Cosas de Libreros 30


Señor: Hola.

Yo: Buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?

S: Me gustaría saber por qué no tienes nada de Navidad.

Y: ¿Se refiere a algún libro?

S: No, me refiero a que en las otras librerías ponen en las ventanas anuncios y otras cosas de Navidad.

S: Pues no sabría decirle.

C: Seguramente el dueño o los dueños no celebran la Navidad porque son de otra religión.

S: No tengo la menor idea, señor.

C: Deberías tú de poner algo ¿o tampoco celebras Navidad?

S: Sí celebro pero no es mi negocio.

C: Pues podrías dar propuestas, seguramente te darían un ascenso.

S: No sé.

C: Seguro no quieres ascender.

S: Señor, ¿le puedo ayudar con algún libro en especial?

C: No.

S: Bien, pues disculpe pero tengo que atender a más clientes.

Cosas de Libreros 29


Cliente: (entra con un niño en brazos) Hola, ¿dónde están tus libros para niños?

Y: Hola, si quieres te llevo.

C: Sí (nos dirigimos al área) es que es el hijo de un escritor, uno que está tomándose un café.

Y: Bien.

C: Vino a platicar con sus amigos y creo que me tiene estima. Me pidió que le cuidara a su hijo un rato. Creo que es confianza. Probablemente me recomiende con su editorial, yo también escribo.

Y: Oh, muy bien (y nos entretuvimos escogiendo libros infantiles).

 

Cosas de Libreros 28


Autor: (entra con una carreola y su bebé) Hola.

Yo: Buenas noches, ¿en qué le puedo ayudar?.

A: En nada, es que necesita ver los libros para poderse dormir.

Cosas de Libreros 27


Autora: (Entra y busca entre los libros de la mesa de novedades algo mientras habla con su acompañante en voz alta procurando que la gente voltee a verla) Mira, seguro que tiene que estar aquí… o quizás ya se agotó… seguro que mi libro se ha vendido muy bien… no lo veo… seguro es por eso… (se aproxima a mi).

Y: Hola, bonita noche, ¿en qué te puedo ayudar?

A: Tu mesa de Cal y Arena.

Y: ¿Disculpa?

A: Es una editorial. ¿Sí sabes?

Y: Sí, lo sé y me temo que no tengo mesa de Cal y Arena.

A: ¿Cómo que no?

Y: Pero si gustas te puedo buscar algún libro en especial.

A: Sí, busco (inserté título).

Y: Sí lo tenemos (doy la vuelta y saco una copia que está junto a mi).

A: ¿Cuántos tienes?

Y: Cuatro contando esta copia.

A: ¿Y qué hacen ahí?

Y: ¿Perdón?

A: ¿Qué hacen ahí escondidos?

Y: Ah, no están escondidos, este es su lugar, mira (señalo y leo) “autores hispanoamericanos” y su lugar según la alfabetización por apellido.

A: ¿Pero por qué no están en la mesa de novedades?

Y: Porque esa mesa se modifica todos los días, estos libros ya llevaban mucho tiempo ahí y no se vendían, así que, como se hace con todos los libros, decidieron ponerlos en su lugar y colocar la novedades recientes.

A: Pero veo que tienes pilas de libros que no son novedades.

Y: La mesa también tiene algunas propuestas.

A: ¿Y por qué no pones el libro en las propuestas?

Y: Porque en las propuestas ponemos otros libros con posibilidad de venta.

A: En tu competencia tienen más de estos libros.

Y: Bien.

A: Tienen hasta pilas.

Y: De acuerdo.

A: Entonces deberías de poner los libros para su venta.

Y: Y todos nuestros libros están a la venta, sin embargo no podemos privilegiar unos libros sobre otros tan arbitrariamente.

A: Pues si pidieras más copias de ese título podrías tener una pila.

Y: Desafortunadamente no contamos con el espacio para hacer eso.

A: Pero ahí tienes pilas con hasta cincuenta libros del mismo título. No me puedes decir que no hacen ese tipo de pedidos.

