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Pipol, estoy muy confundido, como cuando tienes una de esas tareas que no puedes resolver porque falta algo que no ves, y las soluciones que encuentras no dan el resultado idóneo. Está todo lo que ha ocurrido en Culiacán y pendejamente he pensado “wey, qué pedo con AMLO” porque una parte de mi lo odia como odia a EPN y a Calderón y a Fox y a Marín y a Moreno Valle y Blanca Alcalá y a todas esas personas que han estado en el poder donde yo he vivido, haciendo miles de cosas horrendas, pero la neta todo lo comento desde aquí, en la mesa del comedor (desde mis privilegios, como se dice ahora con la moda de los privilegios), pero la neta es que estoy muy pendejo por no entender nada o por creer que puedo emitir un comentario con una postura clara y tajante, como si yo que todo lo veo y todo lo juzgo tuviese además la razón y supiera qué pedo. Sí, AMLO dice “fuchi, güacala” y suena ridículo, pero no creo y nunca he creído en él, como no creía en Anaya o Meade… o el Bronco, Andrés Manuel me cagaba menos que Anaya y mas que Meade (pero ese wey es del PRI) pero aún me cagaba y lo sigue haciendo, pero wey, ¿cómo se solucionaba el problema?

 

Sí, el liberar a Ovidio no da un mensaje, sino que sí se puede leer claramente como “pidos” o como “ya wey, pinche pendejo”, “tranquilo”, pero ¿qué de novedad hay? “El viernes 1 de mayo, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) atacó y derribó un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana con la misma estrategia de los terroristas en Medio Oriente: utilizando un lanzacohetes de fabricación rusa –diseñados para destruir tanques– y aprovechando el factor sorpresa para dañar la aeronave con un impacto directo o con la onda expansiva” inicia una nota de Animal Político del 5 de mayo del 2015, cuatro años después podemos considerar la magnitud de poder y formas de defensa que tiene el narco y todas sus organizaciones, vamos, están cabrones. Lo que ocurrió con la liberación no me pareció “el mensaje que da AMLO de un estado fallido” como se dice de forma impresionista, sino una acentuación de cómo están las cosas y de que AMLO tampoco tiene idea de como actuar, y digo tampoco porque en efecto es él y los que le precedieron, pero él juzgaba todo, desde su lugar tan tranquilo como el nuestro, desde donde sea que estemos. Es como cuando alguien te dice “así no se hace” y hasta te indica cómo deberías de resolverlo y todo porque parece que tiene las soluciones, entonces te pone hasta la madre y le dices “si tan chingón entonces hazlo tú” y madres, tampoco puede resolverlo.

 

Nuestro problema es que lo vemos todo de forma binaria y absoluta y percibiéndolo todo donde nosotros somos el centro, desde nuestra realidad y nuestros privilegios (porque wey, ni modo que hable desde los privilegios que no tengo o los no privilegios que tampoco tengo) y es un problema que tenemos por ser humanos, como si ese sí fuese nuestro pecado original, el ser binarios: o abortas o no, o se casan las personas no hetero o no, o son personas o no, o como carne o no, o eres mujer o no, o AMLO es el salvador o no y así hasta el simple “salsa verde o roja” cuando puedes pedir de ambas, tacos campechanos y permitir que las personas tomen sus propias decisiones sin afectar a terceros desde ese pensamiento que sólo admite dos puntos, la nuestra y la de los otros que puede ser errada o acertada si coincide o no con la nuestra porque no somos politólogos pero ahí estamos, opinando como si por ello nos pagaran, siendo los críticos de cine, ¿quieres que todo mundo tire en tu contra? adopta una postura neutra, que si el Joker se te hizo disfrutable pero no una obra maestra, ya vas a tener a los que te lapidan porque “sí es una puta joya, lo mejor del cine” y los que “no se puede disfrutar si está bien aburrida y su argumento bla bla bla”, así, bien radical el pedo de los críticos del mundo, y está bien ser crítico si te preparas para ello, si tienes las bases teóricas para serlo, si no, sólo eres un pinche chamaco caguenge como yo lo he sido miles de veces, donde he cambiado mi postura muchas veces, porque no existe una verdad absoluta, y siempre las estoy probando para ver cuál me gusta más, porque tratando de ser vegetariano subí mil kilos y el chiste de la vida es la dieta balanceada pero no puedo llevarla bien, “pero los animalitos”, “pero el sabor”, “pero los nutrientes”, “pero la ecología” pero ah que la chingada.

