¿Literatura Juvenil?


Recuerdo cuando leí mi primer libro. Tenía ocho años y mi abuela, de vista ya muy cansada, me pidió que día con día le leyera algunas páginas de un libro sobre dragones, caballeros, magia y amor. Para mí no era nada más que eso, para mi abuela era un libro lleno de enseñanzas sobre la vida con las que estaba de acuerdo, para mi ahora es un libro de superación personal.

Seguido de ese libro vino la serie entera de Harry Potter bajo la cual me mantuve como un fiel seguidor de las aventuras que Harry, acompañado de sus entrañables amigos, me tuvieron en constante desesperación, ansia y  emoción hasta mis 17 años cuando leí el último libro con una gran tristeza, no por el fin de la serie, sino porque el libro carece de calidad. Me tocó vivir el crecimiento de Harry Potter, el revivir de la bruja del hielo, las niñas (y algunos niños) con libros como ladrillos que trataban sobre algo así como vampiros (sí… los leí), la saga con malas ventas de Resident Evil, el largo viaje de Frodo y el comienzo de las aventuras de Éragon jinete de Dragón. A la par se presentaron a mi Eusebio Rubalcaba y su Hilito de sangre, José Agustín con De perfil y La tumba, Carlos fuentes y el aburridísimo pero magnifico Aura, Márquez con su inigualables cuentos, sus Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, Pacheco y El principio del Placer y obviamente Batallas en el desierto y finalmente Oscar de la Borbolla y Las vocales malditas. A medida que leía un texto y seguían apareciendo más historias ante mí resultó más fácil tener claro lo que significaban los buenos escritores y aquellos que solo querían entretener, que no hacían literatura, sino te hacían pasar un rato agradable pero después de leerlos un vacío era lo que los acompañaba. 

Al entrar a la universidad me despedí por completo con Cazadores de sombras de esa “literatura Juvenil” que ha venido lentamente a invadir nuestros estantes ocupando un gran espacio con mucho vacío y silencio en el interior. El señor de los anillos podrá ubicarse en las librerías en el área de jóvenes, pero es una literatura universal bastante rica en contenido, no merece que le pongan al lado el Amanecer de Mayer. No satanizo este tipo de textos porque ni siquiera infunden en mi un sentimiento más que de vacío.

¡Pero David! Mínimo los jóvenes están leyendo. Éste es uno de los lugares comunes que ha venido a impulsar este tipo de libros. Los niños si necesitan libros infantiles, la gente falsa, presuntuosa, farolera, y creída también necesitan libros especiales de esos que te dicen que es la vida y como vivirla. Pero los jóvenes no.

Un niño aún no entiende lo grandioso y complicado que puede ser el mundo, está adquiriendo las armas para introducirse en una segunda sociedad que ya no será su familia: la escuela. Necesitan libros que les enseñen el nombre de los animales, que les muestren otros universos, otros mundos, otras personas, otras formas de vivir, libros que los hagan despertar y que los conviertan en ciudadanos con ganas de conocer, ya no se diga de leer, sino de saber.

Los jóvenes ya no son niños, son seres que se están formando un carácter y que tienen la mente en todo, concentrando su interés en las ganas por parecer o simular las sensaciones de los adultos, así los escuchamos decir que se enamoraron perdidamente, que conocieron al amor de su vida o que se sienten decepcionados y traicionados por el destino. Son seres muy capaces de pensar y de discernir entre lo que está bien y mal, entre lo que les gusta y lo que no. Son reflexivos con sus limitaciones derivadas de su naturaleza en la edad y de ello hay que prendernos para ahondar en sus mentes y detonar algo que los ayude a ser más críticos y pensantes de lo que ya son. Lewis Caroll en su ensayo Alimentar la mente habla un poco de que así como nuestro cuerpo refleja la manera en la que llevamos una dieta, nuestra mente hace lo mismo con los que le damos a digerir. Por ello no creo que esté mal leer ocasionalmente algo que nos relaje y no nos haga pensar demasiado, sólo para pasar el rato, pero eso no quiere decir que vamos a leer un texto sin calidad. Generalmente los sentimientos de enamoramiento y dramas del corazón que expresan los jóvenes son meras fantasías de las que vendedores como Meyer se han colgado y han decidido hacer la línea sobre la que van a trabajar sus obras, adornan el tema con más lugares comunes y los rellenan de paja de colores para que los jóvenes no se despeguen de estos tabiques de papel.