Y: (consiente de que no habíamos discutido que ella era la autora) Sí los hacemos pero con autores de mucha calidad, autores de renombre, autores que venden mucho o títulos grandes. Me refiero a autores de la talla de Vargas Llosa, Isabel Allende, Murakami o algo así como Harry Potter o Juego de Tronos. De este libro sólo hemos vendido una copia en tres meses. Si gustas puedo hacer el sugerido al encargado de las compras y veremos qué pasa.

A: Muchas gracias (dejó el libro en el mostrador y salió).


Hace más de dos o tres meses que no subo ningún video a Youtube, ni cantando ni diciendo la sarta de pendejadas que en determinado momento me atreví a decir. No es que tenga un millón de suscriptores ni miles de vistas, pero la experiencia como “creador de contenido” y como usuario de la plataforma me ha dejado algunas lecciones. No creo volver a subir algún video mostrando mi rostro, no tengo interés en que la gente vea quién “soy” y qué “es lo que pienso” cuando no me conocen. Tampoco tengo interés en que la gente piense que ese soy yo cuando ni yo mismo me reconozco al verme ante alguno de esos videos, sólo cuando canto. El interés de la fama se va desvaneciendo y se remplaza por el de la honestidad conmigo mismo y con la trascendencia propia de entender todo lo que me rodea, el mundo real.

 

No tengo muchos talentos particulares. Creo que tengo facilidad para escribir, creo que canto bien, creo que puedo actuar si así lo deseo sin embargo no me he dedicado a cultivar ninguna de esas actividades como me gustaría hacerlo. Quizás tenga potencial para algo en concreto, o para más de una cosa, sin embargo, cuando creces y tienes que pagar tus propias cuentas con tu dinero, no el de tus padres, tienes que comenzar a escoger unas cosas sobre otras.

 

Cuando inicié en Youtube surgió como un proyecto para el radio de la universidad donde estudiaba. La idea era un programa cultural en el que se hablaría de libros, cine, música, videojuegos y algún tema de la cultura como pintura, danza, circo u otra manifestación. Sin embargo los tiempos no se acoplaban y terminó siendo un videoblog. Posteriormente los temas se fueron modificando, ya no sólo hablaba de libros sino también de series, pero la respuesta no era tan alta como la que yo esperaba. El contenido lo fui escogiendo con base en los gustos de la gente, poco a poco el tema de la cultura se fue desplazando por las cosas que me pasaban o que me interesaban, un poquito de mi vida contada con humor y honestamente no sentía nada en mi, nada trascendente en ese acto además de un momento de diversión que tenía que editar para que el video mostrara a un David contento y alegre todo el tiempo. Me sentí muy incómodo con ello, no podía darle a la gente ese tipo de contenido mierda. Decidí hablar un poco de problemática social, de cosas que consideraba vitales en mi vida y que podría exponerlas con soltura: la homosexualidad, el maltrato a la mujer, el maltrato animal, la desigualdad… nada de eso dio los resultados que esperaba. La gente pedía más videos sobre mis exnovios, sobre cuando fui gordo. Otros me pedían que hiciera gameplays, video reacciones y, para mi sorpresa, que siguiera con los covers. Comencé a sentirme confundido, quizás era toda la esperanza que había depositado en la gente, en que al abrirse una posibilidad de acceso a la información y el conocimiento como lo es el internet, todos dejaríamos de comernos la basura de las televisoras y decidir lo que queríamos ver. Pensé que la gente veía esos programas, la telenovela, la desagradable comedia de Eugenio Derbez y Adal Ramones, la Rosa de Guadalupe y toda esa mierda porque era lo que le ponían como entretenimiento accesible y gratuito porque hasta ir al teatro por muy gratis que sea te solicita movilidad y a la gente no le gusta hacerlo.

