Leyendo: Segundo Cuerpo


Después de leer El último amor en Constantinopla de Milorad Pavic lo primero que quise hacer fue correr al estante y tomar el primero que tuvieran de él, no podía esperar para iniciar a recorrer con los ojos tan hermosa narrativa, sé que estoy leyendo un texto traducido, pero es notable también el buen trabajo del traductor… en fin, creo que estoy brutalmente enamorado de Pavic.

Desde pequeño he sido fan de las historias de culturas antiguas, de la magia, de la literatura fantástica, de los seres mitológicos, de culturas politeístas, de los símbolos, de la religión, del Diablo, de Dios, de los misterios antiguos y principalmente, de las historias donde todo, y cuando digo todo es TODO, puede pasar.

¿Qué pensarían ustedes si un escritor hace en su obra la propuesta de una teoría del alma? ¿Qué pasaría si tiene todas las bases para demostrarnos que el manejo del alma es algo posible, imposible hasta el momento en el que nos sitúa la historia pero posible dentro de la misma? Y es que El segundo cuerpo de Milorad Pavic es una historia llena de suspenso, aventura, magia, complicidad con los personajes, genialidad en el estilo, sexo, mucho sexo, y demás elementos vitales para cautivarnos dentro de un mundo que es nuestro mundo y que a la vez es paralelo de cierta forma, pues tiene todo para que nos identifiquemos con lo que se nos presenta, son elementos de nuestro cotidiano.

La obra se divide en cinco partes en las que se cuentan cuatro historias de las que tres de estas historias generan misterios alrededor de nuestros dos personajes principales que tienen la historia principal que es particularmente interesante y atractiva: la existencia de un segundo cuerpo o también llamado alma.

El misterio y esta constante búsqueda de la respuesta al problema planteado es el motor para que la novela avance con un ritmo desesperante, pues de querer saber que sigue pasas por alto detalles que no se tienen que olvidar por nada, pues como lo advierte el autor, la obra esta llena de detalles a cada paso que damos, así, entre símbolos que no entendemos pero que nos son explicados nos sumergiremos en preguntas difíciles de responder junto con El narrador que a su vez es el escritor de la obra y que es un narrador trasunto de Pavic, de Elizabeth Swift quien es esposa del narrador y de personajes que son piezas claves para desenmarañar el nudo de esta historia.

Las lágrimas de la virgen, un anillo antiguo que cambia de color y unos mantras antiquísimos son objetos preciosos de los que se precisa para conocer el futuro de nuestra historia y para entender (o confundirnos más) el porque de todo lo que sucede con nuestros personajes.

Las culturas antiguas no podían faltar y es que pareciese que Pavic estaba conciente de que sería su última novela y trató de incluir en ella todo lo que construyó por largo tiempo, una poética enigmática y  de crucigrama a la que acostumbró a sus lectores (en los que me empezaré a incluir) dejándonos una obra para ser releída miles de veces encontrando el mismo placer que en la primera vez, pareciese que se adelantaba a ultratumba y desde allí nos ofrecía este relato que, en efecto, proviene de ultratumba con ese narrador personaje ya muerto.

Sólo un par de advertencias hay para aquellos que se quieran aventurar en la lectura de este libro, como ya lo mencioné, la cantidad de detalles que podrían ser trampas ante nuestra conciencia y nuestros ojos, la teoría sobre un segundo cuerpo que muestra a Jesus Crist como un maestro del manejo de la misma y eslabones sueltos que es nuestro deber enlazarlos, o sea hay que pensarle pues.

Querido Pavic, Milorad Pavic, donde sea que estés, si es que estas sumergido en un sueño o nos observa tu segundo cuerpo desde la eternidad alcanzada después de beber lágrimas de virgen te agradezco estos momentos tan amenos que me has hecho pasar y sobre todo, devolverme el amor por la literatura fantástica y mundos que sólo mentes llenas de imaginación como la tuya pueden crear… y una cosa más, gracias por enseñarme a callar cuando el Diablo habla.