Pero existe otro tipo de personas que tocan los mismos temas para las mismas personas… y los demás. Escritores -no solo autores- de obras con contenido bastante rico. El joven ya entiende una gran parte del mundo y ya posee ciertos referentes a los cuales asirse ante un texto con calidad. No necesita que lo engañemos más y que le demos un hueso para que esté entretenido, necesita carne, sustancia, verdaderos textos, y es que cuando enfrentamos el vampiro de Crepúsculo contra el de Drácula no solo hablamos de un personaje mejor desarrollado, sino que engloba un discurso bastante complejo, un texto que puede ser leído bajo diferentes miradas y que nos va a significar algo de carácter trascendente.

Actualmente la diferencia entre “literatura juvenil” y los textos que pueden leer los jóvenes se ha acentuado mucho y está línea que los separa es la calidad. Peter Pan podrá parecer un cuento sencillo pero es una novela con una idea bastante firme y con un mensaje saturado de información. Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo para muchos resulta un cuento clásico, pero es un discurso de crítica social un tanto desagradable. Algunas veces queremos textos que sólo nos hagan pasar un buen rato y que no confundan nuestra cabeza, pues esos textos existen y no por ello carecen de calidad.

Motivado por la curiosidad sobre el producto que ofrecemos decidí revisar la novedad y boom en ventas de la “literatura juvenil” y así fue como después de treinta páginas le retiré mi oportunidad a la serie de Los juegos del hambre que se maneja bajo la misma fórmula exitosa y llena de paja. Una historia que por cierto nos remite (por no decir que medio copia) a Battle Royale de Koushun Takami públicada en 1999 y que tiene mucho mas interés que una obra con cierto sentido nacionalista.

Creo que los jóvenes somos bastante capaces de leer un buen texto y que hay que darle una oportunidad a aquellos verdaderos autores y escritores que se esfuerzan en crear una novela y no un producto de venta, que existen muchas historias bien contadas y que con el recomendarlas a alguien según sus gustos podremos convencerlos de darles una oportunidad de la que no se arrepentirán.

Viendo: De Roma con amor.


Imaginemos una película con Gael García, Ana Claudia Talancón, José María de Tavira, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Matthew McConaughey (Ay wey), Jonny Weston, Abigail Breslin, Michael Cera y una aparición casual de Silvia Pinal (o alguien del estilo, igual no es muy importante, sólo le vamos a hacer una aparición casual). Ahora, escogemos los que se vean mejor juntos y tengan algún tipo de coincidencia en su carrera actoral cómo que sus películas gusten al mismo público o que se caractericen por interpretar algún tipo de cintas. Luego a estos grupos les hacemos una historia que valla de acuerdo con sus perfiles y estas historias las sacamos de otras películas que ya hallamos dirigido, le aplicamos formulas por las que ya nos conocen en el mundo del cine y por qué no, una de las historias trata sobre nosotros, porque muchas de las películas que hemos dirigido ya tratan sobre nosotros. Las shitstorias suceden todas en la capital de México, el fabuloso DF, pero no en el que se vive día con día, sino en el que nos anuncian los comerciales de agencias turísticas. Así todo pasa en el zócalo del DF al atardecer, en un café de La Condesa, en la colonia Roma, en las ruinas del centro, en el palacio de San Idelfonso, en una de las típicas chalupas de Xochimilco, en una Terraza de algún hotel o restaurante de “buen gusto” o en una calle escondida que se vea sumamente bonita. Listo. Ahora sólo falta la música, qué mejor que ambientar con ritmos latinos o con boleros, todo dependiendo del contexto, siempre canciones de esas por las que nos caracterizamos en el extranjero. Iniciar el filme con una canción famosa, no el Rey porque esa no va con lo que queremos retratar, qué tal… qué tal cielito lindo o mejor aún, un bolero famosón, uno del Flaco de Oro, ¡O Bésame mucho! ¡Sí! Esa me gusta, también la pondremos al final para despedirnos de un Distrito Federal de sueño, será orquestada o con mariachi. Tenemos cuatro historias con los actores listos para hacer su trabajo, con una fotografía de tríptico turístico y un ambiente que hemos cuidado hasta el mínimo detalle sea agradable, encantador, cozy por donde veamos. La ropa de los actores ciertamente corresponde a estos personajes comunes y casuales de México que en la vida real nadie usa. La historia de nuestro personaje, es la de nosotros mismos porque siempre somos el centro de nuestros filmes menos cuando no. La película comienza, suena Bésame mucho, vemos los títulos seguidos de imágenes del Distrito Federal soñado e irreal, atractivo y antojadizo, nos conduce la cámara como por un pequeño tour hasta que nos topamos con un personaje pintoresco (otro elemento de trípticos de viajes que al final de la cinta dirá lo mismo que éste primero pero que nos lo mostrará en otra visita al Distrito Federal) cómo la señora que prepara antojitos, la vemos trabajar un rato, disminuye el volumen de la canción de inicio y la escuchamos hablar diciéndonos: En México suceden muchas cosas, infinidad de historias que pueden ser contadas, historias de amor y esperanza, de bla bla bla, sucede algo gracioso, se le quema algo en el comal, y todos nos reímos porque es graciosos según Woody Allen. Todo esto es “De DF con amor”, la nueva peli de Allen grabada en nuestro país… o en Roma, da igual, es eso.

