Leyendo: Tú me has matado


Últimamente he ojeado más cómics que de costumbre, quizá porque dispongo de poco tiempo para leer obras muy grandes y los cómics, también llamados novelas gráficas, son un tipo de texto que te satura de información en muy poco tiempo.

Buscando entre los estantes donde se ubica la novela gráfica me encontré con un título que había llamado mi atención desde hacía ya un tiempo. No tenia muy clara la idea de lo que podría tratar. Lo único que generaba interés en mi eran uno dibujos similares a esas series que transmitían en MTV cuando pasaban música y pocas caricaturas en vez de adolescentes festejando sus quince años y embarazándose a los 16. Lo primero que pasó por mi mente cuando leí el título fue una novela policíaca  algo aburrida y muy pesada, pretenciosa y con matices de intelectualidad falsa. Pero los dibujos me seguían interesando y me dí la oportunidad de conocer la historia.

Muy a la onda Lynch, con ambientes que te absorben por su extraña e incomoda calidez que consigue tenerte a ralla, Tú me has matado, cuenta una historia en dos tiempos distintos que hasta el final convergen y se despliega ante nosotros en un relato horizontal lleno de humor, drama, emoción y extrañeza de la buena.

Una pareja de policías se encuentra en medio de la nada y es allí donde cometen el primer crimen que estará ligado con el último paso de dos emisarios de Dios, de los hombres con camisa blanca y pantalón negro que andan por todos lados hablando de Dios, seguro saben de qué hablo. Así veremos desfilar ante nuestros ojos personajes sacados de un universo extraño pero en un desierto en el que su existencia es posible, mujeres de 4 pechos o la aparición del mismo Dios.

Tu me has matado es un cómic que en definitiva no es para todo tipo de público, dentro del texto encontramos algo como un discurso que se asemeja a una critica social, pero que no lo es. Hablar de policías corruptos, uno que otro marica cobarde, doctores pedófilos, agentes traidores, prostitutas reales y abusos entre los de la misma especie se aproxima más a hablar de una realidad que se vive en alguna parte del mundo, no digo vivimos porque muchos de nosotros no estamos cerca de ello. Sé que suena algo incoherente que hable de realidad cuando menciono seres extraños como extraterrestres que podrían estar presentes, pero estos elementos son los que consiguen que el relato se aleje del plano de la realidad para no caer un cómic pretencioso y aburrido de carácter absolutamente social ya que eso no es lo que pretende David Sánchez. Consigue una distancia moderada entre uno y otro y un equilibrio que agradeceremos por una historia bien contada y bien dibujada.

El trabajo de la ilustración es otro elemento que llama mi atención. De los cómics que he ojeado últimamente el dibujo es importante pero sigue en un plano ilustrativo, no alcanza las dimensiones del cómic del que hablamos. Aquí no hay diálogos largos que se acompañan de unos muñequitos diciendo esto y representando lo otro, no, aquí si hay acción dentro de cada viñeta y los globos son los necesarios. Un trabajo completo por donde se mire.

Puede que la obra tenga un defecto y es que te quedas con ganas de conocer más del trabajo de David Sánchez, quien por cierto, es un peloncito bastante simpaticón a quien si le serraba un ojo.

Les dejo una entrevista de la misma editorial donde se publica éste su primer trabajo y donde también ha publicado No cambies nunca, un cómic en el que regresan algunos de los personajes de éste universo que ha creado Sánchez. También les dejo el Trailer del libro para que tengan una idea de lo que hablo. Cabe aclarar que No cambies nunca no es una secuela de Tú me has matado, digo, para no quitarles a algunos las ganas.

Leyendo: Arrugas


Envejecer es uno de hechos que más me dan miedo en la vida; llegar a los veinticinco sin terminar mi carrera, a los treinta sin más que un titulo de licenciado sobrevalorado o trabajando como taquero en alguna esquina,  a los cuarenta sin saber que suelo estarán pisando mis pies. Tengo miedo a enfrentarme a los inevitables hechos: la muerte de los que amo, la partida de los que aprecio y el despedirme eternamente de los que no coincidirán nuevamente en mi camino. Soy muy miedoso, cada que llego a la casa espero que todo esté en su lugar y mi hermana no siga creciendo y mi madre madurando. Muchas veces recurro al pasado y lo evoco componiendo canciones, viendo fotografías, leyendo mi diario o repasando las cartas de los amores de secundaría. Sé que aun estoy joven y que no he vivido ni un cuarto de siglo, pero el miedo ahí está y aunque busque razonamientos para alejarlo, solo se modifica o me muestra otras caras.

Paco Roca es uno de los artistas que he revisado últimamente con mucho interés,  su novela Calles de arena llamó mucho mi atención por los colores y la historia tan entretenida. Como hago (y supongo que muchos lo hacemos) cada que me gusta el título de algún autor, decidí ver algo mas sobre el artista y por alguna recomendación fue Arrugas el libro que atrajo mi atención. Ahora pienso que no debí leerlo.

