Leyendo: Tú me has matado


Últimamente he ojeado más cómics que de costumbre, quizá porque dispongo de poco tiempo para leer obras muy grandes y los cómics, también llamados novelas gráficas, son un tipo de texto que te satura de información en muy poco tiempo.

Buscando entre los estantes donde se ubica la novela gráfica me encontré con un título que había llamado mi atención desde hacía ya un tiempo. No tenia muy clara la idea de lo que podría tratar. Lo único que generaba interés en mi eran uno dibujos similares a esas series que transmitían en MTV cuando pasaban música y pocas caricaturas en vez de adolescentes festejando sus quince años y embarazándose a los 16. Lo primero que pasó por mi mente cuando leí el título fue una novela policíaca  algo aburrida y muy pesada, pretenciosa y con matices de intelectualidad falsa. Pero los dibujos me seguían interesando y me dí la oportunidad de conocer la historia.

Muy a la onda Lynch, con ambientes que te absorben por su extraña e incomoda calidez que consigue tenerte a ralla, Tú me has matado, cuenta una historia en dos tiempos distintos que hasta el final convergen y se despliega ante nosotros en un relato horizontal lleno de humor, drama, emoción y extrañeza de la buena.

Una pareja de policías se encuentra en medio de la nada y es allí donde cometen el primer crimen que estará ligado con el último paso de dos emisarios de Dios, de los hombres con camisa blanca y pantalón negro que andan por todos lados hablando de Dios, seguro saben de qué hablo. Así veremos desfilar ante nuestros ojos personajes sacados de un universo extraño pero en un desierto en el que su existencia es posible, mujeres de 4 pechos o la aparición del mismo Dios.

Tu me has matado es un cómic que en definitiva no es para todo tipo de público, dentro del texto encontramos algo como un discurso que se asemeja a una critica social, pero que no lo es. Hablar de policías corruptos, uno que otro marica cobarde, doctores pedófilos, agentes traidores, prostitutas reales y abusos entre los de la misma especie se aproxima más a hablar de una realidad que se vive en alguna parte del mundo, no digo vivimos porque muchos de nosotros no estamos cerca de ello. Sé que suena algo incoherente que hable de realidad cuando menciono seres extraños como extraterrestres que podrían estar presentes, pero estos elementos son los que consiguen que el relato se aleje del plano de la realidad para no caer un cómic pretencioso y aburrido de carácter absolutamente social ya que eso no es lo que pretende David Sánchez. Consigue una distancia moderada entre uno y otro y un equilibrio que agradeceremos por una historia bien contada y bien dibujada.

El trabajo de la ilustración es otro elemento que llama mi atención. De los cómics que he ojeado últimamente el dibujo es importante pero sigue en un plano ilustrativo, no alcanza las dimensiones del cómic del que hablamos. Aquí no hay diálogos largos que se acompañan de unos muñequitos diciendo esto y representando lo otro, no, aquí si hay acción dentro de cada viñeta y los globos son los necesarios. Un trabajo completo por donde se mire.

Puede que la obra tenga un defecto y es que te quedas con ganas de conocer más del trabajo de David Sánchez, quien por cierto, es un peloncito bastante simpaticón a quien si le serraba un ojo.

Les dejo una entrevista de la misma editorial donde se publica éste su primer trabajo y donde también ha publicado No cambies nunca, un cómic en el que regresan algunos de los personajes de éste universo que ha creado Sánchez. También les dejo el Trailer del libro para que tengan una idea de lo que hablo. Cabe aclarar que No cambies nunca no es una secuela de Tú me has matado, digo, para no quitarles a algunos las ganas.

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Leyendo: La esposa diminuta


¿Qué harías si un día vas al banco y estas tranquilamente esperando tu turno cuando de repente entra un ladrón?

A) Correr en círculos esperando no morir balaceado.

B) Tumbarte en el suelo.

C) Seguir las instrucciones que el señor ladrón te ordenará.

D) Salvar a todo el mundo.

E) Entregarle todo tu dinero.

