Cosas de Libreros 33


Cliente: Hola, una pregunta, ¿dónde están tus libros con tablas para multiplicar?

Y: Buen día. Perdone pero no manejo esos textos.

C: ¿Cómo sabes si no has buscado?

Y: Porque no manejamos ese material, no es nuestra línea, pero si quiere le digo dónde lo puede conseguir.

C: Cómo me vas a decir eso si no puedes buscar si lo tienes aquí o no.

Y: (Buscando en el sistema) Mire, no lo tengo.

C: Quizás porque colocaste un guion al inicio.

Y: Es un código que usamos para indicar el libro que buscamos.

C: Quítalo para que te aparezca.

Y: (Quito el guion) ¿Ve? No aparece nada.

C: Yo creo que no estás buscando bien.

Y: (Muy molesto) Señor, sé que no lo vendo y sé que no lo tengo, lo que no entiendo es qué tan difícil es entenderlo. No veo a nadie preguntándome si vendo tortas de queso y que las busque en el sistema.

C: ¿Eso qué tiene que ver?

Y: Tiene que ver con que no vendo el material que usted busca.

C: ¿Y dónde lo venden entonces?

Y: (Con malicia le indico la dirección de una tienda de tortas. El cliente sale).

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Cosas de Libreros 25


(Esto no sucedió en la librería, sino en el área de restaurante, pero los únicos testigos fuimos mi compañera de audiovisuales y yo)

Clienta: (desde su mesa a alguien que va pasando) Disculpa te puedo molestar con la… ¡perdón!

Cliente: (Vestido con camisa blanca y pantalón negro, igual que los meseros) ¿Disculpa? (Da medio giro, pone cara de enfado y mientras se señala de arriba a abajo con ambas manos, como si fuese un galán de cine, le responde a la clienta en un tono muy grosero y despectivo) ¿Acaso parece que trabajo aquí? (Gira sobre tacones y sale caminando con enfado).

Cosas de Libreros 8


Clienta: (con blusa de manta y bordados de flores, jeans, “rubia”, tacones, gafas para el sol en día de lluvia, aretes “artesanales”, brazaletes de oro falso en la mano derecha y pulsera tejida en la izquierda, bolso gigantesco y llaves en mano) Buenas tardes, tienes el libro de “las mujeres indígenas y sus derechos y obligaciones en la sociedad o algo así”?

Yo: Sí, tiene un costo de $$$$.

C: Dámelo porfa, pero no tardes porque me estacioné en doble fila. (suena su celular, saca un teléfono de última generación, contesta) Hola, sí, claro, sí amiga, aja, sí, claro, claro que sí, ¿de verdad? (llega el libro pero sigue hablando) es una pena, es el estúpido consumismo, sí, dile que no estás de acuerdo, ¿yo? (toma el libro y lo revisa) no puedo, estoy muy gastada, claro, el poder adquisitivo ha disminuido, se ve en todos lados, es el estúpido capitalismo, sí, claro, no amiga, ya, ya, aja, ya, no, pues dile eso, sí, no, claro que no, despídela, aja, bueno, me marcas luego nena que estoy haciendo un pago. (cuelga) ¿cuánto te debo?

Y: Son $$$$

C: ¿no tienes descuento?

Y: En este libro desafortunadamente no

C: Ni si te pago con American

Y: No, disculpe.

C: Por eso la gente no lee, porque los libros son mega caros y a la gente no le alcanza, el país está lleno de ignorantes porque las librerías se niegan a bajar sus precios. Ni Gandhi, caray.

Y:…

C: Cóbrame (extiende su tarjeta American Express color dorada) pero rápido que estoy estacionada en doble fila y ni descuento me haces por si me agarra la grúa.

Y: Aquí tiene, gracias por su compra, que tenga buen día.

C: Sí, gracias.

(sale de la librería, atraviesa la calle y se sube a una camioneta blanca).

El manual del buen librero


Saludos al mundo entero,

Inicio esta nueva entrada para darles la bienvenida a esta nueva sección en mi blog que he reabierto, que tenía abandonado desde hace algunos años pero que siempre estuvo presente en mi mente.

Como algunos de ustedes saben, otros no, actualmente trabajo en una librería desempeñando la función de librero, misma que vengo realizando desde hace casi cuatro años.

Sin embargo, en los lugares en los que he estado me he encontrado con un gran problema y es que no existe un manual para aquellos que aspiramos a ser grandes libreros, grandes vendedores del conocimiento en papel impreso. Jamás me he encontrado con una guía que me pueda decir cómo actuar ante esos clientes enfadosos de la vida, cómo acomodar un libro que bien puede estar en filosofía, antropología, arte o infantil, cómo ahorrarme la molestia de explicarle a mi estúpido compañero que se obedece a un sistema y que su criterio de erudito no nos sirve de nada, cómo limpiar un estante, cómo sacudir los libros, cómo recomendar un libro que no he leído, cómo tratar con escritores desconocidos, cómo recomendar un libro que no me gustó, como distinguir las editoriales, cómo interceptar a los ladrones de libros, cómo mandar al demonio a todos esos snobs que vienen sin un centavo a presumir lo mucho que han aprendido de la vida… con los libros.

Este será un manual que se irá escribiendo poco a poco y que irá tomando forma conforme pasen los días y se publiquen las entradas. La división de los capítulos aún no me queda clara pero, como en todas las librerías, seguro que en algún momento le pondré sus letreros a cada publicación para poder catalogarlos.

Para todos aquellos que se estén iniciando en la humilde y pretenciosa labor de ser librero, para aquellos que quieran serlo, para los que en vidas anteriores fueron libreros en algún otro país, para los que frecuentan las librerías, para los que quieren frecuentarlas y para los que quieran entretenerse, para todos ustedes: El manual del buen librero.

(Se escuchan algunos aplausos)