Cosas de Libreros 53


Señor: ¡Es que no es posible! Me cobran un libro y cuando llego a mi casa encuentro que no está en las bolsas, me están robando. Exijo que me devuelvan el dinero que me cobraron, no voy a pagar por algo que no me llevé.

Gerente: Pero me aseguran que el libro sí se lo pusieron en las bolsas, quizás se cayó en su carro. Si gusta podemos revisar el video de seguridad para…

S: Ah, entonces soy un mentiroso, ¿creen que no revisé antes? tiene que saber que se han perdido de un cliente potencial, gracias a mi tienen grandes compras, no pienso recomendarlos más. (Sale enojado)

(Los videos son revisados y se observa que en efecto el cliente se llevó el libro. El cliente regresa unos días después).

Señor: Buen día. Respecto al libro, no se preocupen, al final apareció.

Leyendo: Las calles de arena


Saber introducir a los personajes en un mundo ajeno al suyo es un recurso interesante de ver cómo se maneja. Un portal o un lugar donde convergen los universos y que es difícil de encontrar. Al hacerlo, el afortunado o desafortunado, según sea el caso, no estará del todo consiente de cómo regresar o cómo volver al que era su mundo. Ya ubicado en este nuevo universo, su vida tomará un camino desconocido, sufrirá un proceso de transformación en el que tantas experiencias harán del personaje un ser metamorfoseado. Algunos dirían que incluso es un proceso catártico.

ImagenLos portales hacia estos lugares extraños generalmente se encuentran de manera coincidente cuando el personaje está en un momento difícil en su vida, en la hora de tomar decisiones que lo afectarán para siempre o cuando es necesario que aprenda una lección por su comportamiento. Por ejemplo: en Las crónicas de Narnia; el león, la bruja y el armario los niños están sufriendo los daños de la guerra y se encuentran solos en una casa extraña en la que tienen prohibido jugar, correr o gritar. Cada uno de ellos aprende una lección importante, considerando que es un cuento infantil. En Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, Alicia tiene un comportamiento “impropio” de las niñas de su edad y en su recorrido por el país de las maravillas se encontrará con los personajes que encarnan los arquetipos de la sociedad correspondiente al siglo XIX, siendo éste un tema del que Carroll quiere hablar con soltura y juzgarlo con personajes fantásticos y grotescos llenos de rasgos que los identifican con las personas de dicho siglo. En Las calles de arena de Paco Roca atrae la manera en la que entramos a un callejón del que nunca podrá salir un joven que pierde su nombre y está en riesgo de perder su identidad.

En su obra, Paco Roca trata de mostrarnos todas sus influencias sin andarse con ocultamientos referenciales, es directo y nos convida lo que le gusta y lee, todo aquello de lo que alimenta su espíritu. La historia es la de un hombre perdido en un callejón en donde conoce personajes que se comportan de manera extraña: un hombre que no deja de revisar una lista de objetos para emprender un viaje, una chica que escribe cartas para repartirlas ella misma debido a que tiene mucho que decir, un vampiro que colecciona todo tipo de objetos, un señor que nunca sale pero se dedica a hacer mapas a escala 1×1, un señor vivo que se prepara para la muerte desde que nació y muchos otros personajes que harán la estancia del chico sin nombre en el hotel “La torre” una aventura cargada de buen humor.

Me parece que en determinado momento el cómic pretende ser un tanto moralista, dejar una enseñanza sobre el mundo y la vida, por ello está tan lleno de lugares comunes como la moraleja del hombre que vivía en la oscuridad y cuando descubrió el mundo del sol decidió “vivir como Dios manda”. En definitiva, me parece que a Paco le cuesta superar la novela Arrugas por la que ganó prestigio y que además tiene un contenido de mayor interés, la forma en la que toca el tema del envejecimiento es bastante loable. Las calles de arena es algo muy distinto, vemos un Roca con las ganas de ir construyendo una historia que en determinado momento desemboque en un clímax al que nunca se llega. La resolución de la historia es tan fácil que no te detienes a pensarla, sólo cambias de página para seguir esta secuencia que recuerda a las construcciones con fichas de dominó en la que basta con golpear la primera ficha para que las demás caigan. A esto es a lo que más se asemeja.Imagen

El prólogo es un poco confuso en la información que proporciona a la obra y es el que nos advierte del método de Paco de ir construyendo la historia en base a lo que se le va ocurriendo, no tiene bien planeado su final o el siguiente paso. Esto podría significar un punto favorable si se aprovechara del todo para irnos sorprendiendo de la misma forma que Roca lo hace al escribir el guión de la novela.

A mi parecer lo mas agradable son los dibujos, que están llenos de detalles, no saturados pero sí con los elementos suficientes para tener la atención puesta sobre cada viñeta. Los colores son llamativos pero sin dañar a la vista, con combinaciones agradables generando ambientes calidos, que creo, son los favoritos de Paco Roca. Globos que dicen lo necesario sin ser repetitivos, dejándonos apreciar en su totalidad la obra. La introducción a un mundo que no deja ver nada de extraordinario hasta que te adentras a los rincones de ese callejón que contienen historias que refieren a Borges, Kafka, Poe, García Márquez, Melville, Cortazar y probablemente otros que se me escapan por no conocer todo en la literatura.

Un libro que, aunque refleja que a Paco Roca le falta madurar como escritor, consigue su cometido de entretener haciéndonos disfrutar de cada dialogo, viñeta, dibujo y página.