¿Ya lo pensaste bien?…

¿Estas seguro?…

Si tu respuesta fue B lamento decirte que no te va a servir en este cuento… al igual que si escogieras cualquiera de las anteriores pues está vez lo que quiere el ladrón no son tus objetos de mayor valor económico, sino, emocional.

Así comienza La esposa diminuta, uno de los cuentos fabulísticos de Andrew Kaufman, multidisciplinario canadiense que tiene la facilidad de generar imágenes que nos resultan extrañas pero agradables. He de aclarar que no es el mejor cuento de éste tipo que he leído y que incluso he considerado inferior el relato con respecto a muchos otros que traen su acostumbrado mensaje y tienen mayor interés. Detesto aquellos cuentos con un mensaje de vida en el que tienes que aprovechar, disfrutar y valorar lo que tienes, me parecen lugares comunes ya muy tocados por el discurso de los “valores” en el mundo generalizándolo.

Pero entonces, ¿qué es de sorprendente en este cuento? Nada. No tiene que ser sorprendente y genial y exquisito y todos esos adjetivos que se han resemantizado por los pseudo intelectuales conocedores de textos. El texto simplemente te ofrece un relato agradable y te lo ofrece de buena manera. Una historia sencilla donde Stacey junto a un grupo de personas son asaltadas por un ladrón de objetos de valor sentimental, por ejemplo un reloj o una fotografía. Después cada uno de ellos experimentará cambios en su vida que estarán relacionados con estos artilugios y deberán averiguar la forma para que aquello termine.

A lo largo de la historia, nuestro narrador, quien es el esposo de Stacey, reflexionará sobre el amor que siente hacia su mujer y su hijo (quien en mi opinión es detestable). Hasta ahora pinta para ser una novela de Coelho, mi autor favorito[1], pero nunca pasa eso. El relato se compone de pequeñas y extrañas historias que dan fuerza, movimiento y ritmo al cuento, dejando ver una estructura sencilla y clara para ser apreciada por cualquier lector de la obra.

Las ilustraciones juegan un papel agradable, no importante pero si para acompañar las historias donde una mujer se convierte en caramelo o un hombre se le multiplican las madres. Tom Percival[2] consigue esbozar aquello que nos imaginamos sin darnos detalles de aquello. Sus imágenes no son mas que sombras que no pretenden irrumpir con todo lo que viene cocinando Kaufman. En lo personal disfruté mucho más el trabajo de Tom que el de Andrew, quizá tenga que ver con lo mucho que me gusta el trabajo de la ilustración o con que el relato no significó de gran interés para mí.

Me parece que es un buen texto para disfrutarlo ya que nos ofrece facilidad, un poco de aspiración a algo que no consigue y sobre todo, complacencia, un agrado después de leerlo. 

Les dejo el trabajo de Percibal para que lo revisen y lo amen tanto como yo. http://tom-percival.com/


[1] ¡No!

[2] El trabajo de Percibal. http://tom-percival.com/

Leyendo: Frankenstein se lleva el pastel.


Mary  Wollstonecraft Shelley dio vida a uno de los personajes más importantes de todos los tiempos. Su nacimiento en la novela de Frankenstein o el Moderno Prometeo sería el inicio de muchas apariciones a las que el personaje, ya de dominio público, haría aparición. Películas, series de televisión, caricaturas e incluso; el regreso a los libros. Ha circulado por tantos lugares que se ha deformado su nombre y de ser “el monstruo del doctor Frankenstein” ha pasado a ser Frankenstein a secas.

Durante su recorrido en el mundo se ha visto envuelto en diferentes historias: le han conseguido novia, lo han casado, acomodado algunos hijos, incluido en un familia, integrado a la sociedad, conseguido trabajo, cambiado el nombre, modificado el look y muchas variaciones que sufren los personajes cuando se vuelven de dominio común. Frankenstein se lleva el pastel de Adam Rex es una de esas adaptaciones que se le han hecho a este personaje clásico pero que en cierta medida recupera mucho de lo que pocas personas, que conocen e intentan trabajar sobre él, consiguen. Me refiero a la integración de muchos de los elementos que acompañan su recorrido en el mundo y que de cierta forma se han convertido en clásicos, en referentes o en ideas que acompañan a Frankenstein en su mención: otros personajes e incluso nuevas historias.

