Cosas de Libreros 28


Autor: (Entra con una carriola y su bebé) Hola.

Yo: Buenas noches, ¿en qué le puedo ayudar?

A: En nada, es que necesita ver los libros para poder dormir.

Cosas de Libreros 27


Autora: (Entra y busca entre los libros de la mesa de novedades algo mientras habla con su acompañante en voz alta procurando que la gente voltee a verla) Mira, seguro que tiene que estar aquí… o quizás ya se agotó… seguro que mi libro se ha vendido muy bien… no lo veo… seguro es por eso… (se aproxima a mi).

Y: Hola, bonita noche, ¿en qué te puedo ayudar?

A: Tu mesa de Cal y Arena.

Y: ¿Disculpa?

A: Es una editorial. ¿Sí sabes?

Y: Sí, lo sé y me temo que no tengo mesa de Cal y Arena.

A: ¿Cómo que no?

Y: Pero si gustas te puedo buscar algún libro en especial.

A: Sí, busco (título).

Y: Sí lo tenemos (doy la vuelta y saco una copia que está junto a mi).

A: ¿Cuántos tienes?

Y: Cuatro contando esta copia.

A: ¿Y qué hacen ahí?

Y: ¿Perdón?

A: ¿Qué hacen ahí escondidos?

Y: Ah, no están escondidos, este es su lugar, mira (señalo y leo) “autores hispanoamericanos” y su lugar según la alfabetización por apellido.

A: ¿Pero por qué no están en la mesa de novedades?

Y: Porque esa mesa se modifica todos los días, estos libros ya llevaban mucho tiempo ahí y no se vendían, así que, como se hace con todos los libros, decidieron ponerlos en su lugar y colocar las novedades recientes.

A: Pero veo que tienes pilas de libros que no son novedades.

Y: La mesa también tiene algunas propuestas.

A: ¿Y por qué no pones el libro en las propuestas?

Y: Porque en las propuestas ponemos otros libros con posibilidad de mucha venta.

A: En tu competencia tienen más de estos libros.

Y: Bien.

A: Tienen hasta pilas.

Y: De acuerdo.

A: Entonces deberías de poner los libros para su venta.

Y: Y todos nuestros libros están a la venta, sin embargo no podemos privilegiar unos libros sobre otros tan arbitrariamente.

A: Pues si pidieras más copias de ese título podrías tener una pila.

Y: Desafortunadamente no contamos con el espacio para hacer eso.

A: Pero ahí tienes pilas con hasta cincuenta libros del mismo título. No me puedes decir que no hacen ese tipo de pedidos.

Y: (Consiente de que no habíamos discutido que ella era la autora) Sí los hacemos pero con autores de renombre, autores que venden mucho o títulos grandes. Me refiero a autores de la talla de Vargas Llosa, Isabel Allende, Murakami o algo así como Harry Potter o Juego de Tronos, de este libro sólo hemos vendido una copia en tres meses. Si gustas puedo hacer el sugerido al encargado de las compras y veremos qué pasa.

A: Muchas gracias (dejó el libro en el mostrador y salió).

Cosas de Libreros 26


Cliente: Hola, buen día, me gustaría saber si tienes el libro (inserte título) del autor (inserte un nombre).

Yo: (busco en el sistema) Sí, aún tenemos una copia, gusta que…

C: (interrumpiendo) ¿Y dónde está? No veo que lo tengas a la vista.

Y: Lo tengo en el área de poesía (lo busco y se lo doy)

C: Quiero que sepas, yo soy el autor.

Y: Un gusto conocerlo.

C: ¿Me conoces entonces? ¿Me has leído?

Y: Desafortunadamente no.

C: Pues soy poeta y este libro debe de venderse y exhibirse en tu mesa principal.

Y: Lo lamento, hace un par de años que no es novedad.

C: ¿Y eso qué?

Y: Que en nuestra mesa principal van novedades y algunas sugerencias de los que tengamos varias copias.