Los lugares comunes se hacen presentes inmediatamente, al principio pensaríamos que es un recurso barato que nos conducirá a las lágrimas, pero no es así, es porque estos lugares comunes son reales, se viven día con día y probablemente son un elemento que llega al entendimiento de la mayoría de nosotros, no se quiere andar con la profundización de temas ya muy tocados. Digamos que los lugares comunes mas allá de ser un recurso son algo inevitable por la naturaleza de este relato, puesto que los sentimientos que se trastocan son los que se han tratado una y otra vez por las personas a lo largo de nuestra vida, la tristeza, la alegría, los celos, la desconfianza, la desesperación y demás. Ahora hay que tener en cuenta que cuando hablamos de viejitos estamos hablando de personas que están en un dominio superior de estos sentimientos, de una profundización de los mismos. No podemos decir que los lugares comunes en esta ocasión sean un recurso para atraernos y engancharnos, es más, podríamos decir que aquello que convierte algunos temas en lugares comunes quedan suprimidos y quedan sólo como temas desarrollados que ya han sido tratados.  Arrugas es el lugar donde las experiencias pierden validez, donde la sabiduría se anula y donde aquellos que han llegado a una etapa más avanzada de la vida se reúnen para contarnos su historia.

Para la realización de éste libro, Paco pensó en las personas de edad madura que conocía, escucho relatos de sus amigos en el que la tía se sentaba horas frente a la ventana mirando al exterior, pensándose pasajera de un tren con camino siempre a un nuevo destino. Visitó acilos donde conoció mujeres y hombres que tenían mucho que contar pero que lo estaban olvidando. Es probable que Paco haya percibido aquel ambiente de tristeza que invade aquellos lugares, ya que consigue retratarlo perfectamente en su obra.

La historia cuenta el ingreso de Emilio a un acilo, decisión tomada por su hijo. Ahí se contaran muchas historias, se inventaran otras y se olvidaran algunas que alguien más intentará rescatar, como la de una mujer que ingresa a dicho lugar y mantiene una relación con otro hombre que conoció ahí, su marido la va a visitar todos los días y ve con tristeza como ella lo desconoce por completo. Aquello que inyectará vida a nuestros personajes es Emilio, quien descubre todo se le está escapando de la mente y no puede hacer nada contra el Alzheimer que lo ataca. Él y otros compañeros suyos querrán comerse lo que les queda de mundo, sin tener mucho éxito en la empresa. La actitud de Emilio se opondrá rotundamente a la idea de perder la memoria, de que su mente quede suspenda en el olvido, intentará leer, memorizar, jugarle trampas a la mente, pero el triunfo de la enfermedad será inminente.

Memorias me recuerda todo lo que no quiero vivir, todo lo que no podría acostumbrarme a sufrir, nos retrata los comunes achaques del tiempo por nuestro cuerpo y espíritu. Es un libro que en algún momento podría ser divertido, porque también los viejitos hacen de las suyas, pero que al llegar al final nos recuerda que venimos solos al mundo y que pasamos por él de la misma manera.

 

Leyendo: Cuatro ojos


Como estar en un inacabable viaje por consumo de sustancias, donde las imágenes se alteran, los sentidos se distorsionan y las historias son enteramente una realidad, esto es Cuatro Ojos, la novela gráfica de Sascha Hommer en la que nos inserta en una autobiografía alterada por agentes extraños a nuestro organismo.

La mayoría de los comics tienen la facultad de no tener que describirnos todo puesto que nos lo van mostrando, hace innecesarios los detalles en las palabras y las deja para la línea del dibujo y de la ilustración, por ello para algunos resulta más fácil entender un comic que un libro, y otros categorizan la novela gráfica como una especie de literatura menor.

El caso de Cuatro Ojos podría parecer ante algunas miradas como la viva creación de alguien quién no tiene idea de cómo se cuenta una historia y en especial una que hable de sí mismo. La novela muestra la vida de Sascha, un joven alemán, enamorándose y perdiéndolo todo, arriesgándose a probar todas las posibilidades que se le presenten hasta el punto donde se toca fondo y se decide hacer algo para “regresar al buen camino”. En la obra se muestra una historia que inicia contada a un ser extraño, que parece ser un perro para nosotros los lectores pero que tiene la facultad de hablar. Nuestra sorpresa es grande cuando en las páginas finales nos damos cuenta de la verdadera naturaleza de ese ser extraño que escucha la historia que le están contando. Los problemas que se plantean son los mismos ya manoseados por todos los artistas en el mundo, el amor, la muerte, el abandono, el duelo, la resignación, la obsesión, la desilusión, y muchos que cruzan el umbral de lo incontenible para enterrarse en el corazón de los que están cobrando conciencia de este mundo. La anorexia, la infidelidad, la pérdida del conocimiento y la razón son temas que pueden ser interesantes por mucho que se hayan tratado y de los que siempre se alza una voz que tiene algo nuevo que aportar a lo que ya se ha dicho. No pienso contarles parte de la historia puesto que desde que enumero todos estos elementos ya estoy anticipando mucho y lo agradable es ver como todos estos componentes se mezclan y se manejan dentro del relato.

La novela no tiene mucho que ofrecer en sí más allá de la historia bien contada y bien dibujada. Las ilustraciones no son sorprendentes, incluso pensaría que son muy estáticas y de no ser por los diálogos serían simples viñetas rellenas de tinta, no nos hacen detenernos a admirar el detalle o a dejarnos “cautivar” por una maestría pretenciosa del dibujo. Pero lo que hace que la obra sea interesante es la habilidad para introducirse en la historia, una simple excusa sin importancia para desencadenar todo un relato sobre la vida de alguien. Muchas veces he pensado que a nosotros nos importa un bledo la vida de los demás. Siempre he considerado poco importante la biografía de las personas, me aburren, se me hacen imposibles de digerir y soportar y poco interesantes, basta con saber quién es y qué hizo para que su mención en este mundo esté completa. Siempre he creído que prefiero saber la obra o lo que sea que haga aquella persona, que no tiene interés un bloque de quinientas páginas que traten la vida y obra de la Madre Teresa, generalmente pregunto: ¿y eso qué?.