 

Por eso no entiendo y estoy confundido, o le das lo que quiere al narco o te impones y muere un chingo de gente. “Nel wey, pues se tiene que sacrificar un poco, no le puede entregar el estado así al narco, no son abrazos no balazos” y sí, no es nuevamente esa dualidad donde los abrazos suprimen los balazos, claramente, pero wey, yo jamás he escuchado un disparo así, en caliente, y la primera vez que vi un arma portada por alguien que no era policía se me erizaron los pelos del culo, y si tanto estamos con lo de las vidas que hay que salvar y todo eso por qué no pensamos en las vidas de allá, a huevo, nosotros estamos de este lado, tranquilitos, sólo leyendo las noticias, escribiendo en nuestro celular desde la taza de baño mientras cagamos a gusto “enojándonos”, porque al jalarle ya estamos pensando en qué vamos a comer, pero wey, si estuviésemos encerrados en el baño, cagándonos de miedo, porque escuchamos balazos, viendo como todo se incendia y explotan los carros, seguro que no diríamos lo mismo y pediríamos una solución, así que nuevamente no sé, no tengo la más mínima idea de qué se haga pero creo que también es importante que dejemos de buscar la aprobación de los demás, tratando de pertenecer a los únicos dos clanes que parecen existir, porque wey, yo también soy binario en chingos de cosas, como en la iglesia, que me súper surra.

 

Sí wey, les juro que a mi también me caga el “fuchi, guácala” y el decirles a los delincuentes que se porten bien y piensen en su jefecita, wey, neta ese don está de la verga, pero los anteriores también y sí, al wey le entregaron un cagadero, eso es verdad, pero también su “fuchi, guácala” no está cambiando nada y no va a cambiar nada y él sabía lo que le entregaban, digo, sugirió haber preparado su presidencia desde hace sexenios cuando se lanzó como candidato por primera vez, pero tampoco es como que el wey pueda darle reset a esta madre ya toda jodida, pero tampoco se ve que esté haciendo algo de lo que dijo para que no sea reset, porque sus abrazos no balazos es literal, no era la forma abstracta de decir que las cosas iban a cambiar sin violencia, es literal, como la persona que le dice a su pareja te voy a comer y pensamos que se van a comer a besos y pum, se come a su pareja, literal, en cachitos guardados en el refri, porque la gente no está feliz, feliz, feliz, pero no es él quien nos hizo infelices, pero tampoco están cambiando las cosas, porque no es Andrés Manuel, es la figura que ahorita él encarna y debería de asumir, la del presidente que representa todo un gobierno que no hace diferencia entre sexenios sino sólo aumenta horrorosamente como una mancha voraz, como el surimi de Ninel, así, bien pinche erróneo.

 

Pero wey, qué hacemos, qué vergas hacemos. A nosotros nos falta ser críticos chingones, no de cine ni de música, sino de la realidad, pero cómo si menospreciamos la filosofía y las humanidades, pero claro, esas no producen un iPhone 11, pero sí, esas te van a ayudar a entender por qué pagar treintaysesmilvaritosenElektra por uno es poco inteligente y justo.

 

Pipol, neta, qué se puede hacer.

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Cosas de Libreros 31


Cliente: (A un niño de aproximadamente cinco años) ¿Entonces qué libro le vas a pedir a los Reyes Magos?

Niño: Ninguno, quiero unos…

C: No puedes pensar así, les tienes que pedir un libro de lo que sea, uno bonito, no te van a traer sólo juguetes.

N: Pero ya tengo muchos libros y tú no me compras juguetes.

C: Pues no creo que los Reyes te traigan algo de juguetes con esa actitud.

N: Pero no les voy a pedir libros y me he portado bien.

C: Por eso te van a traer libros. Tienes que pedir cosas que te hagan crecer mentalmente, cosas importantes y para niños maduros e inteligentes.

N: No, son los Reyes y me traen juguetes.

C: Te van a traer un libro y se acabó. Escoges el que quieres y ese te traen. (Se dirige a mi) Recomiéndanos un libro para que le traigan los Reyes Magos.

Y: (Al niño) ¿Qué es lo que más te gusta?

N: Star Wars.

Y: Tengo libros de Star Wars.

C: ¿De verdad?

Y: Sí.

C: Muéstranoslos.

N: Pero no quiero un libro, no les voy a pedir eso.

Y: (Busco libros de Star Wars. Se los muestro al niño) Mira están todos estos.

C: (Revisando los precios) Están muy caros.

Y: Son los que tenemos por el momento.

C: ¿No hay unos como de cincuenta o setenta pesos?

N: Papá, quiero esté (muestra uno de seiscientos pesos).

C: Pero ese es muy caro.

N: Por eso se lo voy a pedir a los Reyes Magos y este me van a traer.

Cosas de Libreros 30


Señor: Hola.

Yo: Buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?