Adam Rex es un (pinche y sensual hombre guapo con cara de interesante) artista e ilustrador estadounidense nacido el 16 de mayo de 1972 en Ohio. Su carrera cuenta con diversas publicaciones: ilustraciones en libros de temática fantástica, dibujos para cartas de juegos de roll y libros para niños de los que él mismo ha hecho las historias y las ha ilustrado. Su técnica es muy versátil. Aunque la predominante es el uso de las acuarelas no se limita a ésta, usa fotoshop, colage, dibujo, lienzos y algo de fotografía. Su estilo es muy de la estética Sci-Fi incluyendo elementos referenciales, posturas o escenarios que nos remiten a cuentos fantásticos, de ciencia ficción, de terror o de mundos mágicos, en su mayoría medievales. Personajes de folklore, clásicos o monstruos que han atormentado culturas enteras. En su obra vemos que es conocedor de todo ello y que probablemente sea de lo que se ha alimentado y le ha inspirado a crear muchos de los textos (visuales en su mayoría) que nos ofrece. Es probable que Adam haya visto infinidad de veces esas magnificas películas interpretadas por Boris Karloff o las dirigidas por James Whale entre 1930 y 1940 y que sean de sus gusto las actuaciones de Colin Clieve, Vincent Price o la misma Elsa Lanchester en el papel de la novia de Frankenstein quien también interpreto a la primera niñera en Mary Poppins.

Es una persona con un sentido del humor bastante desarrollado y que sabe arrancarte una sonrisa con facilidad, todas sus publicaciones infantiles ridiculizan a los monstruos y los exponen haciéndonos pasar un buen rato. Ésta publicación es en cierta forma la segunda parte de Frankenstein Makes a Sandwich, y digo en cierta forma puesto que no es la secuela, solamente retoma muchos de los personajes de esa primera obra para insertarlos en un nuevo libro. Él mismo advierte en el inicio del libro, a manera de broma, que tras el éxito de su primer libro de monstruos y el despilfarro de dinero que vino con la fama, tuvo que sentar al propio Frnakenstein a escribir este nuevo libro. Frankenstein se lleva el pastel es un libro infantil que trabaja sobre una temática: la boda de Frankenstein.  Así Drácula por accidente come pan de ajo en una boda o al Jinete sin cabeza se le echa a perder su calabaza teniendo que sustituirla por una lata de jugo de la misma. Todo este humor lo narra en dos páginas que dura cada uno de los cuentos que él mismo ilustra, pequeñas historias con algún tema bien definido, el de ser una carta de presentación, el cuarto donde escribe Allan Poe, el Blog del Jinete o un comic en el que el hijo de Drácula se parece mucho a Charlie Brown. El estilo que escoge Adam para  contar estas bonitas y sencillas historias son rimas con mucho ingenio, breves y musicales, que en el ejemplar en español han sido traducidas conservando todos estos detalles. Todo el libro se disfruta con facilidad, es atractivo visualmente y no solo los niños se divierten leyendo lo que Adam nos tiene para contar.

Finalmente les dejo la página de Adam para que le den una checada a su trabajo que está ¡¡¡pfffft!!!

http://www.adamrex.com/ ¡disfrútenlo!

Viendo: De Roma con amor.


