Leyendo: Cuatro ojos


Como estar en un inacabable viaje por consumo de sustancias, donde las imágenes se alteran, los sentidos se distorsionan y las historias son enteramente una realidad, esto es Cuatro Ojos, la novela gráfica de Sascha Hommer en la que nos inserta en una autobiografía alterada por agentes extraños a nuestro organismo.

La mayoría de los comics tienen la facultad de no tener que describirnos todo puesto que nos lo van mostrando, hace innecesarios los detalles en las palabras y las deja para la línea del dibujo y de la ilustración, por ello para algunos resulta más fácil entender un comic que un libro, y otros categorizan la novela gráfica como una especie de literatura menor.

El caso de Cuatro Ojos podría parecer ante algunas miradas como la viva creación de alguien quién no tiene idea de cómo se cuenta una historia y en especial una que hable de sí mismo. La novela muestra la vida de Sascha, un joven alemán, enamorándose y perdiéndolo todo, arriesgándose a probar todas las posibilidades que se le presenten hasta el punto donde se toca fondo y se decide hacer algo para “regresar al buen camino”. En la obra se muestra una historia que inicia contada a un ser extraño, que parece ser un perro para nosotros los lectores pero que tiene la facultad de hablar. Nuestra sorpresa es grande cuando en las páginas finales nos damos cuenta de la verdadera naturaleza de ese ser extraño que escucha la historia que le están contando. Los problemas que se plantean son los mismos ya manoseados por todos los artistas en el mundo, el amor, la muerte, el abandono, el duelo, la resignación, la obsesión, la desilusión, y muchos que cruzan el umbral de lo incontenible para enterrarse en el corazón de los que están cobrando conciencia de este mundo. La anorexia, la infidelidad, la pérdida del conocimiento y la razón son temas que pueden ser interesantes por mucho que se hayan tratado y de los que siempre se alza una voz que tiene algo nuevo que aportar a lo que ya se ha dicho. No pienso contarles parte de la historia puesto que desde que enumero todos estos elementos ya estoy anticipando mucho y lo agradable es ver como todos estos componentes se mezclan y se manejan dentro del relato.

La novela no tiene mucho que ofrecer en sí más allá de la historia bien contada y bien dibujada. Las ilustraciones no son sorprendentes, incluso pensaría que son muy estáticas y de no ser por los diálogos serían simples viñetas rellenas de tinta, no nos hacen detenernos a admirar el detalle o a dejarnos “cautivar” por una maestría pretenciosa del dibujo. Pero lo que hace que la obra sea interesante es la habilidad para introducirse en la historia, una simple excusa sin importancia para desencadenar todo un relato sobre la vida de alguien. Muchas veces he pensado que a nosotros nos importa un bledo la vida de los demás. Siempre he considerado poco importante la biografía de las personas, me aburren, se me hacen imposibles de digerir y soportar y poco interesantes, basta con saber quién es y qué hizo para que su mención en este mundo esté completa. Siempre he creído que prefiero saber la obra o lo que sea que haga aquella persona, que no tiene interés un bloque de quinientas páginas que traten la vida y obra de la Madre Teresa, generalmente pregunto: ¿y eso qué?.

Tengo una justificación para toda esta bobada que pienso y es que pocas veces he notado un auténtico trabajo que haga la vida de alguien verdaderamente interesante. No pido que le atribuyan súper poderes a Benito Juárez o que Miguel Hidalgo tenga bíceps de acero. No. Lo que me interesa es saber cómo me cuentan las cosas, qué elementos tienen de interesante aquellos relatos que me hagan entender un proceso que va mas allá de la vida de un humano tan mortal cómo todos nosotros.

Sascha lo consigue. Sascha tiene aquello que pocos saben manejar de buena manera y es contar los hechos con ingenio e interés. Sé que a pocos nos puede importar la vida de alguien que era drogadicto, pero qué si de sus experiencias se puede poetizar toda una vida convirtiéndola en un poema, una novela o un relato que nos aproxime a emociones que no experimentamos día con día o que quizá jamás lleguemos a experimentar, pero que en la forma en la que se nos comparte se trastoca nuestra sensibilidad y se archivan en nuestra mente ideas tan humanas como extraordinarias. Yo sí creo posible el que la historia del hombre más común y sin interés, de ser bien contada, puede ser el relato más extraordinario jamás antes contado.

