Leyendo: Tú me has matado


Últimamente he ojeado más cómics que de costumbre, quizá porque dispongo de poco tiempo para leer obras muy grandes y los cómics, también llamados novelas gráficas, son un tipo de texto que te satura de información en muy poco tiempo.

Buscando entre los estantes donde se ubica la novela gráfica me encontré con un título que había llamado mi atención desde hacía ya un tiempo. No tenia muy clara la idea de lo que podría tratar. Lo único que generaba interés en mi eran uno dibujos similares a esas series que transmitían en MTV cuando pasaban música y pocas caricaturas en vez de adolescentes festejando sus quince años y embarazándose a los 16. Lo primero que pasó por mi mente cuando leí el título fue una novela policíaca  algo aburrida y muy pesada, pretenciosa y con matices de intelectualidad falsa. Pero los dibujos me seguían interesando y me dí la oportunidad de conocer la historia.

Muy a la onda Lynch, con ambientes que te absorben por su extraña e incomoda calidez que consigue tenerte a ralla, Tú me has matado, cuenta una historia en dos tiempos distintos que hasta el final convergen y se despliega ante nosotros en un relato horizontal lleno de humor, drama, emoción y extrañeza de la buena.

Una pareja de policías se encuentra en medio de la nada y es allí donde cometen el primer crimen que estará ligado con el último paso de dos emisarios de Dios, de los hombres con camisa blanca y pantalón negro que andan por todos lados hablando de Dios, seguro saben de qué hablo. Así veremos desfilar ante nuestros ojos personajes sacados de un universo extraño pero en un desierto en el que su existencia es posible, mujeres de 4 pechos o la aparición del mismo Dios.

Tu me has matado es un cómic que en definitiva no es para todo tipo de público, dentro del texto encontramos algo como un discurso que se asemeja a una critica social, pero que no lo es. Hablar de policías corruptos, uno que otro marica cobarde, doctores pedófilos, agentes traidores, prostitutas reales y abusos entre los de la misma especie se aproxima más a hablar de una realidad que se vive en alguna parte del mundo, no digo vivimos porque muchos de nosotros no estamos cerca de ello. Sé que suena algo incoherente que hable de realidad cuando menciono seres extraños como extraterrestres que podrían estar presentes, pero estos elementos son los que consiguen que el relato se aleje del plano de la realidad para no caer un cómic pretencioso y aburrido de carácter absolutamente social ya que eso no es lo que pretende David Sánchez. Consigue una distancia moderada entre uno y otro y un equilibrio que agradeceremos por una historia bien contada y bien dibujada.

El trabajo de la ilustración es otro elemento que llama mi atención. De los cómics que he ojeado últimamente el dibujo es importante pero sigue en un plano ilustrativo, no alcanza las dimensiones del cómic del que hablamos. Aquí no hay diálogos largos que se acompañan de unos muñequitos diciendo esto y representando lo otro, no, aquí si hay acción dentro de cada viñeta y los globos son los necesarios. Un trabajo completo por donde se mire.

Puede que la obra tenga un defecto y es que te quedas con ganas de conocer más del trabajo de David Sánchez, quien por cierto, es un peloncito bastante simpaticón a quien si le serraba un ojo.

Les dejo una entrevista de la misma editorial donde se publica éste su primer trabajo y donde también ha publicado No cambies nunca, un cómic en el que regresan algunos de los personajes de éste universo que ha creado Sánchez. También les dejo el Trailer del libro para que tengan una idea de lo que hablo. Cabe aclarar que No cambies nunca no es una secuela de Tú me has matado, digo, para no quitarles a algunos las ganas.