Imaginemos una película con Gael García, Ana Claudia Talancón, José María de Tavira, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Matthew McConaughey (Ay wey), Jonny Weston, Abigail Breslin, Michael Cera y una aparición casual de Silvia Pinal (o alguien del estilo, igual no es muy importante, sólo le vamos a hacer una aparición casual). Ahora, escogemos los que se vean mejor juntos y tengan algún tipo de coincidencia en su carrera actoral cómo que sus películas gusten al mismo público o que se caractericen por interpretar algún tipo de cintas. Luego a estos grupos les hacemos una historia que valla de acuerdo con sus perfiles y estas historias las sacamos de otras películas que ya hallamos dirigido, le aplicamos formulas por las que ya nos conocen en el mundo del cine y por qué no, una de las historias trata sobre nosotros, porque muchas de las películas que hemos dirigido ya tratan sobre nosotros. Las shitstorias suceden todas en la capital de México, el fabuloso DF, pero no en el que se vive día con día, sino en el que nos anuncian los comerciales de agencias turísticas. Así todo pasa en el zócalo del DF al atardecer, en un café de La Condesa, en la colonia Roma, en las ruinas del centro, en el palacio de San Idelfonso, en una de las típicas chalupas de Xochimilco, en una Terraza de algún hotel o restaurante de “buen gusto” o en una calle escondida que se vea sumamente bonita. Listo. Ahora sólo falta la música, qué mejor que ambientar con ritmos latinos o con boleros, todo dependiendo del contexto, siempre canciones de esas por las que nos caracterizamos en el extranjero. Iniciar el filme con una canción famosa, no el Rey porque esa no va con lo que queremos retratar, qué tal… qué tal cielito lindo o mejor aún, un bolero famosón, uno del Flaco de Oro, ¡O Bésame mucho! ¡Sí! Esa me gusta, también la pondremos al final para despedirnos de un Distrito Federal de sueño, será orquestada o con mariachi. Tenemos cuatro historias con los actores listos para hacer su trabajo, con una fotografía de tríptico turístico y un ambiente que hemos cuidado hasta el mínimo detalle sea agradable, encantador, cozy por donde veamos. La ropa de los actores ciertamente corresponde a estos personajes comunes y casuales de México que en la vida real nadie usa. La historia de nuestro personaje, es la de nosotros mismos porque siempre somos el centro de nuestros filmes menos cuando no. La película comienza, suena Bésame mucho, vemos los títulos seguidos de imágenes del Distrito Federal soñado e irreal, atractivo y antojadizo, nos conduce la cámara como por un pequeño tour hasta que nos topamos con un personaje pintoresco (otro elemento de trípticos de viajes que al final de la cinta dirá lo mismo que éste primero pero que nos lo mostrará en otra visita al Distrito Federal) cómo la señora que prepara antojitos, la vemos trabajar un rato, disminuye el volumen de la canción de inicio y la escuchamos hablar diciéndonos: En México suceden muchas cosas, infinidad de historias que pueden ser contadas, historias de amor y esperanza, de bla bla bla, sucede algo gracioso, se le quema algo en el comal, y todos nos reímos porque es graciosos según Woody Allen. Todo esto es “De DF con amor”, la nueva peli de Allen grabada en nuestro país… o en Roma, da igual, es eso.

Woddy Allen se caracteriza por ser un workaholic (como su personaje)que hace cine incansablemente y que de todo lo que hace en ocasiones tiene aciertos por los que aplaudimos su trabajo o fallas que nos hacen pensar cómo es posible que pagáramos cuarentaicinco pesos por ver eso y no El caballero de la noche asciende.  En la sala casi vacía solo una persona se atacaba de la risa y era en aquello que hacía a la película insoportable o aburrida. Cabe aclarar que soy de los que pocas cosas no les gustan, basta con ver las otras películas de las que luego hablo. Yo imploraba a los dioses que esas casi dos horas que para mi fueron seis, terminaran. Ninguna de las historias me agrado, las actuaciones de los actores tuvieron poco interés y supongo que en su mayoría fue por tener un personaje carente de provecho o ser uno que han interpretado toda su vida: ellos mismos. Me parece que lo más triste (y triste me refiero a triste en el sentido de que es triste, deprimente, nada bonito, feo en el estomago, incomodo, vergonzoso) fue ver una película de un director interpretándose a él mismo en una historia en la que nos tenemos que burlar de él puesto que así lo quiere. Reírse de uno mismo, pero hasta en eso hay formas de no ser tan pobre.

