Leyendo: Frankenstein se lleva el pastel.


Mary  Wollstonecraft Shelley dio vida a uno de los personajes más importantes de todos los tiempos. Su nacimiento en la novela de Frankenstein o el Moderno Prometeo sería el inicio de muchas apariciones a las que el personaje, ya de dominio público, haría aparición. Películas, series de televisión, caricaturas e incluso; el regreso a los libros. Ha circulado por tantos lugares que se ha deformado su nombre y de ser “el monstruo del doctor Frankenstein” ha pasado a ser Frankenstein a secas.

Durante su recorrido en el mundo se ha visto envuelto en diferentes historias: le han conseguido novia, lo han casado, acomodado algunos hijos, incluido en un familia, integrado a la sociedad, conseguido trabajo, cambiado el nombre, modificado el look y muchas variaciones que sufren los personajes cuando se vuelven de dominio común. Frankenstein se lleva el pastel de Adam Rex es una de esas adaptaciones que se le han hecho a este personaje clásico pero que en cierta medida recupera mucho de lo que pocas personas, que conocen e intentan trabajar sobre él, consiguen. Me refiero a la integración de muchos de los elementos que acompañan su recorrido en el mundo y que de cierta forma se han convertido en clásicos, en referentes o en ideas que acompañan a Frankenstein en su mención: otros personajes e incluso nuevas historias.

Adam Rex es un (pinche y sensual hombre guapo con cara de interesante) artista e ilustrador estadounidense nacido el 16 de mayo de 1972 en Ohio. Su carrera cuenta con diversas publicaciones: ilustraciones en libros de temática fantástica, dibujos para cartas de juegos de roll y libros para niños de los que él mismo ha hecho las historias y las ha ilustrado. Su técnica es muy versátil. Aunque la predominante es el uso de las acuarelas no se limita a ésta, usa fotoshop, colage, dibujo, lienzos y algo de fotografía. Su estilo es muy de la estética Sci-Fi incluyendo elementos referenciales, posturas o escenarios que nos remiten a cuentos fantásticos, de ciencia ficción, de terror o de mundos mágicos, en su mayoría medievales. Personajes de folklore, clásicos o monstruos que han atormentado culturas enteras. En su obra vemos que es conocedor de todo ello y que probablemente sea de lo que se ha alimentado y le ha inspirado a crear muchos de los textos (visuales en su mayoría) que nos ofrece. Es probable que Adam haya visto infinidad de veces esas magnificas películas interpretadas por Boris Karloff o las dirigidas por James Whale entre 1930 y 1940 y que sean de sus gusto las actuaciones de Colin Clieve, Vincent Price o la misma Elsa Lanchester en el papel de la novia de Frankenstein quien también interpreto a la primera niñera en Mary Poppins.

Es una persona con un sentido del humor bastante desarrollado y que sabe arrancarte una sonrisa con facilidad, todas sus publicaciones infantiles ridiculizan a los monstruos y los exponen haciéndonos pasar un buen rato. Ésta publicación es en cierta forma la segunda parte de Frankenstein Makes a Sandwich, y digo en cierta forma puesto que no es la secuela, solamente retoma muchos de los personajes de esa primera obra para insertarlos en un nuevo libro. Él mismo advierte en el inicio del libro, a manera de broma, que tras el éxito de su primer libro de monstruos y el despilfarro de dinero que vino con la fama, tuvo que sentar al propio Frnakenstein a escribir este nuevo libro. Frankenstein se lleva el pastel es un libro infantil que trabaja sobre una temática: la boda de Frankenstein.  Así Drácula por accidente come pan de ajo en una boda o al Jinete sin cabeza se le echa a perder su calabaza teniendo que sustituirla por una lata de jugo de la misma. Todo este humor lo narra en dos páginas que dura cada uno de los cuentos que él mismo ilustra, pequeñas historias con algún tema bien definido, el de ser una carta de presentación, el cuarto donde escribe Allan Poe, el Blog del Jinete o un comic en el que el hijo de Drácula se parece mucho a Charlie Brown. El estilo que escoge Adam para  contar estas bonitas y sencillas historias son rimas con mucho ingenio, breves y musicales, que en el ejemplar en español han sido traducidas conservando todos estos detalles. Todo el libro se disfruta con facilidad, es atractivo visualmente y no solo los niños se divierten leyendo lo que Adam nos tiene para contar.

Finalmente les dejo la página de Adam para que le den una checada a su trabajo que está ¡¡¡pfffft!!!

http://www.adamrex.com/ ¡disfrútenlo!

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Leyendo: La verdadera historia de los superhéroes


¡POW! ¡BAM! ¡¡¡ZAZ!!! ¡KAABOOOM! A muchos de nosotros la simple mención de estas onomatopeyas nos remite a una golpiza propinada por los grandiosos héroes que nos han acompañado de manera directa o indirecta en nuestra vida.

El tema de los superhéroes nunca se ha dejado de lado y se ha trabajado en todo tipo de artículos: videojuegos, ropa, series, películas, mochilas, loncheras, refrescos y un sin fin de productos de uso común. ¿Quién de nosotros puede decir que no tuvo algún objeto de un superhéroe? Son figuras que pertenecen al mundo ya de manera autónoma, un referente universal que ha traspasado todos los límites y que sigue en constante evolución (linterna verde ahora es gay, por ejemplo). Todos sabemos que cada uno de ellos es el resultado de un terrible destino al que ahora tendrán que afrontar con valor y que si no fuera por ellos, nuestro mundo (generalmente nuestro mundo se reduce a E.U.A.) quedaría destruido por fuerzas que continuamente lo están agrediendo.

La figura de estos personajes ha causado impacto en la sociedad, se incluye en la cultura pop y continuamente vemos escenas de estos íconos que ahora dan vida a discursos sociales, políticos y religiosos. Partiendo de la idea de que el superhéroe es aquel quien da la vida por sus seres amados, capaz de afrontar todo tipo de adversidades por mantener el bien de quienes, en cierta medida dependen de él, surge el libro La verdadera historia de los Superhéroes de Dulce Pinzón.

El libro de Pinzón nos muestra una serie de inmigrantes inmersos en la sociedad estadounidense, con empleos que sirven para su mantenimiento y el de la familia. Las fotografías vienen acompañadas del nombre de la persona que sirve como modelo, su lugar de origen, el trabajo que actualmente hace y la aportación en dólares que hace a su familia. Pero la fotografía nos ofrece un discurso bastante claro; al estar disfrazados nuestros modelos con el atuendo de un superhéroe como Batman o Wonder Woman se descubre esta idea del ser que deja todo para el bienestar de los que ama. Los vestuarios corresponden al oficio de cada persona: “Luis Hernández del estado de Veracruz trabaja como de moledor en New York. Manda a casa 200 dólares a la semana” reza el pie de una fotografía que muestra a Luis Hernández haciendo su trabajo en el traje de La Mole de los Cuatro Fantásticos.

Así vemos en cada una de las páginas que componen el libro héroes reales, puede que no para el mundo, pero sí para sus familias. Después del incidente del 11 de septiembre, Dulce Pinzón prestó atención a las personas que estaban ahí y cuyo final resulto trágico. Es probable que ya se hayan visto algunas de estas fotografías, pues circularon durante algún tiempo en la red y en nuestras bandejas de entrada, pero es en este título que entendemos completo el discurso de la fotógrafa y su trabajo descubriendo La verdadera historia de los superhéroes.