Cosas de Libreros 32


Niño: (No mayor a los siete años y muy grosero) ¿dónde están los libros para adultos?

Y: ¿Para adultos de qué edad?

N: Adultos como yo.

Y: Pero no eres un adulto.

N: Mi papá dice que sí soy un adulto, que puedo ver cosas que los demás no.

Y: Pero no por eso serías un adulto necesariamente.

N: Sí, porque los adultos ven cosas que los demás no.

Y: También la gente que habla con espíritus, con muertos, con seres de dimensiones oscuras. ¿Acaso puedes ver a los fantasmas?

N: No.

Y: Lo lamento, hasta que veas fantasmas te puedo mostrar los libros para adultos.

Cosas de Libreros 31


Cliente: (A un niño de aproximadamente cinco años) ¿Entonces qué libro le vas a pedir a los Reyes Magos?

Niño: Ninguno, quiero unos…

C: No puedes pensar así, les tienes que pedir un libro de lo que sea, uno bonito, no te van a traer sólo juguetes.

N: Pero ya tengo muchos libros y tú no me compras juguetes.

C: Pues no creo que los Reyes te traigan algo de juguetes con esa actitud.

N: Pero no les voy a pedir libros y me he portado bien.

C: Por eso te van a traer libros. Tienes que pedir cosas que te hagan crecer mentalmente, cosas importantes y para niños maduros e inteligentes.

N: No, son los Reyes y me traen juguetes.

C: Te van a traer un libro y se acabó. Escoges el que quieres y ese te traen. (Se dirige a mi) Recomiéndanos un libro para que le traigan los Reyes Magos.

Y: (Al niño) ¿Qué es lo que más te gusta?

N: Star Wars.

Y: Tengo libros de Star Wars.

C: ¿De verdad?

Y: Sí.

C: Muéstranoslos.

N: Pero no quiero un libro, no les voy a pedir eso.

Y: (Busco libros de Star Wars. Se los muestro al niño) Mira están todos estos.

C: (Revisando los precios) Están muy caros.

Y: Son los que tenemos por el momento.

C: ¿No hay unos como de cincuenta o setenta pesos?

N: Papá, quiero esté (muestra uno de seiscientos pesos).

C: Pero ese es muy caro.

N: Por eso se lo voy a pedir a los Reyes Magos y este me van a traer.

Cosas de Libreros 30


Señor: Hola.

Yo: Buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?

S: Me gustaría saber por qué no tienes nada de Navidad.

Y: ¿Se refiere a algún libro?

S: No, me refiero a que en las otras librerías ponen en las ventanas anuncios y otras cosas de Navidad.

S: Pues no sabría decirle.

C: Seguramente el dueño o los dueños no celebran la Navidad porque son de otra religión.

S: No tengo la menor idea, señor.

C: Deberías tú de poner algo ¿o tampoco celebras Navidad?

S: Sí celebro pero no es mi negocio.

C: Pues podrías dar propuestas, seguramente te darían un ascenso.

S: No sé.

C: Seguro no quieres ascender.

S: Señor, ¿le puedo ayudar con algún libro en especial?

C: No.

S: Bien, pues disculpe pero tengo que atender a más clientes.

Cosas de Libreros 29


Cliente: (entra con un niño en brazos) Hola, ¿dónde están tus libros para niños?

Y: Hola, si quieres te llevo.

C: Sí (nos dirigimos al área) es que es el hijo de un escritor, uno que está tomándose un café.

Y: Bien.

C: Vino a platicar con sus amigos y creo que me tiene estima. Me pidió que le cuidara a su hijo un rato. Creo que es confianza. Probablemente me recomiende con su editorial, yo también escribo.

Y: Oh, muy bien (y nos entretuvimos escogiendo libros infantiles).

Cosas de Libreros 28


Autor: (entra con una carriola y su bebé) Hola.

Yo: Buenas noches, ¿en qué le puedo ayudar?.

A: En nada, es que necesita ver los libros para poderse dormir.