La película se compone por cuatro historias que nunca se juntan  y que no tienen relación una con la otra más allá de ser una película ya dirigía por él previamente y por estar llenas de lugares comunes y escenas pintorescas. Una amiga me dijo que con él no se sabe si está haciendo algo para reírse de nosotros o para que lo sobre interpretemos o para algo más, pero algo seguro en él es que no es un imbécil, cómo él se autodenomina en la cinta, y que las cosas no las pone así porque sí. Nos ha demostrado que en verdad sabe ser bueno y no a un nivel mediocre.

Una historia es la de un hombre que va con su mujer a Roma de luna de miel (que bonito lugar común como las lunas de miel en ciudades como Roma) y que piensa quedarse para siempre por cuestiones de trabajo. Al llegar al hotel, Milly (Alessandra Mastronardi), la esposa de Antonio (Alessandro Tiberi) – ¡Dios! hasta los nombres son casi idénticos- decide salir a hacerse un peinado y se pierde en la gran ciudad, encontrándose con una actriz famosa del cine italiano que se interpreta a sí misma (nuestra querida Silvia Pinal) quien le presenta a un actor famoso que intentará acostarse con ella, al llegar al hotel aparece un ladrón y se arruina ese encuentro sexual… aunque ella termina acostándose con el apuesto Ricardo Scamarcio, el ladrón en cuestión. Por su parte Antonio tiene que presentar a su nueva esposa a la familia, pero le han juagado una broma, no su familia, alguien más, y es que una prostituta, Penélope Teamo Cruz, ha sido contratada para él. Su familia hace acto de presencia y en ausencia de Milly la sustituta como su mujer será Penélope. Irán a comidas importantes y sucederán cosas graciosas pero que no salen de lo predecible cómo personas que reconocen a Penélope en la comida con los empresarios. La historia finaliza con ambos personajes reuniéndose en el hotel, después de haber tenido relaciones con alguien más, y decidiendo irse de Roma después de una tarde romántica en el hotel. Creo que lo mejor de ésta historia y en general en la película es Penélope, llegó, hizo su trabajo de la mejor manera y desapareció.

Otra historia es la de un arquitecto que se encuentra con un arquitecto más joven que vive con su novia quien le dice que va a llegar su amiga loca-histérica-atrapahombres a vivir con ellos por un tiempo. El arquitecto mayor (Alec Baldwin) le advierte a Jack, el joven interpretado por Jesse Eisenberg, que terminará mal, pues él ya lo vivió. El triangulo amoroso nos recuerda un poco a Vicky Cristina Barcelona a acepción de que Ellen Page, la amiga loca, es una actriz mentecata, en su personaje… y probablemente en la vida real también lo sea. Su papel como mujer que atrapa a los hombres es lo más patético y alejado de lo que puede ser una mujer loca, sensual, atractiva y peligrosa y eso es claro en tanto que Page no ha salido de su estúpido y aburrido papel de Juno. Creo que lo único bueno en lo que ha estado Page es el Origen, aunque su actuación es igual de pendeja. Su voz es irritante y nasal, hasta lenta, su actitud insoportable, su mirada, su cara, toda ella es justo lo que Allen necesitaba para el papel de la actriz nada brillante. Qué mejor que juntar en esta historia a dos actores del cine alternativo o para gente joven. Pueden adivinar en que termina, fornican en un carro, él está enamorado de ella y en el momento en el que él va a terminar con su novia ella recibe una llamada para hacer una película. Obviamente lo deja y él sigue con su novia. Primero pensé que el papel de Baldwin era innecesario, pero por el contrario es un personaje que sirve para explicar la naturaleza de los otros personajes, sirve para hablar de lo falsa que es Page en el papel de Mónica (inicial con la que inicia María Elena, el personaje de Penélope en Vicky Cristina, no hay relación probable pero me pareció curioso) y nos explica su forma de actuar, citar frases de escritores sin conocer sus obras, en sí de hablar de todos estos posers intelectuales.