Tengo una justificación para toda esta bobada que pienso y es que pocas veces he notado un auténtico trabajo que haga la vida de alguien verdaderamente interesante. No pido que le atribuyan súper poderes a Benito Juárez o que Miguel Hidalgo tenga bíceps de acero. No. Lo que me interesa es saber cómo me cuentan las cosas, qué elementos tienen de interesante aquellos relatos que me hagan entender un proceso que va mas allá de la vida de un humano tan mortal cómo todos nosotros.

Sascha lo consigue. Sascha tiene aquello que pocos saben manejar de buena manera y es contar los hechos con ingenio e interés. Sé que a pocos nos puede importar la vida de alguien que era drogadicto, pero qué si de sus experiencias se puede poetizar toda una vida convirtiéndola en un poema, una novela o un relato que nos aproxime a emociones que no experimentamos día con día o que quizá jamás lleguemos a experimentar, pero que en la forma en la que se nos comparte se trastoca nuestra sensibilidad y se archivan en nuestra mente ideas tan humanas como extraordinarias. Yo sí creo posible el que la historia del hombre más común y sin interés, de ser bien contada, puede ser el relato más extraordinario jamás antes contado.

Leyendo: Caperucita Roja


Todos conocemos la historia de la niña con su caperuza roja que va a casa de su abuela para encontrarse con el malvado y feroz lobo. Éste se hace pasar por la abuela para devorar a la niña. Otros tantos pero no muchos conocen que Charles Perrault, los hermanos Grimm y Ludwig Tieck tienen su propia versión de la obra y que estas varían mucho, los personajes se comportan de distinta manera, los finales son distintos e incluso la historia llega a variar.

No quiero hablar de uno de los cuentos que todos ya conocemos y mucho menos les diré que el cuento me gusta porque honestamente no es uno de mis “cuentos clásicos favoritos”.

Los cuentos de este tipo corresponden a las formulas ya descritas por Vladimir Prop en su Morfología del cuento en la que se expone una estructura en los relatos capaz de ser incluso una formula para la creación de nuevas obras. En un principio, muchos de estos textos andaban sueltos por el mundo, eran relatos orales que se intercambiaban y transmitían entre diversas lenguas. Los hermanos Grimm se toman a la tarea de buscar estos relatos y estudiarlos, muchos tenemos noción de ellos por ser quienes pusieron en forma historias como Hansel y Gretel, La bella durmiente o Pulgarcito. Los cuentos de hadas que desde pequeños conocemos. Pero el trabajo de estos hermanos va más allá de la recopilación de historias. Sus estudios en gramática comparada y lingüística histórica son importantes, que aunque ahora resultan un tanto primitivos, su estudio extraído del estudio en lengua germana da una de las principales leyes de la lingüística[1] que se ha complementado con el avance en la ciencia.

Vladimir Prop hace lo propio con los relatos desmenuzando cada uno y encontrando similitudes, dando nombres para referirse a cada uno de los personajes y explicando cuales son las funciones de estos en los relatos, juntándolos por valores que tiene el personaje en esferas que incluyen a uno o mas de los personajes, dando una explicación al porque de los finales y haciendo una reflexión de los casos particulares. Lo importante del trabajo de Prop está en la descripción de las estructuras narrativas de los cuentos.

Los relatos han perdurado con el correr de los años y se han modificado sin que esto cause afectación en la esencia o aquello que hace que estos cuentos sean vigentes, que los dañe, y es que no importa si dijéramos Caperucita, Blancanieves o Cenicienta, todos estos personajes quebrantan una prohibición y reciben su castigo aprendiendo de ello. Esto se debe a que todos estos cuentos son un reflejo de la sociedad, una reflexión de lo que somos y de lo que no tenemos que ser o hacer, por ello muchos son cuentos para niños. Las versiones que nosotros conocemos cuando somos infantes son las que se han ido censurando debido a la propia sociedad que sataniza los mismos actos que ejercemos y que en los cuentos se ven exagerados o subrayados. Jonathan Swift escribió un cuento de un pueblo que se comía a los niños para hablar de los niños que en aquella época nacían y pasados unos cuatro años, en promedio, morían por no tener que comer. El mensaje era, si traemos niños al mundo para que mueran de hambre mejor traer niños que sirvan para saciar el hambre.

Pensando un poco más en esto tenemos personajes que son la representación de los valores o cualidades morales o éticos de una sociedad. Caperucita roja está para representar a lo bueno y puro que se contrapone al Lobo siendo lo abusivo y malvado, lo impuro y profano. Luego aparece la abuela quien viene a ser la contradicción del lobo y que afirma la existencia y la razón de ésta en Caperucita, por el lado opuesto está la madre quien será la que propone al texto la prohibición que será quebrantada y por la cual se suscitará toda la trama desencadenada después del quebrantamiento de lo dicho por la madre. Todo esto trata de ser una enseñanza de vida para los lectores o escuchas.