S: Me gustaría saber por qué no tienes nada de Navidad.

Y: ¿Se refiere a algún libro?

S: No, me refiero a que en las otras librerías ponen en las ventanas anuncios y otras cosas de Navidad.

S: Pues no sabría decirle.

C: Seguramente el dueño o los dueños no celebran la Navidad porque son de otra religión.

S: No tengo la menor idea, señor.

C: Deberías tú de poner algo ¿o tampoco celebras Navidad?

S: Sí celebro pero no es mi negocio.

C: Pues podrías dar propuestas, seguramente te darían un ascenso.

S: No sé.

C: Seguro no quieres ascender.

S: Señor, ¿le puedo ayudar con algún libro en especial?

C: No.

S: Bien, pues disculpe pero tengo que atender a más clientes.

Cosas de Libreros 28


Autor: (entra con una carriola y su bebé) Hola.

Yo: Buenas noches, ¿en qué le puedo ayudar?.

A: En nada, es que necesita ver los libros para poderse dormir.

Cosas de Libreros 25


(Esto no sucedió en la librería, sino en el área de restaurante, pero los únicos testigos fuimos mi compañera de audiovisuales y yo)

Clienta: (desde su mesa a alguien que va pasando) Disculpa te puedo molestar con la… ¡perdón!

Cliente: (Vestido con camisa blanca y pantalón negro, igual que los meseros) ¿Disculpa? (Da medio giro, pone cara de enfado y mientras se señala de arriba a abajo con ambas manos, como si fuese un galán de cine, le responde a la clienta en un tono muy grosero y despectivo) ¿Acaso parece que trabajo aquí? (Gira sobre sus talones y sale caminando con enfado).

Cosas de Libreros 24


Clienta: Buenos días, busco estos libros en la mejor edición que tengas (me tiende un papel con cuatro títulos)

Yo: Claro, se los busco enseguida (le entrego los cuatro libros que dan una suma de tres mil pesos)

C: Gracias.

Y: De nada.

C: ¿Dónde me hacen el descuento?

Y: En caja directamente… ¿descuento de qué tipo?

C: Por comprar los libros en la mejor edición.

Y: Me temo que no tenemos ese tipo de descuento.

C: Pero es una compra grande.

Y: Lamentablemente no realizamos descuentos bajo esos criterios.

C: De acuerdo, gracias.

(Se dirige a la caja, se escucha que alza la voz, se dirige el encargado de caja a donde yo estoy)

Ca: Oye, ¿que tú le autorizaste un descuento a la señora por la cantidad y los libros que lleva?

Y: No, le acabo de decir que no.

(Mientras vemos cómo se dirige a donde está el gerente, me acerco a ver qué dice)

C:… y vea la cantidad, son unos libros muy buenos y en estas ediciones que nadie paga y yo sí, así que es necesario que otorguen el descuento, les estoy comprando algo que se les va a quedar porque nadie lo compra.

Y: Disculpe, me parece que le había comentado que no hay ese tipo de descuentos.

C: Por eso vine a hablar con tu jefe.

Y: ¿Y por qué en la caja dijo que yo le había autorizado un descuento?

C: Eso no dije.

Ca: Sí, eso me dijo.

C: Ahora soy mentirosa.

G: Lamento no poder brindarle el descuento, discúlpenos, pero contamos con…

C: Pero entiendan, que si no se los compro yo nadie se los va a comprar.

Y: Ese no es problema, esos libros los tenemos a consignación y si no se venden se devuelven a la editorial.

C: Pero se están perdiendo de la venta más alta del día.

Y: Puede ser, aunque nuestras ventas más altas están al rededor de los quince mil pesos.

C: Eso es mentira.

Y: …

Ca: …

G: …

C: Pues entonces quédate con tus libros, piensa que por ese tipo de cerrazón muchas librerías están cerrando, por gente como ustedes. Por pensar así las librerías en Alemania ya no existen.

(Botó los libros y salió enojada).

Cosas de Libreros 23


Señora: Hola, buenos días.

Yo: Hola, buen día ¿en qué le puedo ayudar?

S: ¿Quisiera saber si puedo pegar un cartel en tus anuncios?

Y: Me parece que sí pero primero tienen que ser autorizados por los encargados.

S: ¿Y cómo le hago?

Y: Si gusta se lo doy a mi gerente, ¿de qué es el anuncio?

S: Es de una librería que está por aquí, estamos por abrir entonces para que su público también sepa que aquí ya hay otro lugar donde pueden comprar.

Y: Claro… yo le paso su cartel al gerente… espero que lo puedan pegar… gracias (me deja su cartel y se despide muy sonriente. El cartel no lo autorizaron)