La historia de Benigni es sobre un hombre normal, común en Roma, de esos que se levantan todos los días y tienen una rutina y una oficina y una familia y un carro y demás cotidianidades. De momento, sin saber por qué, se vuelve famoso y él al preguntar sobre su fama le responden que es famoso por ser famoso, que hay muchos famosos que sin hacer nada solamente hacen eso: ser famosos… tremenda barrabasada y mensaje de fabula. La historia es aburrida hasta el cansancio y Benigni nos fastidia con una más de sus interpretaciones que tanto detesto. Si lloraron con Bambi y La vida es bella tengan por seguro que con esta van a reír eternamente y entonces es hora de leer El diario de Ana Frank que también es detestable… a mi parecer cabe aclarar. La historia concluye en que deja de ser famoso y pide nuevamente atención. Se encuentra a su ex chofer y éste le dice otro mensaje muy de cuento y enseñanza de vida.

Finalmente, la historia que menos me aburrió, fue la del mismo Allen quien interpreta a un jubilado hombre de la industria musical. Allen viaja a Roma para conocer a su futuro yerno, el guapo de Flavio Parenti en el papel de Michelangelo (por qué no una María más en nuestra película) quien conoció a la tierna actriz con cara de mustia Alison Pill interpretando a Hayley, quien, por qué no también está metida en el mundo de las artes. Allen está en desacuerdo con ese matrimonio y en una comida familiar, mientras  Giancarlo (Fabio Armiliato), el padre del novio, se está bañando, se escucha una angelical y talentosa voz que proviene de la regadera. Allen se maravilla y decide convertirlo en una estrella de ópera. La tradicional familia que nos intenta mostrar Allen se rehúsa y viene un enredo en el que al final Giancarlo se convierte en un cantante de ópera de regadera. La puesta en escena sólo puede ser con Giancarlo dentro de una regadera en el escenario, de lo contrario no podría cantar con ese talento suyo. Al final las criticas son buenas para con el cantante de arias pero para el personaje de Allen (no importa el nombre, todos sabemos que es Allen) desfavorecedoras e incluso lo llaman imbécil, palabra que Allen “no entiende” y la adopta con fingido gusto.

Sé que siempre les recomiendo algo para ver. Esta ocasión les recomiendo que vean Batman: el caballero de la noche asciende o Spiderman. Pero ésta no, no paguen el cine y cómprenla después para verla en la comodidad de su casa. O vean un anuncio de turismo por Europa, lo mismo pasó con Media noche en París. Espero la nueva película de Allen, que siempre nos da algo de qué hablar y por favor, el que Allen sea Allen no es gracioso, lo gracioso es que un director haga algo gracioso de verdad. El renombre a la hora de la calidad no le da o le resta puntos a algo.

Leyendo: El percherón mortal.


Almadía estrena su colección de novela negra con dos aciertos y un fallo. Los aciertos son las dos novelas con las que arranca: Al lado vivía una niña, primera novela de Stefan Kiesbye, y El percherón mortal de John Franklin Bardin, que me agradó más que la primera mencionada. El fallo está en la última novela, pues El percheron mortal no es una novela negra, es una novela policiaca. La novela negra podrá provenir de la policiaca, pero la obra de Bardin no reúne las características para estar clasificada como tal.

Aclarado este punto puedo decir que El percherón mortal es un texto para aquellos que gusten de la novela policiaca y que se quieran enfrentar a un estado continuo de confusión. El libro se coge a tu mente, se la folla constantemente y no sabes donde estas en la primera mitad. Hay un interés por parte del autor en mover el suelo en el que estamos parados y no estar del todo consientes de lo que está sucediendo. Se hace de recursos sencillos y un tanto engañosos como nombres de fácil asociación por sus la letra con la que inician. Los espacios temporales perdidos harán que la historia pierda continuidad y sea confusa para que queden eslabones abiertos que con el correr de la historia se irán uniendo poco a poco, engarzándose en una historia que hasta la última página es como se completa.