Cosas de Libreros 27


Autora: (Entra y busca entre los libros de la mesa de novedades algo mientras habla con su acompañante en voz alta procurando que la gente voltee a verla) Mira, seguro que tiene que estar aquí… o quizás ya se agotó… seguro que mi libro se ha vendido muy bien… no lo veo… seguro es por eso… (se aproxima a mi).

Y: Hola, bonita noche, ¿en qué te puedo ayudar?

A: Tu mesa de Cal y Arena.

Y: ¿Disculpa?

A: Es una editorial. ¿Sí sabes?

Y: Sí, lo sé y me temo que no tengo mesa de Cal y Arena.

A: ¿Cómo que no?

Y: Pero si gustas te puedo buscar algún libro en especial.

A: Sí, busco (inserté título).

Y: Sí lo tenemos (doy la vuelta y saco una copia que está junto a mi).

A: ¿Cuántos tienes?

Y: Cuatro contando esta copia.

A: ¿Y qué hacen ahí?

Y: ¿Perdón?

A: ¿Qué hacen ahí escondidos?

Y: Ah, no están escondidos, este es su lugar, mira (señalo y leo) “autores hispanoamericanos” y su lugar según la alfabetización por apellido.

A: ¿Pero por qué no están en la mesa de novedades?

Y: Porque esa mesa se modifica todos los días, estos libros ya llevaban mucho tiempo ahí y no se vendían, así que, como se hace con todos los libros, decidieron ponerlos en su lugar y colocar la novedades recientes.

A: Pero veo que tienes pilas de libros que no son novedades.

Y: La mesa también tiene algunas propuestas.

A: ¿Y por qué no pones el libro en las propuestas?

Y: Porque en las propuestas ponemos otros libros con posibilidad de venta.

A: En tu competencia tienen más de estos libros.

Y: Bien.

A: Tienen hasta pilas.

Y: De acuerdo.

A: Entonces deberías de poner los libros para su venta.

Y: Y todos nuestros libros están a la venta, sin embargo no podemos privilegiar unos libros sobre otros tan arbitrariamente.

A: Pues si pidieras más copias de ese título podrías tener una pila.

Y: Desafortunadamente no contamos con el espacio para hacer eso.

A: Pero ahí tienes pilas con hasta cincuenta libros del mismo título. No me puedes decir que no hacen ese tipo de pedidos.

Y: (consiente de que no habíamos discutido que ella era la autora) Sí los hacemos pero con autores de mucha calidad, autores de renombre, autores que venden mucho o títulos grandes. Me refiero a autores de la talla de Vargas Llosa, Isabel Allende, Murakami o algo así como Harry Potter o Juego de Tronos. De este libro sólo hemos vendido una copia en tres meses. Si gustas puedo hacer el sugerido al encargado de las compras y veremos qué pasa.

A: Muchas gracias (dejó el libro en el mostrador y salió).

Cosas de Libreros 26


Cliente: Hola, buen día, me gustaría saber si tienes el libro (inserte título) del autor (inserte un nombre).

Yo: (busco en el sistema) Sí, aún tenemos una copia, gusta que…

C: (interrumpiendo) ¿Y dónde está? No veo que lo tengas a la vista.

Y: Lo tengo en el área de poesía (lo busco y se lo doy)

C: Quiero que sepas, yo soy el autor.

Y: Un gusto conocerlo.

C: ¿Me conoces entonces? ¿Me has leído?

Y: Desafortunadamente no.

C: Pues soy poeta y este libro debe de venderse y exhibirse en tu mesa principal.

Y: Lo lamento, desde hace dos años que no es novedad.

C: ¿Y eso qué?

Y: Que en nuestra mesa principal van novedades y algunas sugerencias de los que tengamos varias copias.

C: ¿Entonces es porque no es novedad?

Y: En parte.

C: Pues ponlo ahí para que se venda.

Y: No puedo hacerlo.

C: Pero no se va a vender en su lugar.

Y: Seguro que sí, todos los libros tienen oportunidad de venderse si están en su lugar y alguien los busca.

C: Colócalo como novedad.

Y: Pero no es novedad ni tiene varios ejemplares.

