Leer la crónica del mundo


Les comparto mi colaboración Revista Purgante, pueden leer el texto completo en su página.

Una generación entera nace en medio del virus mientras otros mueren a causa del mismo.

Cosas de Libreros 60


Cliente: ¿Oye, y no te parece que los libros del Quijote ya se han vendido mucho? O sea, sí, está padre y todo pero ya que lo dejen descansar tantito, seguro que todo mundo ya lo tiene.

Cosas de Libreros 59


Cliente: Hola ¿dónde están tus libros de arte pero sin monitos?

Yo: Mis libros de arte están por aquí (lo conduzco al área) pero no entiendo lo de “sin monitos”

C: Sí, que no tengan esos dibujitos que le ponen, monitos pues.

Y: (Sin entender aún) Me parece que no los he visto con monitos.

C: Como estos (toma un catálogo de Taschen al azar y me muestra las pinturas). Este tipo de monitos.

Y: ¿Se refiere a las pinturas de los artistas?

Cosas de Libreros 58


Clienta: Sé que tengo que dejar mi bolso, pero no lo voy a hacer, para educarlos. Quiero que sepan que en librerías de primer mundo esto no se hace. Te lo digo por si algún día vas. Es una majadería, en el primer mundo se puede estar a gusto en las librerías.

Yo: Claro, la entiendo bien, a nosotros también nos gustaría tener clientes del primer mundo.

Cosas de Libreros 57


Clienta: Hola, leí que tengo que dejar mis cosas en la paquetería pero vengo a decirte que no lo voy a hacer y voy a pasar porque quiero ver unos libros.

Compañero Librero: Sí, bien, lo lamento pero es necesario dejar las cosas.

C: ¿Y cómo sé que no me vas a robar?

L: ¿Perdón?

C: Nada me dice que no me vas a sacar la cartera o a robar algo. L: Desafortunadamente ninguna persona, cliente o visita, se ha quejado de que yo o alguien del equipo le ha robado algo, sin embargo nosotros contamos con un amplio historial de personas que nos roban. Nosotros tampoco podemos decir que usted no viene a robarnos y que por eso precisa de entrar con su bolsa.

Cosas de Libreros 56


Yo: Hola, ¿te puedo ayudar en algo?

Cliente: No.

Y: Bien, disculpa ¿podría guardar tu mochila en paquetería?

C: No, porque tengo cosas muy valiosas, importantes y delicadas.

Y: De cualquier forma tengo que hacerlo. Perdón.

C: Traigo mi computadora.

Y: Sí (en ese momento lo iba a dejar pasar con la mochila hasta que continuó hablando).

C: Es una Mac ¿sabes cuánto cuestan?

Y: Claro, lo lamento pero es una política de la empresa.

C: ¿Y tu empresa cuenta con seguro por si le ocurre algo a mis cosas? ¿Tú me lo vas a pagar? ¿Puedes hacerlo?

Y: No, lamentablemente.

C: Entonces no te la voy a dejar hasta que no me muestres el seguro. De todas formas no voy a comprar.

Y: Bien, puedes pasar, sólo te voy a pedir que antes de salir me muestres tu mochila abierta.

C: Sin problemas. (El cliente entra y pasa una media hora. Justo antes de que salga lo detengo en la entrada.)

Y: ¿Te puedo molestar con que me muestres tu mochila? (La señala burlón). Gracias. Ahora necesito que la pongas sobre el mostrador y la abras. (Me mira con asombro, la pone en el mostrador).

C: Puedes abrirla.

Y: No pienso tocarla, gracias, no me gustaría dañar ninguna de tus pertenencias. ¿Podrías abrirla? (Abre molesto un compartimento) Necesito ver todos los compartimentos y comprobar que ninguno de nuestros artículos que valen mucho está entre tus pertenencias (Saca molesto parte de sus objetos). Podrías mover tu computadora, me pareció ver un libro debajo de ella (la levanta). Todo en orden, gracias.

Cosas de Libreros 55


Yo: Buen día, disculpe, ¿le puedo molestar con su mochila en paquetería?