Cuando tomé entre mis manos Caperucita Roja de la editorial Nórdica Libros encontré tres versiones del mismo cuento que dejaban ver una transformación en su forma de contarse. En determinada versión los personajes mueren y en otra los animales hablan, son variantes que saltan inmediatamente a la vista pero que no reflejan tanto como las modificaciones a los diálogos de los personajes quienes sueltan sentencias con juicios de valor bastante agresivos o moralistas que me cayeron increíblemente pesados. Me parece que en esto radica el interés de este compilado del mismo cuento ya que incluso las ilustraciones son poco disfrutables, no tienen un verdadero valor en la obra.

Me gustaría encontrarme con más publicaciones que permitan la comparación de obras que se han modificado. Imagínense un compilado donde se muestren las alteraciones que se le han hecho a la Biblia donde se haga notar lo que cada religión le omite, le aumenta o le “corrige”.

Nota: no es tan divertido como se escucha, incluso me aburrió la última versión.
Por último les dejo un video que me mandó mi amiga Flor que nos muestra esa Caperucita en otra versión.


[1] La ley de Grimm hace notar una transformación entre las consonantes del indoeuropeo al germánico donde las oclusivas sordas se convierten en fricativas sordas, las oclusivas sonoras a oclusivas sordas y las sonoras aspiradas en sonoras no aspiradas. Esta nota carece de interés cómo muchas que circulan por el mundo.

Leyendo: La esposa diminuta


¿Qué harías si un día vas al banco y estas tranquilamente esperando tu turno cuando de repente entra un ladrón?

A) Correr en círculos esperando no morir balaceado.

B) Tumbarte en el suelo.

C) Seguir las instrucciones que el señor ladrón te ordenará.

D) Salvar a todo el mundo.

E) Entregarle todo tu dinero.

¿Ya lo pensaste bien?…

¿Estas seguro?…

Si tu respuesta fue B lamento decirte que no te va a servir en este cuento… al igual que si escogieras cualquiera de las anteriores pues está vez lo que quiere el ladrón no son tus objetos de mayor valor económico, sino, emocional.

Así comienza La esposa diminuta, uno de los cuentos fabulísticos de Andrew Kaufman, multidisciplinario canadiense que tiene la facilidad de generar imágenes que nos resultan extrañas pero agradables. He de aclarar que no es el mejor cuento de éste tipo que he leído y que incluso he considerado inferior el relato con respecto a muchos otros que traen su acostumbrado mensaje y tienen mayor interés. Detesto aquellos cuentos con un mensaje de vida en el que tienes que aprovechar, disfrutar y valorar lo que tienes, me parecen lugares comunes ya muy tocados por el discurso de los “valores” en el mundo generalizándolo.

Pero entonces, ¿qué es de sorprendente en este cuento? Nada. No tiene que ser sorprendente y genial y exquisito y todos esos adjetivos que se han resemantizado por los pseudo intelectuales conocedores de textos. El texto simplemente te ofrece un relato agradable y te lo ofrece de buena manera. Una historia sencilla donde Stacey junto a un grupo de personas son asaltadas por un ladrón de objetos de valor sentimental, por ejemplo un reloj o una fotografía. Después cada uno de ellos experimentará cambios en su vida que estarán relacionados con estos artilugios y deberán averiguar la forma para que aquello termine.

A lo largo de la historia, nuestro narrador, quien es el esposo de Stacey, reflexionará sobre el amor que siente hacia su mujer y su hijo (quien en mi opinión es detestable). Hasta ahora pinta para ser una novela de Coelho, mi autor favorito[1], pero nunca pasa eso. El relato se compone de pequeñas y extrañas historias que dan fuerza, movimiento y ritmo al cuento, dejando ver una estructura sencilla y clara para ser apreciada por cualquier lector de la obra.

Las ilustraciones juegan un papel agradable, no importante pero si para acompañar las historias donde una mujer se convierte en caramelo o un hombre se le multiplican las madres. Tom Percival[2] consigue esbozar aquello que nos imaginamos sin darnos detalles de aquello. Sus imágenes no son mas que sombras que no pretenden irrumpir con todo lo que viene cocinando Kaufman. En lo personal disfruté mucho más el trabajo de Tom que el de Andrew, quizá tenga que ver con lo mucho que me gusta el trabajo de la ilustración o con que el relato no significó de gran interés para mí.

Me parece que es un buen texto para disfrutarlo ya que nos ofrece facilidad, un poco de aspiración a algo que no consigue y sobre todo, complacencia, un agrado después de leerlo. 

Les dejo el trabajo de Percibal para que lo revisen y lo amen tanto como yo. http://tom-percival.com/


[1] ¡No!

[2] El trabajo de Percibal. http://tom-percival.com/

Leyendo: Canción de Rachel


 

¿Se han sentado alguna vez frente una anciana que tiene muchas cosas que contarles? ¿Les ha ocurrido que el tiempo se fuga en una válvula que queda abierta ante las historias de una persona que habla y habla contando su vida? ¿Les ha pasado que su atención vuela cuando el platicar cotidiano nos conduce a dilucidar sobre lo que se nos está diciendo?

Miguel Barnet ha conseguido, en Canción de Rachel, que seamos el receptor de una platica llena de pesquisa, una narración triste de una vieja mentirosa que nos irá dando en pequeñas dosis información importante sobre su vida (siendo ésta la línea sobre la que se desarrolla el libro) y en la que encontraremos otro tipo de información; sucesos políticos y sociales en su mayoría.