Woddy Allen se caracteriza por ser un workaholic (como su personaje)que hace cine incansablemente y que de todo lo que hace en ocasiones tiene aciertos por los que aplaudimos su trabajo o fallas que nos hacen pensar cómo es posible que pagáramos cuarentaicinco pesos por ver eso y no El caballero de la noche asciende.  En la sala casi vacía solo una persona se atacaba de la risa y era en aquello que hacía a la película insoportable o aburrida. Cabe aclarar que soy de los que pocas cosas no les gustan, basta con ver las otras películas de las que luego hablo. Yo imploraba a los dioses que esas casi dos horas que para mi fueron seis, terminaran. Ninguna de las historias me agrado, las actuaciones de los actores tuvieron poco interés y supongo que en su mayoría fue por tener un personaje carente de provecho o ser uno que han interpretado toda su vida: ellos mismos. Me parece que lo más triste (y triste me refiero a triste en el sentido de que es triste, deprimente, nada bonito, feo en el estomago, incomodo, vergonzoso) fue ver una película de un director interpretándose a él mismo en una historia en la que nos tenemos que burlar de él puesto que así lo quiere. Reírse de uno mismo, pero hasta en eso hay formas de no ser tan pobre.

La película se compone por cuatro historias que nunca se juntan  y que no tienen relación una con la otra más allá de ser una película ya dirigía por él previamente y por estar llenas de lugares comunes y escenas pintorescas. Una amiga me dijo que con él no se sabe si está haciendo algo para reírse de nosotros o para que lo sobre interpretemos o para algo más, pero algo seguro en él es que no es un imbécil, cómo él se autodenomina en la cinta, y que las cosas no las pone así porque sí. Nos ha demostrado que en verdad sabe ser bueno y no a un nivel mediocre.

Una historia es la de un hombre que va con su mujer a Roma de luna de miel (que bonito lugar común como las lunas de miel en ciudades como Roma) y que piensa quedarse para siempre por cuestiones de trabajo. Al llegar al hotel, Milly (Alessandra Mastronardi), la esposa de Antonio (Alessandro Tiberi) – ¡Dios! hasta los nombres son casi idénticos- decide salir a hacerse un peinado y se pierde en la gran ciudad, encontrándose con una actriz famosa del cine italiano que se interpreta a sí misma (nuestra querida Silvia Pinal) quien le presenta a un actor famoso que intentará acostarse con ella, al llegar al hotel aparece un ladrón y se arruina ese encuentro sexual… aunque ella termina acostándose con el apuesto Ricardo Scamarcio, el ladrón en cuestión. Por su parte Antonio tiene que presentar a su nueva esposa a la familia, pero le han juagado una broma, no su familia, alguien más, y es que una prostituta, Penélope Teamo Cruz, ha sido contratada para él. Su familia hace acto de presencia y en ausencia de Milly la sustituta como su mujer será Penélope. Irán a comidas importantes y sucederán cosas graciosas pero que no salen de lo predecible cómo personas que reconocen a Penélope en la comida con los empresarios. La historia finaliza con ambos personajes reuniéndose en el hotel, después de haber tenido relaciones con alguien más, y decidiendo irse de Roma después de una tarde romántica en el hotel. Creo que lo mejor de ésta historia y en general en la película es Penélope, llegó, hizo su trabajo de la mejor manera y desapareció.