 

Decidí lanzar una encuesta con cuatro opciones posibles: ¿De qué quieren que haga videos? A)cultura, B)problemática social, C)covers y D)cositas que me gustan. Ganó la opción D por mucho seguido de los covers. Los resultados para las dos primeras alcanzó a un porcentaje muy pobre. Me sorprendí y me molesté. No era posible que las personas pidieran que se les diera ese tipo de contenido. No es que mi vida no sea interesante pero hablar todo el tiempo de mi sin realizar algún tipo de aporte no me parece justo, siempre he estado muy en contra de los proyectos como las Kardashian (que hasta sin ver su programa estoy muy al tanto de ellas por el impacto mediático que tienen, es un poder sorprendente). Pensé que algo habría de tener el hablar de uno mismo que no hubiese visto antes y comencé a revisar los canales de otros youtubers que hacían lo mismo: Juan Pablo Jaramillo, Sebastián Villalobos y todos los de su tipo. No encontré nada, absolutamente nada interesante, nada brillante, nada que pudiera trascender además de un niño bonito (no guapo) hablando, un maniquí con movimientos ensayados. Fue irritante. Revisé a otros Youtubers que no hicieran algo en concreto como imitaciones, covers, recomendaciones de libros, noticias o tutoriales, esos aún me atraen. El descubrimiento fue sorprendente, gente hablando de lo mucho que se drogan, de lo mucho que beben, del sexo que practican, de cómo les gusta coger, de cualquier trivialidad. Los más “talentosos” hacían algún sketch con la misma calidad que los programas de chismes de la mañana. Esos mismos youtubers son los que lideran la lista de los más importantes, los más seguidos, los que tienen todos los patrocinios, los contratos y el dinero. Me enfadé y decidí que quería hacer ese contenido. No pude, se necesita talento para ser un imbécil completo y al parecer sus seguidores adoran, enmarcan, enaltecen la estupidez humana como un valor, como el más grande de todos después del dinero. Ser un completo idiota, tener mucho dinero y presumir ambas cosas es lo más valorado en nuestra sociedad.

 

Mi interés en producir algún tipo de contenido menguó totalmente cuando me tocó en el alma un comentario que rezaba algo como esto: “te pareces a Juan Pablo Jaramillo, incluso hablas como él, no lo imites, copión”. No podía creerlo, me parecía a un imbécil que su mayor logro era haber declarado su homosexualidad en internet y lucrado con ello. La cosa no se detuvo ahí. Fui moderador en una mesa de Booktubers, esas personas que hablan de libros en Youtube y nunca me sentí tan fuera de lugar. Personas con una actitud pésima ante la vida, con aires de pretensión y superioridad por ser considerados por las editoriales para muchas cosas. Sólo pude mantener una plática coherente con dos de ellas; Fa Orozco y Mariana, los demás, incluyendo a un tal Alberto Villareal (el homosexual más desagradable que he tratado en mi vida y que era evidente que le gustaba venderse a lo que fuera con tal de escalar) que pronto publicaría un libro, eran, en el mejor de los casos, jóvenes que aún no eran dañados por el espectro de la fama mientras que en su opuesto estaba la personificación de mi continua consigna de que los libros no dan sabiduría. Una chica llamada Claudia que no sabía de editoriales, ni corrientes, ni autores, ni nada, nada que tuviese que ver con literatura en general, era una neófita absoluta que se dedicaba a hablar de lo mucho que le gustaban libros de literatura juvenil sin profundizar en ellos, sin hablar más allá de lo que está escrito. No realizaba lecturas profundas de ningún tipo y por cosas así era apreciada. Algo que no entendí fue que firmaran libros que no habían escrito. A mi no se me ocurriría hacerlo y si fuese autor no sabría bien qué hacer ante un acto tan curioso.

 

Vi otro tipo de Youtubers y apareció más entretenimiento basura: youtubers que hablaban de otros youtubers, los troleaban y decían mierda de quien querían, de esa forma también escalaban. Incluso uno de ellos se autodenominaba el Pati Chapoy de Youtube. Sentí pena. Al principio me pareció desagradable, posteriormente me reí de algunos videos, finalmente los abandoné por estar completamente desapegados de un mundo real. Generaban mucha polémica con esos videos, todos los seguidores se sentían ofendidos y en los comentarios se reflejaba. Para finalizar vi a los youtubers que hacen gameplay. Creo que no puedo entender de manera alguna cómo alguien se puede entretener viendo eso. Si te gustan los videojuegos, juégalos tú.