La narrativa es agradable, ya que a medida que vayamos avanzando nos encontraremos con diferentes voces que desmienten a Rachel o le dan la razón; la carta del marido muerto diciendo que sí le gustaba, las compañeras de trabajo que no la bajaban de puta, amistades que la revelan como una mujer de bajos mundos y no de alcurnia y fineza total. Estas voces provocarán que escuchemos todo cómo si fuese un suceso real y verídico, anulándose por ser ésta novela una ficción; con chismes, rumores y confesiones de ella y de gente que la rodeaba.

La historia trata la vida de una vedette de los años 20’s hasta su presente en Cuba. Rachel es una mujer llena de vigor, fuerza y valentía, así como de ingenio para decir y hacer las cosas, siempre peleando por un protagónico o por un lugar en el escenario de su vida. Como hija de padres extranjeros y nacida en Cuba, su lenguaje en ocasiones resulta ajeno o totalmente extraño, con muchos localismos exagerados que podrían resultar incomprensibles y un obstáculo para la lectura pero que entendiendo la idea en su totalidad resuelven esa confusión.

Rachel se revela como una artista desarrollada con talento natural; bailarína, cantante, músico o ayudante de circo. Ante nosotros queda como una mujer que buscó acomodarse en una buena posición teniéndose a sí misma como un producto rentable. Intercambio de besos por protagónicos o incluso por abarcar un teatro completo. Rachel se dibuja tal y como es con sus mentiras y sus atisbos de verdad, bosquejándonos a su madre con mucho cariño y haciéndola un personaje importante dentro del relato. Otros personajes resultan, de igual forma, claros ante la protagonista que se hace protagonista de su mismo relato, personajes que tienen un carácter bien definido, que han sido tratados desde el inicio para ser creíbles y que es fácil imaginarlos por esta forma tan común en la que se narra la novela, estas pláticas que hacemos día con día en las que a veces describirnos a alguien de manera muy subjetiva. .

Por la manera en la que está escrito seremos solo espectadores y centro del espectáculo que se está gestando, no seremos participes del texto mas allá de receptores e interpretes del mensaje, nos podremos imaginar que es la puta mas grande del mundo y lo confirmaremos al llegar a nuestros ojos las declaraciones de otras personas que hablan de ella. Rachel es dura, un hueso difícil de roer, poco digerible al mundo y que para nosotros significará siempre una distancia considerable, distancia que ella misma establece en su postura de diva y estrella. Nos podrá encantar con sus palabras vacías que esconden desesperanzas, vergüenzas y anhelos tristemente perdidos.

Leyendo: Al lado vivía una niña


Cada vez son mayores las ansias por comenzar a leer Otras caras del Paraíso de Francisco José Amparán publicado bajo la editorial Almadía en su reciente colección Negra que hasta el momento nos viene presentado títulos muy entretenidos.

En una publicación ya he tratado el error de la editorial en integrar en la misma colección novelas policiacas y novelas negras, pero me solicitaron dijera la diferenciación de estas. Verán; la novela negra se desprende de la novela policiaca, pero la forma en la que se presentan ambas son muy distintas. La novela negra tiene la característica de mostrarnos imágenes agresivas, llenas de violencia y cargadas de emociones llevadas al límite del desborde y el descontrol de los actores. La mayoría de estas novelas presentan el estado, los sentimientos y los pensamientos de una sociedad en los actos, en ocasiones, cruentos. Por su parte la policiaca presenta sucesos extraños que se tienen que resolver mediante una investigación y un misterio que lentamente se va develando, no sin antes sumergirnos más y más profundo a un nudo del que creemos no podremos salir. He llegado a pensar un poco en la idea de la prolepsis (el flash back pero al revés, o sea, la anticipación a lo que sucederá), algo que se le asemeja o se le acerca mucho, probablemente tenga mucho de esto pero creo que no se da del todo el anticipo del final de la historia y aún se nos permite adivinar.

La colección Negra da su primer paso con el lanzamiento de El percherón mortal de John Franklin Bardin, que siendo una novela policiaca nos sorprende a cada página que damos vuelta. A la par se publica bajo la misma colección Al lado vivía una niña de Stefan Kiesbye, primera novela del alemán que genera imágenes capaces de erizarnos los pelos de la nuca.

La primera mitad del libro es totalmente innecesaria salvo algunos elementos que se mencionan para la segunda mitad. El libro no se divide así, yo lo hago de esta forma porque neta de la primera página hasta llegada la mitad del libro me invadió una hueva avasalladora. La segunda mitad es la mitad de lo bueno, de lo que nos cuenta una historia y que tiene interés. Se obtiene mucha información para entender el texto en su totalidad y se deducen aquellas incógnitas que te plantea tanta violencia en la obra.

La historia sucede en una ciudad de la Alemania de posguerra donde dos bandas de jóvenes pubertos de trece años tienen enfrentamientos verdaderamente violentos. Sé que estoy repitiendo mucho la palabra violencia, pero el libro está lleno de ésta: incesto, muertes, golpizas, hospitales, armas, mentiras, sangre y la pérdida al miedo es mucho de lo que ofrece este texto. Se podría llegar a pensar que es un discurso de iniciación por los personajes que están creciendo y se están enfrentando a un mundo lleno de dolor que recae en sus hombros, pero no es ésta la idea principal. Me parece que lo más importante es la búsqueda por la libertad, por una soltura del yo mismo que está contenida y que busca salir como volcán que va a explotar. Se deja atrás un mundo perdido y se da cara a la realidad de todo un pueblo, de toda una ciudad con sus tradiciones y costumbres que han sido amalgamadas con música rock y pensamientos nuevos y ajenos.