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Leyendo: Caperucita Roja


Todos conocemos la historia de la niña con su caperuza roja que va a casa de su abuela para encontrarse con el malvado y feroz lobo. Éste se hace pasar por la abuela para devorar a la niña. Otros tantos pero no muchos conocen que Charles Perrault, los hermanos Grimm y Ludwig Tieck tienen su propia versión de la obra y que estas varían mucho, los personajes se comportan de distinta manera, los finales son distintos e incluso la historia llega a variar.

No quiero hablar de uno de los cuentos que todos ya conocemos y mucho menos les diré que el cuento me gusta porque honestamente no es uno de mis “cuentos clásicos favoritos”.

Los cuentos de este tipo corresponden a las formulas ya descritas por Vladimir Prop en su Morfología del cuento en la que se expone una estructura en los relatos capaz de ser incluso una formula para la creación de nuevas obras. En un principio, muchos de estos textos andaban sueltos por el mundo, eran relatos orales que se intercambiaban y transmitían entre diversas lenguas. Los hermanos Grimm se toman a la tarea de buscar estos relatos y estudiarlos, muchos tenemos noción de ellos por ser quienes pusieron en forma historias como Hansel y Gretel, La bella durmiente o Pulgarcito. Los cuentos de hadas que desde pequeños conocemos. Pero el trabajo de estos hermanos va más allá de la recopilación de historias. Sus estudios en gramática comparada y lingüística histórica son importantes, que aunque ahora resultan un tanto primitivos, su estudio extraído del estudio en lengua germana da una de las principales leyes de la lingüística[1] que se ha complementado con el avance en la ciencia.

Vladimir Prop hace lo propio con los relatos desmenuzando cada uno y encontrando similitudes, dando nombres para referirse a cada uno de los personajes y explicando cuales son las funciones de estos en los relatos, juntándolos por valores que tiene el personaje en esferas que incluyen a uno o mas de los personajes, dando una explicación al porque de los finales y haciendo una reflexión de los casos particulares. Lo importante del trabajo de Prop está en la descripción de las estructuras narrativas de los cuentos.

Los relatos han perdurado con el correr de los años y se han modificado sin que esto cause afectación en la esencia o aquello que hace que estos cuentos sean vigentes, que los dañe, y es que no importa si dijéramos Caperucita, Blancanieves o Cenicienta, todos estos personajes quebrantan una prohibición y reciben su castigo aprendiendo de ello. Esto se debe a que todos estos cuentos son un reflejo de la sociedad, una reflexión de lo que somos y de lo que no tenemos que ser o hacer, por ello muchos son cuentos para niños. Las versiones que nosotros conocemos cuando somos infantes son las que se han ido censurando debido a la propia sociedad que sataniza los mismos actos que ejercemos y que en los cuentos se ven exagerados o subrayados. Jonathan Swift escribió un cuento de un pueblo que se comía a los niños para hablar de los niños que en aquella época nacían y pasados unos cuatro años, en promedio, morían por no tener que comer. El mensaje era, si traemos niños al mundo para que mueran de hambre mejor traer niños que sirvan para saciar el hambre.

Pensando un poco más en esto tenemos personajes que son la representación de los valores o cualidades morales o éticos de una sociedad. Caperucita roja está para representar a lo bueno y puro que se contrapone al Lobo siendo lo abusivo y malvado, lo impuro y profano. Luego aparece la abuela quien viene a ser la contradicción del lobo y que afirma la existencia y la razón de ésta en Caperucita, por el lado opuesto está la madre quien será la que propone al texto la prohibición que será quebrantada y por la cual se suscitará toda la trama desencadenada después del quebrantamiento de lo dicho por la madre. Todo esto trata de ser una enseñanza de vida para los lectores o escuchas.