Otra historia es la de un arquitecto que se encuentra con un arquitecto más joven que vive con su novia quien le dice que va a llegar su amiga loca-histérica-atrapahombres a vivir con ellos por un tiempo. El arquitecto mayor (Alec Baldwin) le advierte a Jack, el joven interpretado por Jesse Eisenberg, que terminará mal, pues él ya lo vivió. El triangulo amoroso nos recuerda un poco a Vicky Cristina Barcelona a acepción de que Ellen Page, la amiga loca, es una actriz mentecata, en su personaje… y probablemente en la vida real también lo sea. Su papel como mujer que atrapa a los hombres es lo más patético y alejado de lo que puede ser una mujer loca, sensual, atractiva y peligrosa y eso es claro en tanto que Page no ha salido de su estúpido y aburrido papel de Juno. Creo que lo único bueno en lo que ha estado Page es el Origen, aunque su actuación es igual de pendeja. Su voz es irritante y nasal, hasta lenta, su actitud insoportable, su mirada, su cara, toda ella es justo lo que Allen necesitaba para el papel de la actriz nada brillante. Qué mejor que juntar en esta historia a dos actores del cine alternativo o para gente joven. Pueden adivinar en que termina, fornican en un carro, él está enamorado de ella y en el momento en el que él va a terminar con su novia ella recibe una llamada para hacer una película. Obviamente lo deja y él sigue con su novia. Primero pensé que el papel de Baldwin era innecesario, pero por el contrario es un personaje que sirve para explicar la naturaleza de los otros personajes, sirve para hablar de lo falsa que es Page en el papel de Mónica (inicial con la que inicia María Elena, el personaje de Penélope en Vicky Cristina, no hay relación probable pero me pareció curioso) y nos explica su forma de actuar, citar frases de escritores sin conocer sus obras, en sí de hablar de todos estos posers intelectuales.

La historia de Benigni es sobre un hombre normal, común en Roma, de esos que se levantan todos los días y tienen una rutina y una oficina y una familia y un carro y demás cotidianidades. De momento, sin saber por qué, se vuelve famoso y él al preguntar sobre su fama le responden que es famoso por ser famoso, que hay muchos famosos que sin hacer nada solamente hacen eso: ser famosos… tremenda barrabasada y mensaje de fabula. La historia es aburrida hasta el cansancio y Benigni nos fastidia con una más de sus interpretaciones que tanto detesto. Si lloraron con Bambi y La vida es bella tengan por seguro que con esta van a reír eternamente y entonces es hora de leer El diario de Ana Frank que también es detestable… a mi parecer cabe aclarar. La historia concluye en que deja de ser famoso y pide nuevamente atención. Se encuentra a su ex chofer y éste le dice otro mensaje muy de cuento y enseñanza de vida.

Finalmente, la historia que menos me aburrió, fue la del mismo Allen quien interpreta a un jubilado hombre de la industria musical. Allen viaja a Roma para conocer a su futuro yerno, el guapo de Flavio Parenti en el papel de Michelangelo (por qué no una María más en nuestra película) quien conoció a la tierna actriz con cara de mustia Alison Pill interpretando a Hayley, quien, por qué no también está metida en el mundo de las artes. Allen está en desacuerdo con ese matrimonio y en una comida familiar, mientras  Giancarlo (Fabio Armiliato), el padre del novio, se está bañando, se escucha una angelical y talentosa voz que proviene de la regadera. Allen se maravilla y decide convertirlo en una estrella de ópera. La tradicional familia que nos intenta mostrar Allen se rehúsa y viene un enredo en el que al final Giancarlo se convierte en un cantante de ópera de regadera. La puesta en escena sólo puede ser con Giancarlo dentro de una regadera en el escenario, de lo contrario no podría cantar con ese talento suyo. Al final las criticas son buenas para con el cantante de arias pero para el personaje de Allen (no importa el nombre, todos sabemos que es Allen) desfavorecedoras e incluso lo llaman imbécil, palabra que Allen “no entiende” y la adopta con fingido gusto.