Clienta: ¿Cuál mochila?

Y: (Señalando la mochila en su espalda). Esa mochila.

C: Esto no es una mochila, es un bolso de mano.

Y: Bien, pues también tendría que guardar su bolso de mano en paquetería.

C: No, es mi bolso de mano.

Y: Lo lamento, pero son políticas de la empresa, todo tipo de bolso, mochila o paquete tiene que ser dejado en paquetería.

C: Pero este no porque es mi bolso de mano y no te lo voy a dar.

Y: ¿Si es bolso de mano por qué tiene forma de mochila y por qué lo trae en la espalda como si fuese mochila?

C: Porque así es.

Y: También las mochilas de mano o los bolsos de espalda tienen que ser guardados, gracias.

Cosas de Libreros 54


Cliente: Pero es que necesitan cambiarme lo que compré. La alcancía me la dieron rota.

Gerente: A mí me informan que el material lo revisaron antes de checarlo y la alcancía estaba completa.

C: Sí, pero después a la chica se le cayó.

G: ¿A cuál chica?

C: A la cajera.

G: ¿A la cajera que ahorita está?

C: No, a la cajera de la mañana.

G: Entonces le pedimos una disculpa, probablemente fue nuestra culpa.

C: Gracias, ¿cómo me hacen el cambio?

G: Necesitaríamos que regrese mañana para que revisemos el video y se pueda hacer bien el cambio.

C: Pero no sé si pueda regresar mañana.

G: No se preocupe, el cambio se lo podemos hacer desde mañana hasta cuando usted pueda.

C: Sólo puedo ahorita.

G: Desafortunadamente, por protocolo, primero necesitamos revisar los videos para amonestar a la cajera y realizar el cambio.

C: Pero yo sólo puedo ahora.

G: Permítanos para ver si podemos contactar a la cajera.

C: Gracias. (Sale enojado).

(Se pide el video y se ve que la encargada de caja revisa el producto con el cliente, lo regresa al empaque, le coloca una bolsa, se lo entrega y le advierte que la bolsa es frágil, el cliente no hace caso, levanta la bolsa y tira la alcancía, la recoge y sale de la librería. El cliente no regresó).

Cosas de Libreros 53


Señor: ¡Es que no es posible! Me cobran un libro y cuando llego a mi casa encuentro que no está en las bolsas, me están robando. Exijo que me devuelvan el dinero que me cobraron, no voy a pagar por algo que no me llevé.

Gerente: Pero me aseguran que el libro sí se lo pusieron en las bolsas, quizás se cayó en su carro. Si gusta podemos revisar el video de seguridad para…

S: Ah, entonces soy un mentiroso, ¿creen que no revisé antes? tiene que saber que se han perdido de un cliente potencial, gracias a mi tienen grandes compras, no pienso recomendarlos más. (Sale enojado)

(Los videos son revisados y se observa que en efecto el cliente se llevó el libro. El cliente regresa unos días después).

Señor: Buen día. Respecto al libro, no se preocupen, al final apareció.

Feliz 2021


Hace mas de dos años casi decido suicidarme. Estaba en un estado mental muy de mierda. Todas las cosas que pasaban por mi cabeza no tenían mucho sentido y me sentía solo, una soledad que no se iba, ni con toda la gente a mi lado diciéndome que me querían. Todas las mañanas sentía muy feo el volver a ver la luz, me entraba mucho pánico de todo lo que iba a suceder y nuevamente me sentía perdido, abrumado, cansado, fatigado de seguir con la misma vida de mierda. Lloraba mientras cocinaba, antes de dormir, mientras me bañaba, camino al trabajo y las cosas empeoraron cuando comencé a quedarme sin dinero, porque el dinero es importante aunque la gente cursi te diga que “el dinero no importa”.

Mi mente empeoró cuando falleció uno de mis mejores amigos, alguien de quien vivía enamorado por la maravillosa persona que fue (y que sigue siendo en nuestros recuerdos). Llegué llorando al trabajo, tomé una llamada y me puse a llorar con el cliente.

