Leyendo: La esposa diminuta


¿Qué harías si un día vas al banco y estas tranquilamente esperando tu turno cuando de repente entra un ladrón?

A) Correr en círculos esperando no morir balaceado.

B) Tumbarte en el suelo.

C) Seguir las instrucciones que el señor ladrón te ordenará.

D) Salvar a todo el mundo.

E) Entregarle todo tu dinero.

¿Ya lo pensaste bien?…

¿Estas seguro?…

Si tu respuesta fue B lamento decirte que no te va a servir en este cuento… al igual que si escogieras cualquiera de las anteriores pues está vez lo que quiere el ladrón no son tus objetos de mayor valor económico, sino, emocional.

Así comienza La esposa diminuta, uno de los cuentos fabulísticos de Andrew Kaufman, multidisciplinario canadiense que tiene la facilidad de generar imágenes que nos resultan extrañas pero agradables. He de aclarar que no es el mejor cuento de éste tipo que he leído y que incluso he considerado inferior el relato con respecto a muchos otros que traen su acostumbrado mensaje y tienen mayor interés. Detesto aquellos cuentos con un mensaje de vida en el que tienes que aprovechar, disfrutar y valorar lo que tienes, me parecen lugares comunes ya muy tocados por el discurso de los “valores” en el mundo generalizándolo.

Pero entonces, ¿qué es de sorprendente en este cuento? Nada. No tiene que ser sorprendente y genial y exquisito y todos esos adjetivos que se han resemantizado por los pseudo intelectuales conocedores de textos. El texto simplemente te ofrece un relato agradable y te lo ofrece de buena manera. Una historia sencilla donde Stacey junto a un grupo de personas son asaltadas por un ladrón de objetos de valor sentimental, por ejemplo un reloj o una fotografía. Después cada uno de ellos experimentará cambios en su vida que estarán relacionados con estos artilugios y deberán averiguar la forma para que aquello termine.

A lo largo de la historia, nuestro narrador, quien es el esposo de Stacey, reflexionará sobre el amor que siente hacia su mujer y su hijo (quien en mi opinión es detestable). Hasta ahora pinta para ser una novela de Coelho, mi autor favorito[1], pero nunca pasa eso. El relato se compone de pequeñas y extrañas historias que dan fuerza, movimiento y ritmo al cuento, dejando ver una estructura sencilla y clara para ser apreciada por cualquier lector de la obra.

Las ilustraciones juegan un papel agradable, no importante pero si para acompañar las historias donde una mujer se convierte en caramelo o un hombre se le multiplican las madres. Tom Percival[2] consigue esbozar aquello que nos imaginamos sin darnos detalles de aquello. Sus imágenes no son mas que sombras que no pretenden irrumpir con todo lo que viene cocinando Kaufman. En lo personal disfruté mucho más el trabajo de Tom que el de Andrew, quizá tenga que ver con lo mucho que me gusta el trabajo de la ilustración o con que el relato no significó de gran interés para mí.

Me parece que es un buen texto para disfrutarlo ya que nos ofrece facilidad, un poco de aspiración a algo que no consigue y sobre todo, complacencia, un agrado después de leerlo. 

Les dejo el trabajo de Percibal para que lo revisen y lo amen tanto como yo. http://tom-percival.com/


[1] ¡No!

[2] El trabajo de Percibal. http://tom-percival.com/

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4 comentarios el “Leyendo: La esposa diminuta

  1. Thrace dice:

    estoy profundamente enamorada de tu nota al pie [1]. Acepto ser tu esposa diminuta, ponle fecha, jaja ❤

  2. También me enamoró tu nota número 1 :3 y pregunto: ¿el libro se consigue online?

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