C: ¿Entonces es porque no es novedad?

Y: En parte.

C: Pues ponlo ahí para que se venda.

Y: Desafortunadamente los libros están escogidos, no puedo hacerlo.

C: Pero no se va a vender en su lugar.

Y: Seguro que sí, todos los libros tienen oportunidad de venderse si están en su lugar y alguien los busca.

C: ¡Colócalo como novedad!

Y: Pero no es novedad ni tiene varios ejemplares.

C: Tienes que saber y aprender que la poesía no caduca.

Y: (Buscando en el sistema) Pero desafortunadamente las remisiones sí y la de este libro ya venció desde hace tiempo, se le informó a su proveedor que pasara por la liquidación y el libro que queda de los tres que se entregaron hace dos años… y que fueron comprados por el autor.

C: (Abrió mucho los ojos, se dirigió al estante de libros en inglés y metió ahí su libro)

Cosas de Libreros 25


(Esto no sucedió en la librería, sino en el área de restaurante, pero los únicos testigos fuimos mi compañera de audiovisuales y yo)

Clienta: (desde su mesa a alguien que va pasando) Disculpa te puedo molestar con la… ¡perdón!

Cliente: (Vestido con camisa blanca y pantalón negro, igual que los meseros) ¿Disculpa? (Da medio giro, pone cara de enfado, se señala de arriba a abajo con ambas manos, como si fuese un galán de cine, le responde a la clienta en un tono muy grosero y despectivo) ¿Acaso parece que trabajo aquí? (Da media vuelta y sale caminando con enfado).

Cosas de Libreros 24


Clienta: Buenos días, busco estos libros en la mejor edición que tengas (me tiende un papel con cuatro títulos)

Yo: Claro, se los busco enseguida (le entrego los cuatro libros que dan una suma de tres mil pesos)

C: Gracias.

Y: De nada.

C: ¿Dónde me hacen el descuento?

Y: En caja directamente… ¿descuento de qué tipo?

C: Por comprar los libros en la mejor edición.

Y: Me temo que no tenemos ese tipo de descuento.

C: Pero es una compra grande.

Y: Lamentablemente no realizamos descuentos bajo esos criterios.

C: De acuerdo, gracias.

(Se dirige a la caja, se escucha que alza la voz, se dirige el encargado de caja a donde yo estoy)

Ca: Oye, ¿que tú le autorizaste un descuento a la señora por la cantidad y los libros que lleva?

Y: No, le acabo de decir que no.

(Mientras vemos cómo se dirige a donde está el gerente, me acerco a ver qué dice)

C:… y vea la cantidad, son unos libros muy buenos y en estas ediciones que nadie paga y yo sí, así que es necesario que otorguen el descuento, les estoy comprando algo que se les va a quedar porque nadie lo compra.

Y: Disculpe, me parece que le había comentado que no hay ese tipo de descuentos.

C: Por eso vine a hablar con tu jefe.

Y: ¿Y por qué en la caja dijo que yo le había autorizado un descuento?

C: Eso no dije.

Ca: Sí, eso me dijo.

C: Ahora soy mentirosa.

G: Lamento no poder brindarle el descuento, discúlpenos, pero contamos con…

C: Pero entiendan, que si no se los compro yo nadie se los va a comprar.

Y: Ese no es problema, esos libros los tenemos a consignación y si no se venden se devuelven a la editorial.

C: Pero se están perdiendo de la venta más alta del día.

Y: Puede ser, aunque nuestras ventas más altas están al rededor de los quince mil pesos.

C: Eso es mentira.

Y: …

Ca: …

G: …

C: Pues entonces quédate con tus libros, piensa que por ese tipo de cerrazón muchas librerías están cerrando, por gente como ustedes. Por pensar así las librerías en Alemania ya no existen.

(Botó los libros y salió enojada).

Cosas de Libreros 23


Señora: Hola, buenos días.