El papel de los personajes esta vez me resulta interesante, por ejemplo, la mujer en la novela podría figurar como el resquicio hacia un pasado que no puede ser olvidado, el texto está lleno de elementos que nos recuerdan la guerra y que nos sitúan en un contexto de posguerra, basta con notar la intertextualidad en las canciones, sus títulos y sus cantantes. Si en la novela Al lado vivía una niña el papel de la mujer es el de la mujer de esos tiempos es porque no se puede modificar los comportamientos o esbozos de un personaje cuando tienes las características de la novela negra, situándolos en un tiempo y correspondiéndolos en sus actos y pensamientos asemejándola o tratando de acercarla a lo realista. Por su parte los chamaquitos son la mirada a un pueblo derrotado totalmente, donde jugaban el papel del hombre defensor que ha quedado sesgado de tajo y que ahora tiene ante sus ojos un escenario inhóspito al que hay que pisar por forzada necesidad.

Les recomiendo este libro por dos cosas: la primera es porque ya superada la primera mitad lo demás es pan comido y lo disfrutas de buena manera. La segunda es porque la idea de la libertad que se imprime en medio de tanto dolor y tantas ataduras resulta interesante verlo resuelto de manera tan explosiva y determinante un tanto caminar hacia adelante sin dudar en dejar lo que no te sirve y tienes que desechar pero no con el mensaje de la superación personal que ya vengo anunciando, sino con el significado del temeroso que no se detiene mucho a pensar en el qué pasará, qué misterio habrá.

¿Literatura Juvenil?


Recuerdo cuando leí mi primer libro. Tenía ocho años y mi abuela, de vista ya muy cansada, me pidió que día con día le leyera algunas páginas de un libro sobre dragones, caballeros, magia y amor. Para mí no era nada más que eso, para mi abuela era un libro lleno de enseñanzas sobre la vida con las que estaba de acuerdo, para mi ahora es un libro de superación personal.

Seguido de ese libro vino la serie entera de Harry Potter bajo la cual me mantuve como un fiel seguidor de las aventuras que Harry, acompañado de sus entrañables amigos, me tuvieron en constante desesperación, ansia y  emoción hasta mis 17 años cuando leí el último libro con una gran tristeza, no por el fin de la serie, sino porque el libro carece de calidad. Me tocó vivir el crecimiento de Harry Potter, el revivir de la bruja del hielo, las niñas (y algunos niños) con libros como ladrillos que trataban sobre algo así como vampiros (sí… los leí), la saga con malas ventas de Resident Evil, el largo viaje de Frodo y el comienzo de las aventuras de Éragon jinete de Dragón. A la par se presentaron a mi Eusebio Rubalcaba y su Hilito de sangre, José Agustín con De perfil y La tumba, Carlos fuentes y el aburridísimo pero magnifico Aura, Márquez con su inigualables cuentos, sus Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, Pacheco y El principio del Placer y obviamente Batallas en el desierto y finalmente Oscar de la Borbolla y Las vocales malditas. A medida que leía un texto y seguían apareciendo más historias ante mí resultó más fácil tener claro lo que significaban los buenos escritores y aquellos que solo querían entretener, que no hacían literatura, sino te hacían pasar un rato agradable pero después de leerlos un vacío era lo que los acompañaba. 

Al entrar a la universidad me despedí por completo con Cazadores de sombras de esa “literatura Juvenil” que ha venido lentamente a invadir nuestros estantes ocupando un gran espacio con mucho vacío y silencio en el interior. El señor de los anillos podrá ubicarse en las librerías en el área de jóvenes, pero es una literatura universal bastante rica en contenido, no merece que le pongan al lado el Amanecer de Mayer. No satanizo este tipo de textos porque ni siquiera infunden en mi un sentimiento más que de vacío.

¡Pero David! Mínimo los jóvenes están leyendo. Éste es uno de los lugares comunes que ha venido a impulsar este tipo de libros. Los niños si necesitan libros infantiles, la gente falsa, presuntuosa, farolera, y creída también necesitan libros especiales de esos que te dicen que es la vida y como vivirla. Pero los jóvenes no.

Un niño aún no entiende lo grandioso y complicado que puede ser el mundo, está adquiriendo las armas para introducirse en una segunda sociedad que ya no será su familia: la escuela. Necesitan libros que les enseñen el nombre de los animales, que les muestren otros universos, otros mundos, otras personas, otras formas de vivir, libros que los hagan despertar y que los conviertan en ciudadanos con ganas de conocer, ya no se diga de leer, sino de saber.

Los jóvenes ya no son niños, son seres que se están formando un carácter y que tienen la mente en todo, concentrando su interés en las ganas por parecer o simular las sensaciones de los adultos, así los escuchamos decir que se enamoraron perdidamente, que conocieron al amor de su vida o que se sienten decepcionados y traicionados por el destino. Son seres muy capaces de pensar y de discernir entre lo que está bien y mal, entre lo que les gusta y lo que no. Son reflexivos con sus limitaciones derivadas de su naturaleza en la edad y de ello hay que prendernos para ahondar en sus mentes y detonar algo que los ayude a ser más críticos y pensantes de lo que ya son. Lewis Caroll en su ensayo Alimentar la mente habla un poco de que así como nuestro cuerpo refleja la manera en la que llevamos una dieta, nuestra mente hace lo mismo con los que le damos a digerir. Por ello no creo que esté mal leer ocasionalmente algo que nos relaje y no nos haga pensar demasiado, sólo para pasar el rato, pero eso no quiere decir que vamos a leer un texto sin calidad. Generalmente los sentimientos de enamoramiento y dramas del corazón que expresan los jóvenes son meras fantasías de las que vendedores como Meyer se han colgado y han decidido hacer la línea sobre la que van a trabajar sus obras, adornan el tema con más lugares comunes y los rellenan de paja de colores para que los jóvenes no se despeguen de estos tabiques de papel.