Los personajes son muy desagradables, poco empáticos y sumergidos en una constante alteración de sus sentidos. Viven en mucho estrés y te lo transmiten, puede que ésta sea la razón de que quieras seguir avanzando en tu lectura sin interrumpirla. Es un texto en el que te adentras y no te suelta fácilmente. En la primera mitad te sientes perdido, cayendo a un lugar en el que no sabes donde pararás. En la segunda mitad, eres el detective que siente la necesidad de advertir que pasará, te dan ganas de gritarles a los personajes o intervenir en algo que, hasta el último momento, consideras no se está manejando de la manera correcta.

La historia está narrada en primera persona por George Matthews, un reconocido psiquiatra quien en un día de trabajo recibe la visita de Jacob Blunt, un chico que llega preocupado ya que piensa estar loco. Blunt le expone su caso: tres leprechauns le piden que haga cosas extravagantes a cambio de dinero. Él las hace desde hace un tiempo pero interesado y convencido de que se está volviendo loco decide hacer la visita al psiquiatra. Matthews presta atención a su paciente y decide acompañarlo en uno de los encuentros que tendrá Jacob con uno de los leprechauns. La sorpresa de George es grande cuando frente a él aparece un ser de baja estatura. Hasta este momento y un poco más adelante, pensaremos que el elemento de lo fantástico y su mundo se ven incluidos en éste relato, pero con el discurrir del texto desaparecerá y es entonces cuando comienzan a jugar seriamente con nuestra mente, con las expectativas que tenemos y que nos hemos ido formando sobre lo que ya se nos ha dicho. Nos vemos forzados a entrar en un estado de neutralidad para abrirnos a la idea de que todo lo posible puede y va a suceder.

La obra de Bardin trata de abordar a muchos de sus personjaes desde el conocimiento y manejo de la sique. Continuamente Matthews estará cavilando sobre acciones en los personajes que indiquen quienes son realmente, juega con ellos y trata de manejarlos a su conveniencia en determinado caso, los estudia, es el detonante para las reacciones que prevé sobre ellos, los analiza y perfila, sabe qué tipo de trato darles a cada uno por aquello que le revele el carácter. Toda esta idea la sostiene por un tiempo largo y le sirve como herramienta para darle continuidad a las acciones y no estancar el relato en un punto de incertidumbre. Quizá esto sea lo único de lo que podemos estar seguros al inicio del libro. Después lo abandona un poco para dar mayor movilidad a la narración.

Sin duda El percherón mortal  es un libro que se lee rápido por el interés que despierta en nosotros, que si bien no es un texto escrito con maestría, si hay mucha destreza en la forma en la que nos conducimos en un relato que al final nos emocionará.

Leyendo: Nueve cuentos


Desde que leí El guardián entre el centeno, entendí que en los textos de Salinger siempre hay algo que se cocina. Un texto en constante construcción dentro de nuestra cabeza que genera ideas e imágenes que nos hacen cuestionar la obra. Generalmente en la lectura de algún texto[1] reproducimos estas ideas en algo a lo que yo denomino imágenes cognitivas, (aludiendo a la lingüística pero sin ocupar el término en su totalidad), estas imágenes son el resultado de una descripción de un texto al que tenemos acceso. Las imágenes vienen con un sentido muy fuerte al que damos significación en el proceso de la comprensión de ésta. Ésta comprensión hace que entendamos la idea, la podamos digerir y produzca algo en nosotros. Los textos se ven acompañados de dos ejes importantes: la técnica y la sensibilidad.

Dicho esto quiero compartir una opinión sobre nueve cuentos que hacen eco en mi cabeza una vez terminados, no son impresionistas, no está en su naturaleza serlo. Relatos que son contados a manera de diálogos de los que se puede pensar se abusa el recurso estilístico. Narraciones que en el acto presente de la lectura no son difíciles, es más, se podría llegar a pensar que son conversaciones sin sentido, vacías o que no dicen nada. El momento en el que la bomba que las contiene detona es cuando tocas el punto final. No hay que reflexionar mucho para darse cuenta de los sentimientos que el texto te transmite, tristeza, vacío, coraje, miedo y una mirada ante la situación personal a la que dejamos de ser ajenos y en la que generamos empatía.