Sé que siempre les recomiendo algo para ver. Esta ocasión les recomiendo que vean Batman: el caballero de la noche asciende o Spiderman. Pero ésta no, no paguen el cine y cómprenla después para verla en la comodidad de su casa. O vean un anuncio de turismo por Europa, lo mismo pasó con Media noche en París. Espero la nueva película de Allen, que siempre nos da algo de qué hablar y por favor, el que Allen sea Allen no es gracioso, lo gracioso es que un director haga algo gracioso de verdad. El renombre a la hora de la calidad no le da o le resta puntos a algo.

Leyendo: El pequeño Larousse de la cocina.


¡Oh si! ¡¡OH SI!! FINALMENTE EN MIS MANOS UN BUEN LIBRO. Un libro con el que me identifico, que me transmite ideas, sentimientos, que puede transportarme a diferentes lugares, que genera en mi sentimientos y emociones diversas, que me hace dar gracias a la vida que me ha dado tanto, que me involucra con él, que se convierte en un compañero de viaje, un libro casi de cabecera, que podría amar, que me a cautivado desde el momento en el que lo toque. Tan grande como la Biblia, tan rico en contenido como el Quijote, tan lleno de sabor como los Chilaquiles, tan atractivo como Peña… ejem… como yo. Un libro que me vio, lo vi y supimos que nuestra unión era un vinculo de amor puro.

“Mas de 1800 recetas internacionales” reza la portada, El pequeño Larousse de la Cocina cumple lo que promete, puede que no esté lleno de imágenes y que a manera de diccionario nos deje ver un mundo encerrado que busca ser despertado en nuestras cocinas, que busca lugar en los platos y que exige alojar su contenido en nuestro estomago, no es un libro cualquiera para personas que cocinan, es un libro de cocina para cualquier persona que va desde lo mas básico hasta platillo inimaginables y a veces ridículamente extraños.

El pastel Saboyano está listo para ser sacado del molde mientras los camarones se fríen lentamente con hierbas de olor y ajo picado, el globo yace sucio en el fregadero por el delicioso punto de turrón que aguarda capear los camarones que ya están casi en su punto. La ensalada Du Barry esta fresca en un recipiente y los comensales al parecer están por llegar, son muchos debido a un sazón que has tenido tiempo de practicar con los años, tu madre, tu abuela te han pasado esas recetas tan deliciosas que parecían difíciles en un principio pero que ahora atesoras y preparas con habilidad. Recetas de todas partes del mundo, recetas que hacen que las personas, babeen y por las que yo, en lo personal, quiero que los demás prueben.

El este diccionario de recetas facilita la vida a todos los que no tiene idea de que es el punto de turrón, los picos blandos, cuándo sacar un pastel del horno, cómo reparar merengues o como rellenar un pollo sin muchos problemas. Una excelente opción para todos aquellos que decidan y que quieran experimentar con los demás sabores de la cocina que aguardan nuestra llegada.

Leyendo: Verde Blanco Rojo en la cocina mexicana.


Dicen que a un hombre se le enamora por la comida, que el amor le entra por la panza…

Yo no hablo por todos los hombres pero sí hablo por mí, que soy un hombre bastante complicado en sus gustos pero muy fácil de complacer, y esto se debe a mi dificultad para hacer elecciones y más cuando me presentan muchas posibilidades. Pongamos un ejemplo: llegas a un lugar donde venden desayunos y la carta es todo lo que tú quieres pero sólo puedes escoger uno de esos productos, finalmente te decides y ves que tiene posibilidades de combinación, que con pollo, que con cecina, con huevos, con tocino… entonces haces tu elección, llega el mesero y te pregunta que con qué los chilaquiles,  tú le respondes un poco avergonzado: “¿Se puede con todo menos huevos?”, el mesero te ve extrañado y formula la pregunta que causa eco en tu cerebro y te hace pensar en cuánto amas la cocina mexicana: “¿Verdes o rojos?”… Pues… diría… ¡bandera!

