¿Literatura Juvenil?


Recuerdo cuando leí mi primer libro. Tenía ocho años y mi abuela, de vista ya muy cansada, me pidió que día con día le leyera algunas páginas de un libro sobre dragones, caballeros, magia y amor. Para mí no era nada más que eso, para mi abuela era un libro lleno de enseñanzas sobre la vida con las que estaba de acuerdo, para mi ahora es un libro de superación personal.

Seguido de ese libro vino la serie entera de Harry Potter bajo la cual me mantuve como un fiel seguidor de las aventuras que Harry, acompañado de sus entrañables amigos, me tuvieron en constante desesperación, ansia y  emoción hasta mis 17 años cuando leí el último libro con una gran tristeza, no por el fin de la serie, sino porque el libro carece de calidad. Me tocó vivir el crecimiento de Harry Potter, el revivir de la bruja del hielo, las niñas (y algunos niños) con libros como ladrillos que trataban sobre algo así como vampiros (sí… los leí), la saga con malas ventas de Resident Evil, el largo viaje de Frodo y el comienzo de las aventuras de Éragon jinete de Dragón. A la par se presentaron a mi Eusebio Rubalcaba y su Hilito de sangre, José Agustín con De perfil y La tumba, Carlos fuentes y el aburridísimo pero magnifico Aura, Márquez con su inigualables cuentos, sus Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, Pacheco y El principio del Placer y obviamente Batallas en el desierto y finalmente Oscar de la Borbolla y Las vocales malditas. A medida que leía un texto y seguían apareciendo más historias ante mí resultó más fácil tener claro lo que significaban los buenos escritores y aquellos que solo querían entretener, que no hacían literatura, sino te hacían pasar un rato agradable pero después de leerlos un vacío era lo que los acompañaba. 

Al entrar a la universidad me despedí por completo con Cazadores de sombras de esa “literatura Juvenil” que ha venido lentamente a invadir nuestros estantes ocupando un gran espacio con mucho vacío y silencio en el interior. El señor de los anillos podrá ubicarse en las librerías en el área de jóvenes, pero es una literatura universal bastante rica en contenido, no merece que le pongan al lado el Amanecer de Mayer. No satanizo este tipo de textos porque ni siquiera infunden en mi un sentimiento más que de vacío.

¡Pero David! Mínimo los jóvenes están leyendo. Éste es uno de los lugares comunes que ha venido a impulsar este tipo de libros. Los niños si necesitan libros infantiles, la gente falsa, presuntuosa, farolera, y creída también necesitan libros especiales de esos que te dicen que es la vida y como vivirla. Pero los jóvenes no.

Un niño aún no entiende lo grandioso y complicado que puede ser el mundo, está adquiriendo las armas para introducirse en una segunda sociedad que ya no será su familia: la escuela. Necesitan libros que les enseñen el nombre de los animales, que les muestren otros universos, otros mundos, otras personas, otras formas de vivir, libros que los hagan despertar y que los conviertan en ciudadanos con ganas de conocer, ya no se diga de leer, sino de saber.

Los jóvenes ya no son niños, son seres que se están formando un carácter y que tienen la mente en todo, concentrando su interés en las ganas por parecer o simular las sensaciones de los adultos, así los escuchamos decir que se enamoraron perdidamente, que conocieron al amor de su vida o que se sienten decepcionados y traicionados por el destino. Son seres muy capaces de pensar y de discernir entre lo que está bien y mal, entre lo que les gusta y lo que no. Son reflexivos con sus limitaciones derivadas de su naturaleza en la edad y de ello hay que prendernos para ahondar en sus mentes y detonar algo que los ayude a ser más críticos y pensantes de lo que ya son. Lewis Caroll en su ensayo Alimentar la mente habla un poco de que así como nuestro cuerpo refleja la manera en la que llevamos una dieta, nuestra mente hace lo mismo con los que le damos a digerir. Por ello no creo que esté mal leer ocasionalmente algo que nos relaje y no nos haga pensar demasiado, sólo para pasar el rato, pero eso no quiere decir que vamos a leer un texto sin calidad. Generalmente los sentimientos de enamoramiento y dramas del corazón que expresan los jóvenes son meras fantasías de las que vendedores como Meyer se han colgado y han decidido hacer la línea sobre la que van a trabajar sus obras, adornan el tema con más lugares comunes y los rellenan de paja de colores para que los jóvenes no se despeguen de estos tabiques de papel.

Pero existe otro tipo de personas que tocan los mismos temas para las mismas personas… y los demás. Escritores -no solo autores- de obras con contenido bastante rico. El joven ya entiende una gran parte del mundo y ya posee ciertos referentes a los cuales asirse ante un texto con calidad. No necesita que lo engañemos más y que le demos un hueso para que esté entretenido, necesita carne, sustancia, verdaderos textos, y es que cuando enfrentamos el vampiro de Crepúsculo contra el de Drácula no solo hablamos de un personaje mejor desarrollado, sino que engloba un discurso bastante complejo, un texto que puede ser leído bajo diferentes miradas y que nos va a significar algo de carácter trascendente.

Actualmente la diferencia entre “literatura juvenil” y los textos que pueden leer los jóvenes se ha acentuado mucho y está línea que los separa es la calidad. Peter Pan podrá parecer un cuento sencillo pero es una novela con una idea bastante firme y con un mensaje saturado de información. Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo para muchos resulta un cuento clásico, pero es un discurso de crítica social un tanto desagradable. Algunas veces queremos textos que sólo nos hagan pasar un buen rato y que no confundan nuestra cabeza, pues esos textos existen y no por ello carecen de calidad.

Motivado por la curiosidad sobre el producto que ofrecemos decidí revisar la novedad y boom en ventas de la “literatura juvenil” y así fue como después de treinta páginas le retiré mi oportunidad a la serie de Los juegos del hambre que se maneja bajo la misma fórmula exitosa y llena de paja. Una historia que por cierto nos remite (por no decir que medio copia) a Battle Royale de Koushun Takami públicada en 1999 y que tiene mucho mas interés que una obra con cierto sentido nacionalista.

Creo que los jóvenes somos bastante capaces de leer un buen texto y que hay que darle una oportunidad a aquellos verdaderos autores y escritores que se esfuerzan en crear una novela y no un producto de venta, que existen muchas historias bien contadas y que con el recomendarlas a alguien según sus gustos podremos convencerlos de darles una oportunidad de la que no se arrepentirán.

5 comentarios el “¿Literatura Juvenil?

  1. Thrace dice:

    jaja, ahora el hater eres tú

  2. Diego Rodmor dice:

    Buen post, David. También lamento que pongan la obra de Tolkien junto a las novelas de Stephanie Meyer. Sobre Los Juegos del Hambre yo me molestaba mucho cuando todos mencionaban que era una historia inteligente y original cuando en 1982 Stephen King publicó una novela llamada El Fugitivo (The Running Man) que manejaba una temática muy similar, aunque también un poco nacionalista. Chido texto, cuate.

  3. Blanche dice:

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