 

No creo dejar Youtube por una naturaleza hedonista que se consumirá en el último de mis días y que probablemente sea uno de los síntomas de mi generación. Sin embargo no creo volver a subir videos de cosas irrelevantes, de temas que odio, de mi vida, de mi exaltación a ser un imbécil hasta convertirme en uno. Claro que me gusta entretenerme con algún tipo de contenido, algún libro, serie, película o lo que sea. También veo Youtubers como Yuya que me gusta porque hasta si su voz es muy particular ella sí hace algo, repisas, maquillaje, tutoriales o lo que sea y no se pierde tanto con los artificios de ser basura para el pueblo.

 

Creo que tenemos que ser más exigentes con el contenido que vemos, no con el que nos dan. Si dejamos de exaltar las figuras que representan todo lo que creemos malo entonces el mundo dejará de serlo porque somos como insectos que se dirigen a la luz y si seguimos iluminando aquello que nos lleva a la mierda eso se seguirá produciendo. Y claro que podemos entretenernos con cosas simples o absurdas, pero no hay que perder su dimensión. Seamos creativos, pero creativos de verdad, con el compromiso que implica entregarse a un acto artístico o de entretenimiento o de creación, como cuando las abuelas les tejen a sus hijos sin pretensión alguna más allá de arroparlo con algo que hicieron ellas mismas. Si escuchas a las masas y les das lo que quieren terminas anulándote ante ello. El mundo tiene que despertar, informarse un poco más, entender que en vez de grabar a un perro que se está muriendo tienes que correr a socorrerlo. Vale más ser un héroe que verte como uno. Quizás nunca llegue a un millón de suscriptores, y no pasé de los cuatro mil y cachito que ahora tengo pero no me importa que sea así. Prefiero ser visto por gente con algo de criterio, por aquellos con quienes se puede mantener un dialogo real que ser ensalzado por una masa aplastante imbécil que cada día hace de este mundo algo peor sin que nos demos cuenta porque estamos perdidos en el entretenimiento, en la respuesta inmediata a la consumación ajena de nuestros deseos inmediatos, aquellos que no vamos nunca a cumplir porque nos hemos resignado a morir a cada paso que damos sin sentido alguno.

Cosas de Libreros 26


Cliente: Hola, buen día, me gustaría saber si tienes el libro (inserte título) del autor (inserte un nombre).

Yo: (busco en el sistema) Sí, aún tenemos una copia, gusta que…

C: (interrumpiendo) ¿Y dónde está? No veo que lo tengas a la vista.

Y: Lo tengo en el área de poesía (lo busco y se lo doy)

C: Quiero que sepas, yo soy el autor.

Y: Un gusto conocerlo.

C: ¿Me conoces entonces? ¿Me has leído?

Y: Desafortunadamente no.

C: Pues soy poeta y este libro debe de venderse y exhibirse en tu mesa principal.

Y: Lo lamento, desde hace dos años que no es novedad.

C: ¿Y eso qué?

Y: Que en nuestra mesa principal van novedades y algunas sugerencias de los que tengamos varias copias.

C: ¿Entonces es porque no es novedad?

Y: En parte.

C: Pues ponlo ahí para que se venda.

Y: No puedo hacerlo.

C: Pero no se va a vender en su lugar.

Y: Seguro que sí, todos los libros tienen oportunidad de venderse si están en su lugar y alguien los busca.

C: Colócalo como novedad.

Y: Pero no es novedad ni tiene varios ejemplares.

C: Tienes que saber y aprender que la poesía no caduca.

Y: (Buscando en el sistema) Pero desafortunadamente las remisiones sí y la de este libro ya venció desde hace tiempo, se le informó a su proveedor que pasara por la liquidación y el libro que queda de los tres que se entregaron hace dos años… y que fueron comprados por el autor.

C: (Abrió mucho los ojos, se dirigió al estante de libros en inglés y metió ahí su libro)

Cosas de Libreros 25


(Esto no sucedió en la librería, sino en el área de restaurante, pero los únicos testigos fuimos mi compañera de audiovisuales y yo)

Clienta: (desde su mesa a alguien que va pasando) Disculpa te puedo molestar con la… ¡perdón!