Lo más delicioso de la cocina mexicana, sin importar el estado del que provenga, es que se ha mantenido con el tiempo, tratando de ser lo más cercano a la cocina real, la cocina que todo mexicano come y no la alta cocina mexicana que incluye ingredientes que, por lo general son casi imposibles de encontrar. La cocina mexicana tiene historia y los mexicanos la hemos cuidado con mucho recelo, somos cuidadosos al pasar las recetas y mucho más a la hora de prepararlas (cuando generalmente terminamos agregando algo extra).

Fue una sorpresa la mía cuando buscando en los estantes un libro de cocina me encontré con el Verde blanco rojo en la cocina mexicana de Ricardo Muños Zurita. Al principio fingí desinterés debido a que generalmente los libros de cocina mexicana o los recetarios se dedican a la alta cocina. No es porque piense que es mala comida, sino porque necesito cantidades abundantes de alimento para poder funcionar como es debido. Sin embargo dije: David, por qué no hojearlo, ya fingiendo menos mi desinterés, y así lo hice.

Imágenes deliciosas, olores imaginarios, colores vivos y lo mas importante: recetas netamente sacadas de las cocinas mexicanas, tamales, pipián, moles, adobo de cerdo huasteco, aguacates rellenos de jaiba, calabacitas rellenas de elote, chileatole, chiles en nogada, papadzules, lomitos de Valladolid, rajas con crema, queso en hierbas mexicanas, pulques y demás recetas listas para ser puestas a fuego y luego a la mesa.

El libro es bastante útil para aquellos que quieren incursionar en la preparación de los sagrados alimentos, para aquellos que ya no se nos bate el arroz y para los que orgullosamente son las señoras (o señores) de la casa y se las saben de todas todas en la lumbre. Las recetas, que en algunos casos son complicadas, resultan bien explicadas y se muestran fáciles para la preparación, además de que al inicio cuentan con una nota del autor referente al platillo en cuestión. El libro se divide en: Verde, Blanco, Rojo, Tricolor y Recetas complementarias, contando con un glosario para aquellos que desconozcan algunos de los ingredientes.

En cuanto al autor no tengo más que decir que es un antropólogo de la cocina mexicana, o así se le ha denominado por el interés y la atención que ha prestado a la gastronomía de nuestro país. Las recetas tratan de apegarse a lo tradicional y las buenas costumbres de las cocinas, es un cocinero que se ha formado en cocinas parisienses y estudios en el extranjero, pero por encima de ello, hijo de familia mexicana con un restaurante de sabores de la costa.Un libro completo y listo para ponerse a la mesa… que, además, estoy seguro, lo quiere mi mamá.

Leyendo: La melancólica muerte del Chico Ostra.


 

“El niño de ojos de clavo

de estaño en un solo día terminó de montar su árbol

Pero se veía muy raro

pues él mismo no veía.”

 

 

Así cuenta uno de los pequeños relatos que nos ofrece el genio de cabellos retorcido detrás de Batman, El extraño mundo de Jack, Marcianos atacan, Joven manos de tijeras y tantos filmes que a lo largo de un tiempo nos han hecho pensar en que el cine de Holliwood no sólo está lleno de explosiones y dramas, si no que está la posibilidad de construir dentro del mismo formato algo distinto, y cabe decir, no es cine independiente o “de arte” como lo catalogan en algunos videocentros.

La melancólica muerte del Chico Ostra es un libro publicado en diciembre de 1999 (no se si esto tenga que ver con que Burton tiene una relación intima con la navidad) y que trae entre sus páginas muchos personajes con diferentes historias, la mayoría de ellos, niños con problemas de contacto social, seres solitarios y con desvaríos que yacen en su naturaleza, relatos que a manera de cuentos en rima dan vida a pequeños fragmentos de la historia de estos personajes, con los que titula generalmente cada uno de sus cuentos.

El título del libro lo toma del cuento más extenso que tiene lugar en un matrimonio donde un niño nace siendo mitad ostra a quien da muerte su propio padre. Cada uno de los relatos viene acompañado de ilustraciones que el mismo Burton dibujó, así que si ya conocemos su estilo y toda su estética sabremos de qué tipo de niños estaremos hablando. Algunas de las imágenes precisan de colores y otros son más que claros dibujados con unas cuantas líneas grises y manchones de lápiz.

