Leyendo: La verdadera historia de los superhéroes


¡POW! ¡BAM! ¡¡¡ZAZ!!! ¡KAABOOOM! A muchos de nosotros la simple mención de estas onomatopeyas nos remite a una golpiza propinada por los grandiosos héroes que nos han acompañado de manera directa o indirecta en nuestra vida.

El tema de los superhéroes nunca se ha dejado de lado y se ha trabajado en todo tipo de artículos: videojuegos, ropa, series, películas, mochilas, loncheras, refrescos y un sin fin de productos de uso común. ¿Quién de nosotros puede decir que no tuvo algún objeto de un superhéroe? Son figuras que pertenecen al mundo ya de manera autónoma, un referente universal que ha traspasado todos los límites y que sigue en constante evolución (linterna verde ahora es gay, por ejemplo). Todos sabemos que cada uno de ellos es el resultado de un terrible destino al que ahora tendrán que afrontar con valor y que si no fuera por ellos, nuestro mundo (generalmente nuestro mundo se reduce a E.U.A.) quedaría destruido por fuerzas que continuamente lo están agrediendo.

La figura de estos personajes ha causado impacto en la sociedad, se incluye en la cultura pop y continuamente vemos escenas de estos íconos que ahora dan vida a discursos sociales, políticos y religiosos. Partiendo de la idea de que el superhéroe es aquel quien da la vida por sus seres amados, capaz de afrontar todo tipo de adversidades por mantener el bien de quienes, en cierta medida dependen de él, surge el libro La verdadera historia de los Superhéroes de Dulce Pinzón.

El libro de Pinzón nos muestra una serie de inmigrantes inmersos en la sociedad estadounidense, con empleos que sirven para su mantenimiento y el de la familia. Las fotografías vienen acompañadas del nombre de la persona que sirve como modelo, su lugar de origen, el trabajo que actualmente hace y la aportación en dólares que hace a su familia. Pero la fotografía nos ofrece un discurso bastante claro; al estar disfrazados nuestros modelos con el atuendo de un superhéroe como Batman o Wonder Woman se descubre esta idea del ser que deja todo para el bienestar de los que ama. Los vestuarios corresponden al oficio de cada persona: “Luis Hernández del estado de Veracruz trabaja como de moledor en New York. Manda a casa 200 dólares a la semana” reza el pie de una fotografía que muestra a Luis Hernández haciendo su trabajo en el traje de La Mole de los Cuatro Fantásticos.

Así vemos en cada una de las páginas que componen el libro héroes reales, puede que no para el mundo, pero sí para sus familias. Después del incidente del 11 de septiembre, Dulce Pinzón prestó atención a las personas que estaban ahí y cuyo final resulto trágico. Es probable que ya se hayan visto algunas de estas fotografías, pues circularon durante algún tiempo en la red y en nuestras bandejas de entrada, pero es en este título que entendemos completo el discurso de la fotógrafa y su trabajo descubriendo La verdadera historia de los superhéroes.

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