Leyendo: Franny & Zooey


Después de leer El guardián entre el centeno (1951)  decidí darme a la tarea de leer todo lo que pudiera de Salinger, quien se volvió uno de mis escritores favoritos. Sé que el decir que me gustó mucho alguna obra no es del todo válido en esas ocasiones en las que hay que ponerse estricto a la hora de hablar sobre un libro, a la hora de ser mas serio, formal, estructural, teórico e incluso critico, pero nuestros gustos también son válidos, son un indicador de que algo está bien dentro del texto y que ha movido algo en nuestras entrañas.

El guardián entre el centeno transmite muchas ideas que me han costado pensarlas y digerirlas después de leer la obra. Me parece que mi primera impresión no le hace justicia al texto como tal y que una Imagensegunda revisión no estaría de sobra para comprobar aquellas dilucidaciones que me he formado. Algo que me ayudó a entender mejor la obra fue tener contacto con otra producción del escritor. Así fue como llegué a enrolarme en la lectura de Nueve cuentos (1953) y su fabulosa manera de contarnos historias mediante diálogos inagotables. Cuentos que siguieron resonando por un tiempo en mis pensamientos evocando a su vez a un Holden con el que no es difícil identificarse. Me encontré ante un texto que me daba más información para hacer una lectura aún más precisa de El guardián entre el centeno además de un texto atrayente a dejarnos sentir aquello que no está escrito, un mundo que tenemos que entender desde lo que no se dice pero que está inmerso en el universo de los cuentos de Salinger.

Decidí que tendría que conseguir toda la obra de Salinger que fuera posible, que tenía que leerla por completo si quería hacerme de una mayor comprensión sobre las diferentes obras porque, aunque cada obra sea distinta y sea una totalidad, las demás obras ayudan a entender a sus hermanas siendo hijas del mismo padre. Fue así que sostuve entre mis manos, abierto ante mis ojos,  Franny y Zooey (1961), una obra que considero difícil y que me ha alejado un poco de esa fascinación que tenía por el autor y sus textos.

Franny y Zooey  es considerada por algunos una obra compuesta de dos cuentos, para otros es una novela constituida de dos partes, yo pertenezco a estos segundos. La novela cuenta la historia de los dos hermanos menores de la familia Glass. En la obra se mencionan a todos los miembros de dicha familia recordándonos a Seymour quien tiene su protagónico en Un día perfecto para el pez plátano, el primero de los cuentos del libro ya mencionado, a Boo Boo quien también tiene aparición en un cuento y a otros miembros de la familia que aparecen en la obra de Salinger y que aunque no hable directamente de ellos, los menciona como parte del universo latente en la obra del autor.Imagen

La historia no es muy complicada: Franny está afectada por un libro con temática religiosa y espiritual que está leyendo y en casa madre y padre están preocupados por ella. En nuestra obra hay largos diálogos entre Franny y su novio, Zooey y su madre y Franny y Zooey. Estos tres diálogos son una mera excusa que sirve al relato para dejarnos ver sus más profundas intenciones y es “no contarnos una historia” sino un texto en el que el autor expone algunos de sus pensamientos sobre la fe. Sí, hay personajes con un carácter bien definido, trabajado y delimitado, que nos irritan, agradan o hacen que nos identifiquemos con ellos, pero no son de absoluta importancia más que como medios para que paso a paso comprendamos los delicados procesos de relaciones y creencias a los que quiere llegar el libro.

Con discusiones de temática religiosa, social, familiar y un tanto psicológica, el texto se coloca como un gran discurso sobre la vida y los principales tópicos que nos atacan día con día. Su lectura no es fácil, debido a que los razonamientos descritos siguen una lógica que tiene que ser cuidada y repasada con cautela por el lector. Otro elemento que puede dificultar la lectura es lo irritante que pueden llegar a ser los demás personajes, en especial Zooey por quien sentí una increíble y terrible afinidad. Probablemente vi muchas cosas de él en mí o de mí en él que me enfadaron al colocarme en una situación de incertidumbre ante no saber que pensar sobre un personaje principal. Mi desagrado ante los personajes es una de las razones por las que mi gusto por el texto no se muestra favorable y ante elementos básicos de los que abusa, como la descripción innecesaria de un espacio de poco interés (la habitación que están pintando) y que nos dice poco, que bien pudo minimizarse a la mención de lo necesario, eso y nuevamente diálogos extremadamente prolongados que decrecen en el ámbito de lo sensible para abrirse paso a ideas muy concretas y que no son trabajadas bajo un rigor hacia un lenguaje mayormente poético.

ImagenSalinger tendía a cierta displicencia por la sociedad que se ve reflejada en su obra y, más que en las demás, en ésta obra se vuelve evidente y obvia pues habla de los posudos, pedantes, presumidos, faroleros, snobs, imbéciles que citan autores a diestra y siniestra con afán de evidenciarse, que no tienen idea de aquello de lo que hablan y se avientan al rodeo con una simple y vacía pose de intelectual o aquellos que dicen cómo se debe leer un texto y hablan de las erróneas interpretaciones porque tal o cual no menciona nunca eso en sus ensayos sobre literatura europea del siglo X (léase siglo equis). Salinger en Franny y Zooey crea un texto muy elaborado, lleno de ideas que nos pueden confundir a primera vista pero que merecen ser revisadas con cuidado, pero dentro de esta elaboración, dentro de sus pensamientos plasmados tal cual en las páginas se revela un texto salido de las entrañas, de sus enfados y todo ello se ve reflejado en las acciones de los personajes. El fallo de la obra está en que es un texto que dista de tener interés para muchos, siendo que sólo los que nos sentimos de la misma manera ante algunas de las problemáticas que resuelven los personajes seremos los que nos asiremos con mayor fuerza al texto.