Leyendo: Arrugas


Envejecer es uno de hechos que más me dan miedo en la vida; llegar a los veinticinco sin terminar mi carrera, a los treinta sin más que un titulo de licenciado sobrevalorado o trabajando como taquero en alguna esquina,  a los cuarenta sin saber que suelo estarán pisando mis pies. Tengo miedo a enfrentarme a los inevitables hechos: la muerte de los que amo, la partida de los que aprecio y el despedirme eternamente de los que no coincidirán nuevamente en mi camino. Soy muy miedoso, cada que llego a la casa espero que todo esté en su lugar y mi hermana no siga creciendo y mi madre madurando. Muchas veces recurro al pasado y lo evoco componiendo canciones, viendo fotografías, leyendo mi diario o repasando las cartas de los amores de secundaría. Sé que aun estoy joven y que no he vivido ni un cuarto de siglo, pero el miedo ahí está y aunque busque razonamientos para alejarlo, solo se modifica o me muestra otras caras.

Paco Roca es uno de los artistas que he revisado últimamente con mucho interés,  su novela Calles de arena llamó mucho mi atención por los colores y la historia tan entretenida. Como hago (y supongo que muchos lo hacemos) cada que me gusta el título de algún autor, decidí ver algo mas sobre el artista y por alguna recomendación fue Arrugas el libro que atrajo mi atención. Ahora pienso que no debí leerlo.

Los lugares comunes se hacen presentes inmediatamente, al principio pensaríamos que es un recurso barato que nos conducirá a las lágrimas, pero no es así, es porque estos lugares comunes son reales, se viven día con día y probablemente son un elemento que llega al entendimiento de la mayoría de nosotros, no se quiere andar con la profundización de temas ya muy tocados. Digamos que los lugares comunes mas allá de ser un recurso son algo inevitable por la naturaleza de este relato, puesto que los sentimientos que se trastocan son los que se han tratado una y otra vez por las personas a lo largo de nuestra vida, la tristeza, la alegría, los celos, la desconfianza, la desesperación y demás. Ahora hay que tener en cuenta que cuando hablamos de viejitos estamos hablando de personas que están en un dominio superior de estos sentimientos, de una profundización de los mismos. No podemos decir que los lugares comunes en esta ocasión sean un recurso para atraernos y engancharnos, es más, podríamos decir que aquello que convierte algunos temas en lugares comunes quedan suprimidos y quedan sólo como temas desarrollados que ya han sido tratados.  Arrugas es el lugar donde las experiencias pierden validez, donde la sabiduría se anula y donde aquellos que han llegado a una etapa más avanzada de la vida se reúnen para contarnos su historia.

Para la realización de éste libro, Paco pensó en las personas de edad madura que conocía, escucho relatos de sus amigos en el que la tía se sentaba horas frente a la ventana mirando al exterior, pensándose pasajera de un tren con camino siempre a un nuevo destino. Visitó acilos donde conoció mujeres y hombres que tenían mucho que contar pero que lo estaban olvidando. Es probable que Paco haya percibido aquel ambiente de tristeza que invade aquellos lugares, ya que consigue retratarlo perfectamente en su obra.

La historia cuenta el ingreso de Emilio a un acilo, decisión tomada por su hijo. Ahí se contaran muchas historias, se inventaran otras y se olvidaran algunas que alguien más intentará rescatar, como la de una mujer que ingresa a dicho lugar y mantiene una relación con otro hombre que conoció ahí, su marido la va a visitar todos los días y ve con tristeza como ella lo desconoce por completo. Aquello que inyectará vida a nuestros personajes es Emilio, quien descubre todo se le está escapando de la mente y no puede hacer nada contra el Alzheimer que lo ataca. Él y otros compañeros suyos querrán comerse lo que les queda de mundo, sin tener mucho éxito en la empresa. La actitud de Emilio se opondrá rotundamente a la idea de perder la memoria, de que su mente quede suspenda en el olvido, intentará leer, memorizar, jugarle trampas a la mente, pero el triunfo de la enfermedad será inminente.

Memorias me recuerda todo lo que no quiero vivir, todo lo que no podría acostumbrarme a sufrir, nos retrata los comunes achaques del tiempo por nuestro cuerpo y espíritu. Es un libro que en algún momento podría ser divertido, porque también los viejitos hacen de las suyas, pero que al llegar al final nos recuerda que venimos solos al mundo y que pasamos por él de la misma manera.