Cliente: (Vestido con camisa blanca y pantalón negro, igual que los meseros) ¿Disculpa? (Da medio giro, pone cara de enfado y mientras se señala de arriba a abajo con ambas manos, como si fuese un galán de cine, le responde a la clienta en un tono muy grosero y despectivo) ¿Acaso parece que trabajo aquí? (Gira sobre tacones y sale caminando con enfado).

Cosas de Libreros 24


Clienta: Buenos días, busco estos libros en la mejor edición que tengas (me tiende un papel con cuatro títulos)

Yo: Claro, se los busco enseguida (le entrego los cuatro libros que dan una suma de tres mil pesos)

C: Gracias.

Y: De nada.

C: ¿Dónde me hacen el descuento?

Y: En caja directamente… ¿descuento de qué tipo?

C: Por comprar los libros en la mejor edición.

Y: Me temo que no tenemos ese tipo de descuento.

C: Pero es una compra grande.

Y: Lamentablemente no realizamos descuentos bajo esos criterios.

C: De acuerdo, gracias.

(Se dirige a la caja, se escucha que alza la voz, se dirige el encargado de caja a donde yo estoy)

Ca: Oye, ¿que tú le autorizaste un descuento a la señora por la cantidad y los libros que lleva?

Y: No, le acabo de decir que no.

(Mientras vemos cómo se dirige a donde está el gerente, me acerco a ver qué dice)

C:… y vea la cantidad, son unos libros muy buenos y en estas ediciones que nadie paga y yo sí, así que es necesario que otorguen el descuento, les estoy comprando algo que se les va a quedar porque nadie lo compra.

Y: Disculpe, me parece que le había comentado que no hay ese tipo de descuentos.

C: Por eso vine a hablar con tu jefe.

Y: ¿Y por qué en la caja dijo que yo le había autorizado un descuento?

C: Eso no dije.

Ca: Sí, eso me dijo.

C: Ahora soy mentirosa.

G: Lamento no poder brindarle el descuento, discúlpenos, pero contamos con…

C: Pero entiendan, que si no se los compro yo nadie se los va a comprar.

Y: Ese no es problema, esos libros los tenemos a consignación y si no se venden se devuelven a la editorial.

C: Pero se están perdiendo de la venta más alta del día.

Y: Puede ser, aunque nuestras ventas más altas están al rededor de los quince mil pesos.

C: Eso es mentira.

Y: …

Ca: …

G: …

C: Pues entonces quédate con tus libros, piensa que por ese tipo de cerrazón muchas librerías están cerrando, por gente como ustedes. Por pensar así las librerías en Alemania ya no existen.

(Botó los libros y salió enojada).

Cosas de Libreros 23


Señora: Hola, buenos días.

Yo: Hola, buen día ¿en qué le puedo ayudar?

S: ¿Quisiera saber si puedo pegar un cartel en tus anuncios?

Y: Me parece que sí pero primero tienen que ser autorizados por los encargados.

S: ¿Y cómo le hago?

Y: Si gusta se lo doy a mi gerente, ¿de qué es el anuncio?

S: Es de una librería que está por aquí, estamos por abrir entonces para que su público también sepa que aquí ya hay otro lugar donde pueden comprar.

Y: Claro… yo le paso su cartel al gerente… espero que lo puedan pegar… gracias (me deja su cartel y se despide muy sonriente. El cartel no lo autorizaron)

Cosas de Libreros 22


Cliente: Disculpa

Yo: ¿Sí?

C:¿Tienes “La elegancia del erizo”?

Y: Sí.

C: Me parece que en inglés se llama “The Elegance of the Hedgehog”

Y: Así es.

C: ¿Y lo tienes?

Y: ¿En inglés?

C: Sí

Y: Permíteme… no… no lo tengo.

C: En español está bien entonces.

Y: Claro.

C: Es que siempre me gusta leer las novelas en su idioma original.

Y: ¿Perdón?

C: Sí, cómo Anna Karenina.

Y: ¿La leíste en ruso?

C: No, en inglés, así se escribió, igual que La elegancia del erizo.

Y: Ok… aquí está tu libro.

C: Gracias, cuánto te debo.

Y: En caja te cobran.