En definitiva, Franny y Zooey es un libro lleno de información brindada de buena mano, que a algunos nos puede servir para el desquite, pero que se muestra tediosa en momentos y resulta un poco nefasto toparse a personajes tan pesados y tan imbéciles pero tan cotidianos y verosímiles. 

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Leyendo: Las calles de arena


Saber introducir a los personajes en un mundo ajeno al suyo es un recurso interesante de ver cómo se maneja. Un portal o un lugar donde convergen los universos y que es difícil de encontrar. Al hacerlo, el afortunado o desafortunado, según sea el caso, no estará del todo consiente de cómo regresar o cómo volver al que era su mundo. Ya ubicado en este nuevo universo, su vida tomará un camino desconocido, sufrirá un proceso de transformación en el que tantas experiencias harán del personaje un ser metamorfoseado. Algunos dirían que incluso es un proceso catártico.

ImagenLos portales hacia estos lugares extraños generalmente se encuentran de manera coincidente cuando el personaje está en un momento difícil en su vida, en la hora de tomar decisiones que lo afectarán para siempre o cuando es necesario que aprenda una lección por su comportamiento. Por ejemplo: en Las crónicas de Narnia; el león, la bruja y el armario los niños están sufriendo los daños de la guerra y se encuentran solos en una casa extraña en la que tienen prohibido jugar, correr o gritar. Cada uno de ellos aprende una lección importante, considerando que es un cuento infantil. En Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, Alicia tiene un comportamiento “impropio” de las niñas de su edad y en su recorrido por el país de las maravillas se encontrará con los personajes que encarnan los arquetipos de la sociedad correspondiente al siglo XIX, siendo éste un tema del que Carroll quiere hablar con soltura y juzgarlo con personajes fantásticos y grotescos llenos de rasgos que los identifican con las personas de dicho siglo. En Las calles de arena de Paco Roca atrae la manera en la que entramos a un callejón del que nunca podrá salir un joven que pierde su nombre y está en riesgo de perder su identidad.

En su obra, Paco Roca trata de mostrarnos todas sus influencias sin andarse con ocultamientos referenciales, es directo y nos convida lo que le gusta y lee, todo aquello de lo que alimenta su espíritu. La historia es la de un hombre perdido en un callejón en donde conoce personajes que se comportan de manera extraña: un hombre que no deja de revisar una lista de objetos para emprender un viaje, una chica que escribe cartas para repartirlas ella misma debido a que tiene mucho que decir, un vampiro que colecciona todo tipo de objetos, un señor que nunca sale pero se dedica a hacer mapas a escala 1×1, un señor vivo que se prepara para la muerte desde que nació y muchos otros personajes que harán la estancia del chico sin nombre en el hotel “La torre” una aventura cargada de buen humor.

Me parece que en determinado momento el cómic pretende ser un tanto moralista, dejar una enseñanza sobre el mundo y la vida, por ello está tan lleno de lugares comunes como la moraleja del hombre que vivía en la oscuridad y cuando descubrió el mundo del sol decidió “vivir como Dios manda”. En definitiva, me parece que a Paco le cuesta superar la novela Arrugas por la que ganó prestigio y que además tiene un contenido de mayor interés, la forma en la que toca el tema del envejecimiento es bastante loable. Las calles de arena es algo muy distinto, vemos un Roca con las ganas de ir construyendo una historia que en determinado momento desemboque en un clímax al que nunca se llega. La resolución de la historia es tan fácil que no te detienes a pensarla, sólo cambias de página para seguir esta secuencia que recuerda a las construcciones con fichas de dominó en la que basta con golpear la primera ficha para que las demás caigan. A esto es a lo que más se asemeja.Imagen

El prólogo es un poco confuso en la información que proporciona a la obra y es el que nos advierte del método de Paco de ir construyendo la historia en base a lo que se le va ocurriendo, no tiene bien planeado su final o el siguiente paso. Esto podría significar un punto favorable si se aprovechara del todo para irnos sorprendiendo de la misma forma que Roca lo hace al escribir el guión de la novela.

A mi parecer lo mas agradable son los dibujos, que están llenos de detalles, no saturados pero sí con los elementos suficientes para tener la atención puesta sobre cada viñeta. Los colores son llamativos pero sin dañar a la vista, con combinaciones agradables generando ambientes calidos, que creo, son los favoritos de Paco Roca. Globos que dicen lo necesario sin ser repetitivos, dejándonos apreciar en su totalidad la obra. La introducción a un mundo que no deja ver nada de extraordinario hasta que te adentras a los rincones de ese callejón que contienen historias que refieren a Borges, Kafka, Poe, García Márquez, Melville, Cortazar y probablemente otros que se me escapan por no conocer todo en la literatura.

Un libro que, aunque refleja que a Paco Roca le falta madurar como escritor, consigue su cometido de entretener haciéndonos disfrutar de cada dialogo, viñeta, dibujo y página.