Salinger sentía afinidad por el mundo de los niños, por la forma en la que éstos conciben su realidad, motivo por el cual la mayoría de los relatos incluyen niños que en sentencias directas hablan del mundo. Actitudes de niños que crecen o que son el reflejo de lo que se les pide ser. Nueve cuentos en los que el mundo ha afectado a una sociedad. Existe una línea sobre la que se manejan las historias y es la guerra; soldados, mujeres desoladas, esposos muertos, hombres vueltos a la locura después de terminado su papel en la guerra.

Algunos de los personajes que toman parte en estos cuentos pertenecen a la familia Glass, una familia de ficción de la que Salinger ha creado una historia y una genealogía y de la que se habla en la mayoría de los relatos escritos por el autor. Así hacen aparición tanto en El guardian entre el centeno, nueve cuentos y Franny y Zooey. Estos personajes tienen relación con la vida del propio Salinger, por lo tanto podemos ver que el sentimiento con el que impregna a estos cuentos es algo de lo que el autor extirpa de sí.

Estos cuentos no tienen el propósito de contarnos una historia increíblemente grandiosa y magnifica o de volcarnos en impactos de imágenes pesadas que nos harán exclamar un ¡oh! Ante alguna línea (cómo lo hace en su momento Hinojosa con Un chico de cuidado). Son textos que buscan transmitirnos algo bastante grande, que alcanza inmensidades difíciles a nuestra percepción pero en las que está sucediendo algo y que con un dialogo hacen que nos demos cuenta de todo un universo, el de los personajes o nosotros, que no es estático, sino que también tiene movilidad fuera del marco visual.


[1] Todo lo que podemos leer y que va más allá de la escritura.

Leyendo: El pequeño Larousse de la cocina.


¡Oh si! ¡¡OH SI!! FINALMENTE EN MIS MANOS UN BUEN LIBRO. Un libro con el que me identifico, que me transmite ideas, sentimientos, que puede transportarme a diferentes lugares, que genera en mi sentimientos y emociones diversas, que me hace dar gracias a la vida que me ha dado tanto, que me involucra con él, que se convierte en un compañero de viaje, un libro casi de cabecera, que podría amar, que me a cautivado desde el momento en el que lo toque. Tan grande como la Biblia, tan rico en contenido como el Quijote, tan lleno de sabor como los Chilaquiles, tan atractivo como Peña… ejem… como yo. Un libro que me vio, lo vi y supimos que nuestra unión era un vinculo de amor puro.

“Mas de 1800 recetas internacionales” reza la portada, El pequeño Larousse de la Cocina cumple lo que promete, puede que no esté lleno de imágenes y que a manera de diccionario nos deje ver un mundo encerrado que busca ser despertado en nuestras cocinas, que busca lugar en los platos y que exige alojar su contenido en nuestro estomago, no es un libro cualquiera para personas que cocinan, es un libro de cocina para cualquier persona que va desde lo mas básico hasta platillo inimaginables y a veces ridículamente extraños.

El pastel Saboyano está listo para ser sacado del molde mientras los camarones se fríen lentamente con hierbas de olor y ajo picado, el globo yace sucio en el fregadero por el delicioso punto de turrón que aguarda capear los camarones que ya están casi en su punto. La ensalada Du Barry esta fresca en un recipiente y los comensales al parecer están por llegar, son muchos debido a un sazón que has tenido tiempo de practicar con los años, tu madre, tu abuela te han pasado esas recetas tan deliciosas que parecían difíciles en un principio pero que ahora atesoras y preparas con habilidad. Recetas de todas partes del mundo, recetas que hacen que las personas, babeen y por las que yo, en lo personal, quiero que los demás prueben.

El este diccionario de recetas facilita la vida a todos los que no tiene idea de que es el punto de turrón, los picos blandos, cuándo sacar un pastel del horno, cómo reparar merengues o como rellenar un pollo sin muchos problemas. Una excelente opción para todos aquellos que decidan y que quieran experimentar con los demás sabores de la cocina que aguardan nuestra llegada.