C: Tienes que saber y aprender que la poesía no caduca.

Y: (Buscando en el sistema) Pero desafortunadamente las remisiones sí y la de este libro ya venció desde hace tiempo, se le informó a su proveedor que pasara por la liquidación y el libro que queda de los tres que se entregaron hace dos años… y que fueron comprados por el autor.

C: (Abrió mucho los ojos, se dirigió al estante de libros en inglés y metió ahí su libro)

Cosas de Libreros 25


(Esto no sucedió en la librería, sino en el área de restaurante, pero los únicos testigos fuimos mi compañera de audiovisuales y yo)

Clienta: (desde su mesa a alguien que va pasando) Disculpa te puedo molestar con la… ¡perdón!

Cliente: (Vestido con camisa blanca y pantalón negro, igual que los meseros) ¿Disculpa? (Da medio giro, pone cara de enfado y mientras se señala de arriba a abajo con ambas manos, como si fuese un galán de cine, le responde a la clienta en un tono muy grosero y despectivo) ¿Acaso parece que trabajo aquí? (Gira sobre sus talones y sale caminando con enfado).

Cosas de Libreros 24


Clienta: Buenos días, busco estos libros en la mejor edición que tengas (me tiende un papel con cuatro títulos)

Yo: Claro, se los busco enseguida (le entrego los cuatro libros que dan una suma de tres mil pesos)

C: Gracias.

Y: De nada.

C: ¿Dónde me hacen el descuento?

Y: En caja directamente… ¿descuento de qué tipo?

C: Por comprar los libros en la mejor edición.

Y: Me temo que no tenemos ese tipo de descuento.

C: Pero es una compra grande.

Y: Lamentablemente no realizamos descuentos bajo esos criterios.

C: De acuerdo, gracias.

(Se dirige a la caja, se escucha que alza la voz, se dirige el encargado de caja a donde yo estoy)

Ca: Oye, ¿que tú le autorizaste un descuento a la señora por la cantidad y los libros que lleva?

Y: No, le acabo de decir que no.

(Mientras vemos cómo se dirige a donde está el gerente, me acerco a ver qué dice)

C:… y vea la cantidad, son unos libros muy buenos y en estas ediciones que nadie paga y yo sí, así que es necesario que otorguen el descuento, les estoy comprando algo que se les va a quedar porque nadie lo compra.

Y: Disculpe, me parece que le había comentado que no hay ese tipo de descuentos.

C: Por eso vine a hablar con tu jefe.

Y: ¿Y por qué en la caja dijo que yo le había autorizado un descuento?

C: Eso no dije.

Ca: Sí, eso me dijo.

C: Ahora soy mentirosa.

G: Lamento no poder brindarle el descuento, discúlpenos, pero contamos con…

C: Pero entiendan, que si no se los compro yo nadie se los va a comprar.

Y: Ese no es problema, esos libros los tenemos a consignación y si no se venden se devuelven a la editorial.

C: Pero se están perdiendo de la venta más alta del día.

Y: Puede ser, aunque nuestras ventas más altas están al rededor de los quince mil pesos.

C: Eso es mentira.

Y: …

Ca: …

G: …

C: Pues entonces quédate con tus libros, piensa que por ese tipo de cerrazón muchas librerías están cerrando, por gente como ustedes. Por pensar así las librerías en Alemania ya no existen.

(Botó los libros y salió enojada).

Cosas de Libreros 23


Señora: Hola, buenos días.

Yo: Hola, buen día ¿en qué le puedo ayudar?

S: ¿Quisiera saber si puedo pegar un cartel en tus anuncios?

Y: Me parece que sí pero primero tienen que ser autorizados por los encargados.

S: ¿Y cómo le hago?

Y: Si gusta se lo doy a mi gerente, ¿de qué es el anuncio?

S: Es de una librería que está por aquí, estamos por abrir entonces para que su público también sepa que aquí ya hay otro lugar donde pueden comprar.

Y: Claro… yo le paso su cartel al gerente… espero que lo puedan pegar… gracias (me deja su cartel y se despide muy sonriente. El cartel no lo autorizaron)