Pero existe otro tipo de personas que tocan los mismos temas para las mismas personas… y los demás. Escritores -no solo autores- de obras con contenido bastante rico. El joven ya entiende una gran parte del mundo y ya posee ciertos referentes a los cuales asirse ante un texto con calidad. No necesita que lo engañemos más y que le demos un hueso para que esté entretenido, necesita carne, sustancia, verdaderos textos, y es que cuando enfrentamos el vampiro de Crepúsculo contra el de Drácula no solo hablamos de un personaje mejor desarrollado, sino que engloba un discurso bastante complejo, un texto que puede ser leído bajo diferentes miradas y que nos va a significar algo de carácter trascendente.

Actualmente la diferencia entre “literatura juvenil” y los textos que pueden leer los jóvenes se ha acentuado mucho y está línea que los separa es la calidad. Peter Pan podrá parecer un cuento sencillo pero es una novela con una idea bastante firme y con un mensaje saturado de información. Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo para muchos resulta un cuento clásico, pero es un discurso de crítica social un tanto desagradable. Algunas veces queremos textos que sólo nos hagan pasar un buen rato y que no confundan nuestra cabeza, pues esos textos existen y no por ello carecen de calidad.

Motivado por la curiosidad sobre el producto que ofrecemos decidí revisar la novedad y boom en ventas de la “literatura juvenil” y así fue como después de treinta páginas le retiré mi oportunidad a la serie de Los juegos del hambre que se maneja bajo la misma fórmula exitosa y llena de paja. Una historia que por cierto nos remite (por no decir que medio copia) a Battle Royale de Koushun Takami públicada en 1999 y que tiene mucho mas interés que una obra con cierto sentido nacionalista.

Creo que los jóvenes somos bastante capaces de leer un buen texto y que hay que darle una oportunidad a aquellos verdaderos autores y escritores que se esfuerzan en crear una novela y no un producto de venta, que existen muchas historias bien contadas y que con el recomendarlas a alguien según sus gustos podremos convencerlos de darles una oportunidad de la que no se arrepentirán.

Leyendo: Frankenstein se lleva el pastel.


Mary  Wollstonecraft Shelley dio vida a uno de los personajes más importantes de todos los tiempos. Su nacimiento en la novela de Frankenstein o el Moderno Prometeo sería el inicio de muchas apariciones a las que el personaje, ya de dominio público, haría aparición. Películas, series de televisión, caricaturas e incluso; el regreso a los libros. Ha circulado por tantos lugares que se ha deformado su nombre y de ser “el monstruo del doctor Frankenstein” ha pasado a ser Frankenstein a secas.

Durante su recorrido en el mundo se ha visto envuelto en diferentes historias: le han conseguido novia, lo han casado, acomodado algunos hijos, incluido en un familia, integrado a la sociedad, conseguido trabajo, cambiado el nombre, modificado el look y muchas variaciones que sufren los personajes cuando se vuelven de dominio común. Frankenstein se lleva el pastel de Adam Rex es una de esas adaptaciones que se le han hecho a este personaje clásico pero que en cierta medida recupera mucho de lo que pocas personas, que conocen e intentan trabajar sobre él, consiguen. Me refiero a la integración de muchos de los elementos que acompañan su recorrido en el mundo y que de cierta forma se han convertido en clásicos, en referentes o en ideas que acompañan a Frankenstein en su mención: otros personajes e incluso nuevas historias.

Adam Rex es un (pinche y sensual hombre guapo con cara de interesante) artista e ilustrador estadounidense nacido el 16 de mayo de 1972 en Ohio. Su carrera cuenta con diversas publicaciones: ilustraciones en libros de temática fantástica, dibujos para cartas de juegos de roll y libros para niños de los que él mismo ha hecho las historias y las ha ilustrado. Su técnica es muy versátil. Aunque la predominante es el uso de las acuarelas no se limita a ésta, usa fotoshop, colage, dibujo, lienzos y algo de fotografía. Su estilo es muy de la estética Sci-Fi incluyendo elementos referenciales, posturas o escenarios que nos remiten a cuentos fantásticos, de ciencia ficción, de terror o de mundos mágicos, en su mayoría medievales. Personajes de folklore, clásicos o monstruos que han atormentado culturas enteras. En su obra vemos que es conocedor de todo ello y que probablemente sea de lo que se ha alimentado y le ha inspirado a crear muchos de los textos (visuales en su mayoría) que nos ofrece. Es probable que Adam haya visto infinidad de veces esas magnificas películas interpretadas por Boris Karloff o las dirigidas por James Whale entre 1930 y 1940 y que sean de sus gusto las actuaciones de Colin Clieve, Vincent Price o la misma Elsa Lanchester en el papel de la novia de Frankenstein quien también interpreto a la primera niñera en Mary Poppins.

