Día 9


26 de marzo de 2020

Hoy amanecí mejor, bastante conveniente para ponerme a estudiar porque mañana tengo un examen de pragmática y hay varios conceptos que no entiendo.

En mi idilio alérgico pensaba en lo que había dicho en días anteriores sobre la lengua y el virus y resalté las similitudes pero no las diferencias. Una amiga me hizo notar algo esencial: la lengua nos sirve para vivir, hasta si no es necesaria sí ayuda bastante. Los virus, como el que tenemos, nos están, debilitando y en los peores casos, quitando la vida.

También, hablando con ella, me puso al tanto de lo que ocurrió con el Papa y todo lo que se ha desatado por su muerte, pero quizás, antes de contar lo que ha ocurrido y está ocurriendo, vale la pena contar qué nos llevó a multiplicar el número de contagios y muertes en el Vaticano.

El vídeo en el que se apreciaba al Papa en el atrio de la basílica de San Pedro había sido sólo lo que se podía observar en el escenario, tras bambalinas estaban ocurriendo muchas otras cosas, ¿Cómo es que había llegado ahí? ¿Era posible que de la nada el líder religioso saliera a plena calle para realizar un acto casi artístico o de protesta ante algo? La respuesta está dentro de las puertas del Vaticano mismo y el escándalo ha corrido como pólvora, dos videos más en el transcurso del día y unos documentos que se publicaron hace unos instantes.

Ya era sabido que la iglesia católica se ha dedicado a encubrir múltiples actos condenables de miembros con algún cargo como sacerdotes, monjas y obispos. No es un secreto para nadie que el número de denuncias que existen contra ellos por abuso de menores, corrupción y prostitución sea una constante que año con año finge condenarse pero de lo que no se ve ningún tipo de acción concreta, además, aún cuentan con adeptos que los consideran una voz importante y razonable así que cuando un sacerdote dice que abortar es peor que abusar de un niño, los fieles creyentes desvían la atención a temas sociales que dan derechos a los demás para convertirlos en temas morales y así les puedan competer.

Cuando salió el video del Papa manchando su habito de sangre todo mundo pensó que se había contagiado en su peregrinación para terminar con esta enfermedad, la cual hasta la fecha sigue sin funcionar. Lo primero que ocurrió es que un número considerable de personas comenzaron a expresar su inconformidad en redes sociales, la mayoría de ellos, fieles católicos, y escribían o comentaban en breves videos que el Papa había sido muy descuidado al hacer ese viaje. Ahí ocurrió la primera división, mientras unos condenaban el acto del jefe religioso otros lo defendían diciendo que todo había sido para salvar al mundo, para pedirle al crucifijo milagroso que intercediera, para que en un acto divino todo comenzara a ceder y las situación mejorara. Así, un amplio grupo comenzó a agredir al Papa fallecido mientras otros lo defendían a capa y espada diciendo que lo había intentado y justo ahí, en el “había” es que se desmoronó otro porcentaje de la población. El milagro no ocurría y no se veía que fuese a ocurrir pronto.

Las redes comenzaron a ir por otro lado, dirigidas a injurias contra el Dios católico primero y luego otras religiones también comenzaron a manifestar su inconformidad, su desesperanza, su abandono por la deidad que tuviesen. Se podían y pueden leer tweets como “Dios, comienzo a dudar de mí y de tu existencia”, “creo que nos has abandonado”, “pensar que depositaba en ti mis esperanzas” y posteriormente otros con insultos, imágenes ofensivas a la religión y razonamientos sobre el ateísmo y la ciencia que no venían mucho al caso.

Así estallaron las redes y en un tweet de una cuenta que después desapareció pero que ya había entregado la información. Primero se veía que lo tenían en una camioneta, no estaba amarrado, ni golpeado, no se entendía bien qué hacía en la camioneta, sólo se le veía a él y a otras dos personas con el rostro cubierto, más la persona que grababa. No se decían nada pero se escuchaba que iban en la calle manejando a toda velocidad. En eso el papa levanta el rostro y comienza a toser de forma abrupta y estridente, intenta contenerse pero no le es posible. Le intentan dar un poco de agua y él la rechaza, lo obligan pero la escupe al suelo, entonces una de las personas le da una cachetada. Él sigue tosiendo y de pronto se ve cómo escupe un coágulo de sangre que choca contra el piso, quien graba se aparta inmediatamente. Deja de toser y siguen avanzando, pasan por un tope, dan una vuelta rápida que los mueve a todos y le tira la cámara o el celular a quien está grabando. Se escucha que lo busca y al levantarlo se perciben unos ojos azules y un bigote rubio que se asoma por el pasamontañas. El video enfoca nuevamente al Papa quien se ve extremadamente cansado. Se escucha un teléfono vibrar contra una plataforma rígida, alguien lo toma y se percibe cómo se desbloquea. Le muestra la pantalla a la otra persona y disminuye la velocidad del vehículo. Finalmente se detienen, se abre la puerta de la camioneta, toman al anciano por los brazos y lo conducen al atrio de la basílica, lo colocan junto a una de las fuentes y ahí le dan a beber agua de la misma construcción que él le escupe en la cara a uno de ellos. La persona a quien ha agredido le propina un puñetazo en el rostro y luego un golpe en el estómago. Lo dejan tumbado y se alejan. Ahí se corta el video.

Lo curioso es que en el primer video que había salido el Papa ya no estaba junto a la fuente, sino casi al centro del atrio.

A las pocas horas de publicado ese video el día de ayer, casi a media noche se publica otro pero sin sonido, donde se le ve al Papa platicando con unas personas vestidas con sotanas negras, en estos momentos son señalados como cardenales de la iglesia, así se les reconoce a los dos que le acompañaban. Caminan rápido por un pasillo donde se ven algunas punturas. Luego se detienen, él comienza a gritarles, les apunta con el dedo a ambos, unos señores de su misma edad posiblemente, se le ve muy molesto y a ellos con cara de desaprobación hacia él quien sigue gritándoles algo inaudible pero se le ve furioso. A la discusión se une otro hombre vestido totalmente de negro, no una sotana, sino un traje, camisa negra e incluso un cubre bocas negro. El Papa se interrumpe y ve a los cardenales quienes se apartan. El hombre lo toma del hombro y lo conduce hacia una puerta, el video lo sigue mientras los cardenales desaparecen por una esquina de un pasillo. La puerta queda abierta y es entonces cuando se le ve al hombre colocar una capucha al obispo de roma quien no pone resistencia, lo guía hasta una puerta de metal negro y ahí se les ve cruzar y el video se corta.

Quizás mañana siga contando lo que ocurrió, porque el mundo sigue sorprendido, hace menos de una hora se liberaron unos documentos y justo en este momento surgen declaraciones de unas personas.

Por cierto, hoy no escuché las sirenas, me alegra que las cosas estén más tranquilas por aquí. Mi papá está al tanto de las noticias y dice que Georgina está afligida, es muy creyente, pero no entiende lo que está pasando.

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AVISO: La presente narración es un texto ficticio, algunas de las situaciones, personajes y escenarios son reales pero sólo empleados como recursos narrativos, la enfermedad será distinta al COVID-19 y por lo tanto también sus repercusiones en la sociedad.

Un comentario el “Día 9

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