Se que probablemente estarán pensando… ¡Pero David! El libro fue escrito en inglés, cómo te atreves a decir de esa manera que es un buen libro si ni siquiera has leído los textos originales y las traducciones en muchos de los casos se distancian del texto original o hace que este pierda su sentido y mas cuando tratamos textos en rima, no se puede pensar en la fidelidad absoluta de un texto que encima contiene la genialidad del maestro Burton y que bla bla bla bla… pues si, para aquellos que digan eso el libro también cuenta con los cuentos en inglés, digo, para que veamos en su totalidad el valor del libro.

Título que recomiendo para todos y todas las edades, para niños y niñas que estén cansados de las princesas que besan sapos y para señores y señoras que quieran un cuento para antes de irse a dormir.

Leyendo: Bartleby el escribiente.


“Me llamaban Ismael”, así dice una línea de una canción que me recuerda a mi mejor amiga y a uno de mis escritores favoritos; me lo recuerda por el nombre del personaje principal en una novela clásica sobre una ballena blanca.

Me refiero al mismísimo Herman Melville y su gigantesca Moby Dick, tan grande como la ballena… de la que no voy a hablar, sino que hablaré de uno de sus cuentos más simbólicos, tristes y para algunos, adelantado a su tiempo, un cuento que ha sido publicado miles de veces y estudiado por diversas ciencias sociales, que muestra una imagen de nihilismo tras un velo que aún no es descrito, del que Vila-Matas adopta la idea para su obra Bartleby y compañía.

Bartleby, el escribiente, publicado en 1856, es un cuento clave en la literatura inglesa donde Melville trabaja con un momento de su propia vida en el cual no tenía ganas de vivir ni hacer nada, donde el hecho de la existencia por la existencia dejó de ser válido y se convirtió en el motivante del ser para existir; es decir, la perdición del sentido llevada a los extremos.

Bartleby es un hombre joven que trabaja como escribiente pero que con el transcurso del tiempo deja de hacer las cosas, deja de encontrar una razón para seguir haciendo algo, es sorprendente la manera en la que el desgano lo va inundando y más aún cómo no notamos esta transformación en él: nos resulta ajena y extraña, la entendemos cuando ya es muy tarde para nosotros y para él.

Melville tuvo una vida llena de tropiezos e incidentes que lo desmotivaron, orillándolo a pensar que su literatura no serviría de nada, pero al conocer a Hawthorne se le revela algo importante para que siga escribiendo, ambos han alcanzado la eternidad, el mismo Melville lo dice después de largas charlas con su amigo y tras comprender que su obra sería recordada.

En sus relatos y obras encontraremos personajes desarrollados en el ámbito psicológico, algunos piensan que debería ser considerado dentro de los modernistas en la literatura, pues así como Kafka, Joyce y Proust, su literatura guarda un serio sentido en el reflejo de esta nueva psique social o colectiva. Sin embargo sus relatos no dejan de mostrar el estilo acostumbrado por los demás autores de su época, aunque Melville se ve mucho más desenvuelto y desenfadado que sus coetáneos, como Hawthorne, por ejemplo.

Actualmente existen muchas ediciones que tienen por contenido este cuento no tan breve. La editorial Veracruzana, en su colección “Biblioteca del Universitario” ha decido incluirla junto con otros de los principales cuentos del autor mientras que la editorial Nórdica ha decidido hacer una edición dedicada únicamente al cuento con ilustraciones de Javier Zabala, Premio Nacional de Ilustración 2005, quien ha ilustrado mas de 60 libros en todo el mundo, sin duda una edición lista para ser disfrutada por el lector.

Escuchando: Two Door Cinema Club


OOOh! si, si! yeah yeah yeah! jajajaj

No sé qué pensar honestamente de esta banda, pues en una forma que intenta tener un sonido muy propio consigue recordarnos a muchas otras bandas, pero al intentar compararla nos damos cuenta de que no, de que si tienen un sonido propio.

Bandas a las que me recuerdan son Friendly Fires, Foals, The Wombats y los deliciosos chicos de The Temper Trap.

Su historia es la siguiente: en el 2007, en Irlanda del Norte, Alex Trimble, vocalista, dueño de la guitarra eléctrica y el encargado de los sintetizadores, y Sam Halliday, también guitarrista y vocal, se conocieron en los scouts, pero no se relacionaron mucho hasta que coincidieron nuevamente en la universidad, donde conocieron a Kevin Baird, bajista y también vocal.