Es una persona con un sentido del humor bastante desarrollado y que sabe arrancarte una sonrisa con facilidad, todas sus publicaciones infantiles ridiculizan a los monstruos y los exponen haciéndonos pasar un buen rato. Ésta publicación es en cierta forma la segunda parte de Frankenstein Makes a Sandwich, y digo en cierta forma puesto que no es la secuela, solamente retoma muchos de los personajes de esa primera obra para insertarlos en un nuevo libro. Él mismo advierte en el inicio del libro, a manera de broma, que tras el éxito de su primer libro de monstruos y el despilfarro de dinero que vino con la fama, tuvo que sentar al propio Frnakenstein a escribir este nuevo libro. Frankenstein se lleva el pastel es un libro infantil que trabaja sobre una temática: la boda de Frankenstein.  Así Drácula por accidente come pan de ajo en una boda o al Jinete sin cabeza se le echa a perder su calabaza teniendo que sustituirla por una lata de jugo de la misma. Todo este humor lo narra en dos páginas que dura cada uno de los cuentos que él mismo ilustra, pequeñas historias con algún tema bien definido, el de ser una carta de presentación, el cuarto donde escribe Allan Poe, el Blog del Jinete o un comic en el que el hijo de Drácula se parece mucho a Charlie Brown. El estilo que escoge Adam para  contar estas bonitas y sencillas historias son rimas con mucho ingenio, breves y musicales, que en el ejemplar en español han sido traducidas conservando todos estos detalles. Todo el libro se disfruta con facilidad, es atractivo visualmente y no solo los niños se divierten leyendo lo que Adam nos tiene para contar.

Finalmente les dejo la página de Adam para que le den una checada a su trabajo que está ¡¡¡pfffft!!!

http://www.adamrex.com/ ¡disfrútenlo!

Leyendo: El ladrón de sueños.


No tenía idea de que Bernardo Fernández, también conocido como BEF, era un novelista, cuentista e ilustrador de diferentes obras. Recordaba su pseudónimo por una novela gráfica de Juan Villoro que pensé  era una copia de Indiana Jones. Después de hojearla me di cuenta de que solamente retoma el tema del objeto de leyenda pero que no es lo mismo y mucho menos un plagio de la historia.

Recientemente he estado leyendo obras con mucha violencia, con escenas desagradables o que te revuelven las entrañas, con cuadros de sexo que dejan poco a la imaginación. Al encontrarme con El ladrón de sueños de BEF pude tomar un respiro de todo aquello que me hace volar la cabeza generando imágenes muy pesadas y sorprenderme ante un texto agradable, bonito, fácil y atractivo para un determinado público. Leer a BEF no implica poner a pensar y sobrecalentar el cerebro, lo único que hace falta es dejar que las palabras nos hagan imaginar esos dos universos donde nos sitúan los narradores.

El ladrón de sueños cuenta la historia del Dr. Ventosa, Andrea y unos niños que han sido secuestrados por el mismo doctor. Es una novela para niños un poco grandes y para jóvenes con ganas de entretenerse, y claro, también para todo aquel que tenga entusiasmo por leerlo. Los narradores son uno omnisciente que a la par de la voz de Andrea, el otro narrador, irán contando la historia de un científico loco obsesionado con la idea de crear una consola de videojuegos generadora de pesadillas que serán robadas por el Somnirraptor, el mejor invento del doctor Ventosa. Una maquina mitad robot, mitad insecto, que tiene un detector de pesadillas el cual lo conduce a aquellas cabezas que tienen sueños desagradables por las noches. En la historia jugará uno de los papeles principales Andrea. Un día en el que se queda a dormir con su mejor amiga para jugar el WaRP II, consola producida por HumaCorp, empresa en la que trabaja el Dr. Ventosa, Andrea tiene una pesadilla que la despierta y alcanza a ver a un gigantesco insecto que está por robar aquel sueño incomodo que afecta a su amiga. Ella brinca para atrapar al Somnirraptor y termina aferrándose a él saliendo por la ventana del edificio, encaramándose en una aventura nocturna en la que se encontrara con los niños secuestrados, que tienen curiosos nombres populares para muchos de nosotros remitiéndonos a un gato y sus amigos de pandilla. Los niños fueron secuestrados por el doctor para ser sometidos a un eterno sueño generador de pesadillas que se convertirán en videojuegos.

Así entre un México ficticio se genera una historia contada con humor y fluidez que reúne entre sus páginas la aventura, la ciencia ficción, los mundos virtuales de los videojuegos, la amistad, la fantasía y el amor.

La historia viene ilustrada por Patricio Betteo, quien nos muestra muy a su estilo la idea que tiene sobre los personajes y los escenarios. En lo personal, preferiría que fueran omitidas estas imágenes pues el texto por sí mismo es capaz de hacer que lo imaginemos todo sin problemas, aunque claramente éste elemento lo hace más atractivo para su principal público. Algo que podría confundir un poco al joven lector es la manera en la que está segmentado el libro puesto que los capítulos siguen el orden de las fases del sueño pero también hay un inserto de temporalidad ajeno a lo que sucede en el tiempo del relato principal, no es muy complicado, solo hay que prestar atención a esta parte que sirve muy bien para causar un poco de tensión y emoción en la historia.

No es un libro complicado y mucho menos pretende ser la mejor novela, pero consigue lo que se propone que es entretener a un público joven con un idioma familiar y bien emplead