Recuerdo que en el día en que decidí terminar con mi vida me puse a llorar camino a mi trabajo nuevamente, mirando el lugar perfecto para cometer el acto y entonces me puse muy triste, por mi, porque no quería acabar en ese momento conmigo, porque me observaba desde lejos y me daba mucha ternura y lástima. Le marqué a mi marido, me alcanzó y me dijo que renunciara y que veía cómo le hacíamos, pero eso iba a empeorar todo, uno no puede “renunciar a su trabajo y vivir la vida que quiere”, así no funciona el mundo cuando no tienes quien te patrocine la vida, es una estupidez pensar que la gente se queda en esos trabajos de mierda porque quiere y ya decidiendo negarse a viajar por el mundo o abrir su propia empresa.

Me fui al trabajo donde la que era mi jefa me abrazó en el alma y me dijo que hablara con la persona que salvaría mi vida, mi psicóloga, quizás una de las personas más importantes en mi vida, uno de esos personajes que llegan, hacen su magia y te transforma totalmente.

Han pasado dos años desde esa Navidad en la que me seguía recuperando y me sentía más fuerte, del primero de enero cuando que le grité a mi mamá “casi me mato y a ti te vale verga, eres una culera”.

La terapia me cambió la vida de una forma que no puedo explicar, de verdad, es algo que sólo cada persona que haya acudido a terapia entenderá.

Aún me entra ansiedad en ocasiones o desánimo, pero son momentos que ya abrazo, que entiendo y que atesoro porque me recuerdan que soy muy humano y que tengo la capacidad para enfrentarme a esos sentimientos.He entendido que tengo que aprender a querer mi físico, porque no me gusto, pero poco a poco lo estoy consiguiendo y lo estoy cambiando para poder quererme más.

He aprendido a decirle no a la gente, en especial a mi familia, a mi mamá, a mí y a mis constantes ganas de frustrarme si no consigo el diez en algo, porque mucho tiene que ver con que me sentía un fracasado, alguien que buscaba alcanzar sus metas pero por una u otra razón estas no ocurrían. He aprendido a ser honesto y decir lo que pienso, sin querer agradar a todo mundo porque la neta a la gente no le gusta ser responsable de sus actos, de su carácter y la vida es muy corta como para que yo tenga que aprender a tragarme eso. Trato, trato, trato, trato, trato de ya no ser agresivo, ni pasivo agresivo, sino asertivo, se los juro, y lo que aún sigo domando es mi carácter que se la vive odiando a todo mundo, no tienen idea de cuanto odio acumulaba, ya es menos.

Hace tiempo que ya no voy a terapia, y que todo el camino en el que mi psicóloga me condujo lo he seguido abriendo y entendiendo. Algún día regresaré, no porque esté mal, sino porque es importante también hacerse un chequeo así como nos revisamos las muelas.

Si creen en Dios es algo muy suyo y me parece maravilloso, pero los líderes religiosos se encargan de lo espiritual, los médicos de lo físico y los psicólogos y psiquiatras de lo mental, siempre consulten a un especialista.

Amix, este año nuevo no les deseo mucho, pero sí el mejor deseo que he tenido en mi vida, mucha salud mental, la física es importante, pero pocas personas se detienen a revisar la mental y esta nos ayuda a estar bien, para comer, para dormir, para trabajar, para vivir en sociedad, para sonreír y para vivir bien puestos en la realidad. No les deseo que “vibren alto” porque no creo en eso, no les deseo que “encuentren a Dios” porque es más importante que se encuentren a ustedes porque yo creo que ustedes sí existen, no les deseo que le “echen ganas” porque como dice mi psicóloga “¿esas dónde se consiguen? ¿dónde te venden un kilo?”.

Les deseo un bonito inicio de año, a ustedes, a las personas que quieren, que les quieren y si algún día tienen esos pensamientos oscuros y quieren hablar con alguien, aquí andamos, hasta si nomás nos damos like en los memes, aquí andamos.

Feliz 2021.