Estos chicos son otro punto en la historia de mi iPod, probablemente llegarán a ser de los más escuchados, pues el ritmo en sus melodías y la voz que acompaña cada uno de los acordes de manera exacta, una voz que no tiene pretensiones de alcanzar agudos muy intensos o de hacer cosas de esas muy impactantes, noup, es una voz dulce que a lo a lo largo de toooodas las melodías consigue alegrarte y ponerte muy de buenas

Les dejo el link del myspace para que se alegren como yo y anden de puntitas en calzoncitos por su cuarto

http://www.myspace.com/twodoorcinemaclub

y les dejo un video de una canción que me encanta de ellos.

Nota sobre el video: la cara de Alex me da algo de flojera al inicio.

Nota: 3 tacos de papa para la cena son muchos tacos, pffft

Nota dos: Ámense los unos a los otros y a los otros y a los otros y a los otros y así hasta que nos amemos todos.

Wooff wooff!


Ven chiquito! Así comenzó mi día de trabajo.

Mientras bajaba las escaleras de la librería vi ante mí a un chiquito hermoso que me veía sorprendido. Al llegar al último escalón se asustó y salió corriendo, yo di la vuelta a la sección de juveniles y sentí sus ojos posados en mi espalda… o mi trasero, no se bien. Dí la vuelta y me miro fijamente, seguí adelante y me siguió, luego regresé a la entrada y pregunte que si venía con alguno de los clientes y me respondieron que no, mientras el chucho no dejaba de verme, parecía que entendía todo. Me dirigí al baño y le dije, mmmm ven chiquito, y me siguió por todo el patio. Al llegar a la entrada del baño que le digo, espérame tantito, que se sienta. Voy entrando y me pregunta Maciel, mesero estrella, es tu perro, no, entonces ushcale.

Al salir del baño ya no estaba el tuso y me puse triste, preocupándome por su destino, pregunté a Maciel y contestó que lo había corrido. Fui a llorar con Luz, quien me contó que el can tiene dueña y que siempre entra y sale, que es súper lindo y bien educadito, como yo.

Eso me hizo pensar en mi segunda perra, que al llegar a mi casa, dos días antes la encontré escondida abajo de una silla y preguntando a mi madre de quién era me contó la historia de que encontró una cachorrita hermosa por la calle y tocando timbres y preguntando gente no dio con el dueño, así que se la llevó a la casa… ¡Feliz cumple Dabitch!

Actualmente la señorita es una mascota muy consentida, glotona y que ladra a modo de conversación. Su bello nombre, Kopa, que significa ladrido en la familia de la lengua Eslava.

Con todo esto quiero decir que los perros callejeros son bastante agradables, la mayoría, mi hermana se acerca y los acaricia sin miedo. Son animales que valen mucho, que su valor no es monetario, pero que tienen una historia que los aproxima a seres mas reales y menos objetos. Ayer caminando por una plaza entre a preguntar por el costo de una Bull Dog y no me la bajaron de 25 mil, con certificado, vacunas y… ¡Chip!, ¡Un puuuuto chip!, ¿qué significa eso?. Se que sirven para evitar la perdida de perros, evitar los perros abandonados. En verdad es una solución posible, no del todo porque es una minoría la que pagará por tatuar o poner un chip identificador a su perro. (La federación Canófila Mexicana tatúa sin costo y los chips se colocan solo si el perro pertenece a una raza pura).

Pero ¿qué sucede con los perritos callejeros? ¿Acaso tienen menos valor que los demás perros como perros? ¿Yo valgo menos que un niño rubio por mi color de piel? OBVIO NOOOOOOOO!!! PPPPPPPPFFERGIUSHGUL! NOOO!. Los perros también tienen el mismo valor que los demás, tal vez las características de la raza si sean importantes dependiendo del hogar y los dueños que tendrá pero para ello puedes escoger el perro en casas de adopción.

Por qué no adoptar, por qué no darle amor a otro ser que probablemente te lo valla a devolver.

Me despido recomendándoles que amen mucho a sus mascotitas.

Nota: Esterilicen a sus animales… y también a sus esposos, no habría perros en la calle jeje.