Cuando tomé entre mis manos Caperucita Roja de la editorial Nórdica Libros encontré tres versiones del mismo cuento que dejaban ver una transformación en su forma de contarse. En determinada versión los personajes mueren y en otra los animales hablan, son variantes que saltan inmediatamente a la vista pero que no reflejan tanto como las modificaciones a los diálogos de los personajes quienes sueltan sentencias con juicios de valor bastante agresivos o moralistas que me cayeron increíblemente pesados. Me parece que en esto radica el interés de este compilado del mismo cuento ya que incluso las ilustraciones son poco disfrutables, no tienen un verdadero valor en la obra.

Me gustaría encontrarme con más publicaciones que permitan la comparación de obras que se han modificado. Imagínense un compilado donde se muestren las alteraciones que se le han hecho a la Biblia donde se haga notar lo que cada religión le omite, le aumenta o le “corrige”.

Nota: no es tan divertido como se escucha, incluso me aburrió la última versión.
Por último les dejo un video que me mandó mi amiga Flor que nos muestra esa Caperucita en otra versión.


[1] La ley de Grimm hace notar una transformación entre las consonantes del indoeuropeo al germánico donde las oclusivas sordas se convierten en fricativas sordas, las oclusivas sonoras a oclusivas sordas y las sonoras aspiradas en sonoras no aspiradas. Esta nota carece de interés cómo muchas que circulan por el mundo.

Leyendo: La esposa diminuta


¿Qué harías si un día vas al banco y estas tranquilamente esperando tu turno cuando de repente entra un ladrón?

A) Correr en círculos esperando no morir balaceado.

B) Tumbarte en el suelo.

C) Seguir las instrucciones que el señor ladrón te ordenará.

D) Salvar a todo el mundo.

E) Entregarle todo tu dinero.

¿Ya lo pensaste bien?…

¿Estas seguro?…

Si tu respuesta fue B lamento decirte que no te va a servir en este cuento… al igual que si escogieras cualquiera de las anteriores pues está vez lo que quiere el ladrón no son tus objetos de mayor valor económico, sino, emocional.

Así comienza La esposa diminuta, uno de los cuentos fabulísticos de Andrew Kaufman, multidisciplinario canadiense que tiene la facilidad de generar imágenes que nos resultan extrañas pero agradables. He de aclarar que no es el mejor cuento de éste tipo que he leído y que incluso he considerado inferior el relato con respecto a muchos otros que traen su acostumbrado mensaje y tienen mayor interés. Detesto aquellos cuentos con un mensaje de vida en el que tienes que aprovechar, disfrutar y valorar lo que tienes, me parecen lugares comunes ya muy tocados por el discurso de los “valores” en el mundo generalizándolo.

Pero entonces, ¿qué es de sorprendente en este cuento? Nada. No tiene que ser sorprendente y genial y exquisito y todos esos adjetivos que se han resemantizado por los pseudo intelectuales conocedores de textos. El texto simplemente te ofrece un relato agradable y te lo ofrece de buena manera. Una historia sencilla donde Stacey junto a un grupo de personas son asaltadas por un ladrón de objetos de valor sentimental, por ejemplo un reloj o una fotografía. Después cada uno de ellos experimentará cambios en su vida que estarán relacionados con estos artilugios y deberán averiguar la forma para que aquello termine.

A lo largo de la historia, nuestro narrador, quien es el esposo de Stacey, reflexionará sobre el amor que siente hacia su mujer y su hijo (quien en mi opinión es detestable). Hasta ahora pinta para ser una novela de Coelho, mi autor favorito[1], pero nunca pasa eso. El relato se compone de pequeñas y extrañas historias que dan fuerza, movimiento y ritmo al cuento, dejando ver una estructura sencilla y clara para ser apreciada por cualquier lector de la obra.

Las ilustraciones juegan un papel agradable, no importante pero si para acompañar las historias donde una mujer se convierte en caramelo o un hombre se le multiplican las madres. Tom Percival[2] consigue esbozar aquello que nos imaginamos sin darnos detalles de aquello. Sus imágenes no son mas que sombras que no pretenden irrumpir con todo lo que viene cocinando Kaufman. En lo personal disfruté mucho más el trabajo de Tom que el de Andrew, quizá tenga que ver con lo mucho que me gusta el trabajo de la ilustración o con que el relato no significó de gran interés para mí.