Yo: Hola, buen día ¿en qué le puedo ayudar?

S: ¿Quisiera saber si puedo pegar un cartel en tus anuncios?

Y: Me parece que sí pero primero tienen que ser autorizados por los encargados.

S: ¿Y cómo le hago?

Y: Si gusta se lo doy a mi gerente, ¿de qué es el anuncio?

S: Es de una librería que está por aquí, estamos por abrir entonces para que su público también sepa que aquí ya hay otro lugar donde pueden comprar.

Y: Claro… yo le paso su cartel al gerente… espero que lo puedan pegar… gracias (me deja su cartel y se despide muy sonriente. El cartel no lo autorizaron).

Cosas de Libreros 22


Cliente: Disculpa

Yo: ¿Sí?

C:¿Tienes “La elegancia del erizo”?

Y: Sí.

C: Me parece que en inglés se llama “The Elegance of the Hedgehog”

Y: Así es.

C: ¿Y lo tienes?

Y: ¿En inglés?

C: Sí

Y: Permíteme… no… no lo tengo.

C: En español está bien entonces.

Y: Claro.

C: Es que siempre me gusta leer las novelas en su idioma original.

Y: ¿Perdón?

C: Sí, cómo Anna Karenina.

Y: ¿La leíste en ruso?

C: No, en inglés, así se escribió, igual que La elegancia del erizo.

Y: Ok… aquí está tu libro.

C: Gracias, cuánto te debo.

Y: En caja te cobran.

Cosas de Libreros 21


Autor J: Hola, ¿dónde están mis libros?

Yo: (a sabiendas de quién es el autor) ¿A nombre de quién los reservó?

J: ¿Cómo?

Y: Sí, sus libros, los apartó ¿no?

J: No, mis libros, los libros que yo escribí.

Y: Ah claro, usted es el autor, ¿cuál es su nombre?

Cosas de Libreros 20


Cliente ya conocido por pedir constantemente cambio de materiales en todas las sucursales: Hola, vengo a cambiar este libro.

Compañero H: Claro, ¿cuál es el motivo está ocasión?

C: (suspira hondo) Ah… pues verás… soy un hombre muy confundido…

Y: ¿Ese es el motivo?

C: Sí…

(Se le realizó el cambio por el mejor motivo que nos han dado).

Cosas de Libreros 19


Cliente: Hola, oye, hace tiempo vine y tenías un libro ahí (señala la mesa de novedades que tiene aproximadamente sesenta títulos que van cambiando día con día) pero veo que ya no está, ¿sabes si aún lo tienes?

Yo: ¿Recuerda el título?

C: No

Y: ¿Autor?

C: No

Y: ¿Editorial?

C: No

Y: ¿El tema?

C: ¿Cómo?

Y: ¿De qué era o de qué trataba?

C: Ah, no mucho, era como de una mujer que hacía algo interesante, es que lo vi y me gustó mucho y pues pensé en comprarlo pero no tenía dinero en ese momento y ahora me acordé y pensé que estaría bien comprarlo porque aún me interesa.

Y: ¿Hace cuánto lo vio?

C: Hace como medio año.

Y: Señor, en medio año han pasado demasiados libros por esa mesa.

C: Sí, pero es que me interesa mucho.

Y: ¿Recuerda la portada?

C: No, creo que era roja… o rosa… o morada… o azul… pero era como de esa gama.

Y: No señor, no tengo forma de encontrar algo así.

C: Es que creo que es muy interesante, o sea, ya no me acuerdo de qué era pero si lo veo seguro que me acuerdo y ya te puedo decir de qué es, creo que sí era rojo.

Y: (Tomo el primer libro rojo que veo y se lo doy) ¿se parece a este?

C: No, bueno, tampoco es como que tengamos tiempo para jugar a las adivinanzas. ¿Entonces no lo tienes?

Y: Para decirle si lo tengo necesito el título o el autor. C: Bueno, gracias, adiós.