estar juntas en el mismo espacio. Dos personajes muy distintos que lo único que comparten es la celda de una fría prisión.

La historia se cuenta de manera especial, en sí lo que más sorprende es el estilo de Puig en la medida que te va dando información de muchos tipos: una historia seria de la homosexualidad que te sirve para explicar a uno de los personajes y la relación que se da entre ambos en medida de las preferencias sexuales del miso. Dicha historia es una teoría bien formulada que se va integrando a medida que avanza el texto hasta que te puedes servir enteramente de ella para la culminación. También contamos con los capítulos ajenos al escenario principal que darán un giro total a aquello que nos hemos venido formulando sobre la historia y que en el momento en el que creemos el relato perdido o en declive, asciende abruptamente para mantenernos en la historia.

El elemento que más puede atraer dentro de la novela son las historias que se cuentan por uno de los personajes, que no son inventadas, sino la trama de algún filme existente que podemos relacionar un poco con la relación de ambos en prisión. Una intertextualidad que permite una lectura de mayor cercanía a ambos personajes. De momento pueden parecer fastidiosas e innecesarias, pero resultan bien para el fin del dialogo y del mismo relato pues nos internan en historias que yacen en la historia, cuentan tramas que se entrelazan con otras que pueden estar pasando en la mente de uno de los personajes o en la misma relación de ellos. Interesan mucho más al relato, me parece, pues son un elemento clave para que sigamos prestando atención, pues en ocasiones, cuando una de las tramas está en su punto más importante, sosteniendo la tensión, se ve interrumpida por una acción externa a la película o viceversa, se nos dosifica la forma en la que las acciones se suscitan en la celda volviéndolas lentas debido a la narración, también interrumpida, de los filmes.

El beso de la mujer araña no es un texto sencillo, ha sido trabajado con cuidado y por ello podría resultarnos tedioso o estancado en algunos puntos, pero hay movilidad, hay soltura en la forma de escribir y hay un desarrollo profundo en los personajes, son reales hasta cierta medida y por ello el texto deriva en emociones difíciles de contener por parte de los personajes. Es fácil relacionarlo con algunas experiencias propias con sus limitantes y aunque nos pueda arrastrar un poco en lo emotivo, aparecerá esa técnica que nos recuerda que estamos frente a un texto, ante una obra en proceso de ser entendida.

A pesar de que el lenguaje está cargado de Argentinismos de los años setentas y posteriores debido a que en su mayoría el texto es un dialogo, no es una limitante para ser comprendido puesto que el mismo contexto te hace entender  aquello de lo que se habla. El que sea un dialogo la forma en la que se sostiene y se va construyendo la obra, tampoco es una limitante para darnos cuenta de las acciones que los mismos  personajes indican o que no se obvian en tanto que pueden ser comprendidas con facilidad por sentido común o por instinto para con la narrativa.

Las adaptaciones y obras que hacen referencia a esta obra prohibida por un tiempo por la dictadura militar argentina son muchas: una película dirigida por Hector Babenco con William Hurt y Raul Julia, un musical interpretado por Chita Rivera, teatro dirigido por el mismo Puig y otras obras literarias que retoman el tema propuesto por Manuel. Es un texto que se presta para ser leído de distintas formas y de manera minuciosa, por ello muchas de las adaptaciones han tratado el tema y lo han apropiado con dificultad pero de manera orgánica.

Un comentario el “Leyendo: El beso de la mujer araña.

  1. Thrace dice:

    se dice “los años setenta” amorsh… ash….

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