Me parece que es un buen texto para disfrutarlo ya que nos ofrece facilidad, un poco de aspiración a algo que no consigue y sobre todo, complacencia, un agrado después de leerlo. 

Les dejo el trabajo de Percibal para que lo revisen y lo amen tanto como yo. http://tom-percival.com/


[1] ¡No!

[2] El trabajo de Percibal. http://tom-percival.com/

Leyendo: Canción de Rachel


 

¿Se han sentado alguna vez frente una anciana que tiene muchas cosas que contarles? ¿Les ha ocurrido que el tiempo se fuga en una válvula que queda abierta ante las historias de una persona que habla y habla contando su vida? ¿Les ha pasado que su atención vuela cuando el platicar cotidiano nos conduce a dilucidar sobre lo que se nos está diciendo?

Miguel Barnet ha conseguido, en Canción de Rachel, que seamos el receptor de una platica llena de pesquisa, una narración triste de una vieja mentirosa que nos irá dando en pequeñas dosis información importante sobre su vida (siendo ésta la línea sobre la que se desarrolla el libro) y en la que encontraremos otro tipo de información; sucesos políticos y sociales en su mayoría.

La narrativa es agradable, ya que a medida que vayamos avanzando nos encontraremos con diferentes voces que desmienten a Rachel o le dan la razón; la carta del marido muerto diciendo que sí le gustaba, las compañeras de trabajo que no la bajaban de puta, amistades que la revelan como una mujer de bajos mundos y no de alcurnia y fineza total. Estas voces provocarán que escuchemos todo cómo si fuese un suceso real y verídico, anulándose por ser ésta novela una ficción; con chismes, rumores y confesiones de ella y de gente que la rodeaba.

La historia trata la vida de una vedette de los años 20’s hasta su presente en Cuba. Rachel es una mujer llena de vigor, fuerza y valentía, así como de ingenio para decir y hacer las cosas, siempre peleando por un protagónico o por un lugar en el escenario de su vida. Como hija de padres extranjeros y nacida en Cuba, su lenguaje en ocasiones resulta ajeno o totalmente extraño, con muchos localismos exagerados que podrían resultar incomprensibles y un obstáculo para la lectura pero que entendiendo la idea en su totalidad resuelven esa confusión.

Rachel se revela como una artista desarrollada con talento natural; bailarína, cantante, músico o ayudante de circo. Ante nosotros queda como una mujer que buscó acomodarse en una buena posición teniéndose a sí misma como un producto rentable. Intercambio de besos por protagónicos o incluso por abarcar un teatro completo. Rachel se dibuja tal y como es con sus mentiras y sus atisbos de verdad, bosquejándonos a su madre con mucho cariño y haciéndola un personaje importante dentro del relato. Otros personajes resultan, de igual forma, claros ante la protagonista que se hace protagonista de su mismo relato, personajes que tienen un carácter bien definido, que han sido tratados desde el inicio para ser creíbles y que es fácil imaginarlos por esta forma tan común en la que se narra la novela, estas pláticas que hacemos día con día en las que a veces describirnos a alguien de manera muy subjetiva. .

Por la manera en la que está escrito seremos solo espectadores y centro del espectáculo que se está gestando, no seremos participes del texto mas allá de receptores e interpretes del mensaje, nos podremos imaginar que es la puta mas grande del mundo y lo confirmaremos al llegar a nuestros ojos las declaraciones de otras personas que hablan de ella. Rachel es dura, un hueso difícil de roer, poco digerible al mundo y que para nosotros significará siempre una distancia considerable, distancia que ella misma establece en su postura de diva y estrella. Nos podrá encantar con sus palabras vacías que esconden desesperanzas, vergüenzas y anhelos tristemente perdidos.

Leyendo: Al lado vivía una niña


Cada vez son mayores las ansias por comenzar a leer Otras caras del Paraíso de Francisco José Amparán publicado bajo la editorial Almadía en su reciente colección Negra que hasta el momento nos viene presentado títulos muy entretenidos.

