Cosas de Libreros 12


Clienta: (Buscando un libro en la pantalla táctil. La deja y se dirige al módulo de información con un compañero que estaba delante de mi cubriéndome)

Compañero M: ¿Qué tal? ¿En que le puedo ayudar?

C: Quiero el libro (menciona el título) en español porque aquí lo tienes en inglés.

M: (Busca en el sistema) Por el momento no lo tenemos, y en inglés sólo está en las sucursales…

C: ¡Ya lo sé!, ¡te dije que en español!, ¡busca ahora!, ¡Tonto!

Yo: Buenas tardes, no tenemos el libro que usted busca y no lo trabajamos en español.

C: ¿Y me lo vas a conseguir?

Y: ¿Tiene el autor?

C: Sí, está en la computadora de allá.

Y: No veo, ¿me lo repites?

C: Es este (me enseña en su teléfono).

Y: No, sólo en inglés, ¿la editorial?

C: ¿Qué?

Y: ¿La conoces?

C: No

Y: Pues está difícil entonces. Supongo que mucho menos sabes la fecha de edición.

C: Pues es de hace como veinte años.

Y: Sí, ya lo sé que en inglés es de hace veintidós años, ¿pero y en español?

C: No sé.

Y: No tengo forma de rastrearlo. Ve a librerías de segunda mano, libros usados, quizás ahí te puedan ayudar.

C: ¿Y qué tú no puedes buscarlo?

Y: Lo lamento, sólo es para clientes (se da la vuelta y sale muy enojada).

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El manual del buen librero: El buen librero (1)


El buen librero

Para poder llegar a ser un buen librero son necesarias varias cosas: los libros, los clientes, las editoriales, los proveedores, las áreas y muchas cosas que pronto serán tocadas pero primero es necesario llenar un perfil para poder ser un buen librero.

Sería un error decir que todos los libreros son iguales ya que de la misma forma en la que existen libreros (muebles) de distintas maderas también hay libreros (personas) con distintas personalidades. Sin embargo todos tenemos puntos que coinciden.

Para llegar a ser un excelente librero es necesario lo siguiente:

Amar o decir que amas los libros; una persona que se dedica a vender y negociar con libros no puede sentir odio o indiferencia por tan preciado objeto. Tampoco puede profesar un gusto promedio, similar al de las quinceañeras por algún artículo de moda. No, alguien que se hace llamar librero es quien daría la vida por los libros, quien conoce el verdadero significado de la sabiduría impresa, del registro humano entre las páginas empastadas y selladas bajo alguna editorial para ser vendidos. Es un amor que pocas personas peden entender, una relación de intimidad con el objeto, de odio a quien profane tan adorados ejemplares de algún título. Un librero no es banal, como los estudiantes de letras que subrallan sus libros, los marcan, los abren una y otra vez sin tener consideración del dolor, del sufrimiento, de la agresión que infligen sobre el libro.  El librero sabrá cuidar, proteger, limpiar, acomodar y apreciar el sacro objeto.

También es necesario conocer el material con el que se trabaja y de la misma forma en la que un jollero sabe apreciar una piedra preciosa, el librero reconocerá cuando una edición ostentosa de los diálogos de Platón realmente valga su precio y desdeñará las ediciones escolares y de bolsillo y económicas que tanto compran los que no saben de libros. Un libro no es caro bajo ningún motivo ya que lo vale, el conocimiento no tiene costo. Si alguien se queja de los costos de Gredos evidentemente se dirigirá a algún bazar a comprar la versión resumida de los registros que los clásicos nos han dejado.

Lo que sí es que existen los libros baratos y con esos pasan dos cosas: o salen a la venta porque evidentemente son malas ediciones o malos textos o jamás salen a la venta al público porque el afortunado librero es el primero en adquirir esa oferta.

Y es que el amor por los libros, la apreciación de los mismos, la riqueza que uno siente que cada página le aporta a la vida personal, el olor de un libro nuevo, el color de las tintas jamás vistas, la ruptura de un plástico que conserva impoluta alguna edición, la textura de una pasta dura o de polipiel, el peso de un catálogo de arte, el ruido de las páginas al pasar, todo eso y otras tonterías más son características que sin lugar a dudas tiene que tener un buen librero (no es necesario que sea verdadero, solo es necesario que lo diga y que lo aparente).