En una publicación ya he tratado el error de la editorial en integrar en la misma colección novelas policiacas y novelas negras, pero me solicitaron dijera la diferenciación de estas. Verán; la novela negra se desprende de la novela policiaca, pero la forma en la que se presentan ambas son muy distintas. La novela negra tiene la característica de mostrarnos imágenes agresivas, llenas de violencia y cargadas de emociones llevadas al límite del desborde y el descontrol de los actores. La mayoría de estas novelas presentan el estado, los sentimientos y los pensamientos de una sociedad en los actos, en ocasiones, cruentos. Por su parte la policiaca presenta sucesos extraños que se tienen que resolver mediante una investigación y un misterio que lentamente se va develando, no sin antes sumergirnos más y más profundo a un nudo del que creemos no podremos salir. He llegado a pensar un poco en la idea de la prolepsis (el flash back pero al revés, o sea, la anticipación a lo que sucederá), algo que se le asemeja o se le acerca mucho, probablemente tenga mucho de esto pero creo que no se da del todo el anticipo del final de la historia y aún se nos permite adivinar.

La colección Negra da su primer paso con el lanzamiento de El percherón mortal de John Franklin Bardin, que siendo una novela policiaca nos sorprende a cada página que damos vuelta. A la par se publica bajo la misma colección Al lado vivía una niña de Stefan Kiesbye, primera novela del alemán que genera imágenes capaces de erizarnos los pelos de la nuca.

La primera mitad del libro es totalmente innecesaria salvo algunos elementos que se mencionan para la segunda mitad. El libro no se divide así, yo lo hago de esta forma porque neta de la primera página hasta llegada la mitad del libro me invadió una hueva avasalladora. La segunda mitad es la mitad de lo bueno, de lo que nos cuenta una historia y que tiene interés. Se obtiene mucha información para entender el texto en su totalidad y se deducen aquellas incógnitas que te plantea tanta violencia en la obra.

La historia sucede en una ciudad de la Alemania de posguerra donde dos bandas de jóvenes pubertos de trece años tienen enfrentamientos verdaderamente violentos. Sé que estoy repitiendo mucho la palabra violencia, pero el libro está lleno de ésta: incesto, muertes, golpizas, hospitales, armas, mentiras, sangre y la pérdida al miedo es mucho de lo que ofrece este texto. Se podría llegar a pensar que es un discurso de iniciación por los personajes que están creciendo y se están enfrentando a un mundo lleno de dolor que recae en sus hombros, pero no es ésta la idea principal. Me parece que lo más importante es la búsqueda por la libertad, por una soltura del yo mismo que está contenida y que busca salir como volcán que va a explotar. Se deja atrás un mundo perdido y se da cara a la realidad de todo un pueblo, de toda una ciudad con sus tradiciones y costumbres que han sido amalgamadas con música rock y pensamientos nuevos y ajenos.

El papel de los personajes esta vez me resulta interesante, por ejemplo, la mujer en la novela podría figurar como el resquicio hacia un pasado que no puede ser olvidado, el texto está lleno de elementos que nos recuerdan la guerra y que nos sitúan en un contexto de posguerra, basta con notar la intertextualidad en las canciones, sus títulos y sus cantantes. Si en la novela Al lado vivía una niña el papel de la mujer es el de la mujer de esos tiempos es porque no se puede modificar los comportamientos o esbozos de un personaje cuando tienes las características de la novela negra, situándolos en un tiempo y correspondiéndolos en sus actos y pensamientos asemejándola o tratando de acercarla a lo realista. Por su parte los chamaquitos son la mirada a un pueblo derrotado totalmente, donde jugaban el papel del hombre defensor que ha quedado sesgado de tajo y que ahora tiene ante sus ojos un escenario inhóspito al que hay que pisar por forzada necesidad.

Les recomiendo este libro por dos cosas: la primera es porque ya superada la primera mitad lo demás es pan comido y lo disfrutas de buena manera. La segunda es porque la idea de la libertad que se imprime en medio de tanto dolor y tantas ataduras resulta interesante verlo resuelto de manera tan explosiva y determinante un tanto caminar hacia adelante sin dudar en dejar lo que no te sirve y tienes que desechar pero no con el mensaje de la superación personal que ya vengo anunciando, sino con el significado del temeroso que no se detiene mucho a pensar en el qué pasará, qué misterio habrá.